Ley Helms-Burton congela inversiones extranjeras en Zona Especial del Mariel

LA HABANA, 30 mayo Un informe de la consultora especializada The Havana Consulting Group afirma que la activación del Título III y la implementación del Título IV de la Ley Helms-Burton han frenado las inversiones extranjeras en la isla, sobre todo en la llamada Zona de Desarrollo Especial del Mariel (ZEDM).

“Cuando el presidente Donald Trump activó el título III de la Ley Helms-Burton el mercado cubano automáticamente perdió el poco atractivo que le quedaba para los interesados en invertir en el país. Para los inversionistas que ya estaban inmersos en las inversiones comenzó una verdadera pesadilla”, asegura el informe.

El detallado análisis de la consultora que preside Emilio Morales enumera algunos de los inversores extranjeros que han visto frenadas sus intenciones de invertir en la isla, echando atrás contratos firmados con antelación por temor a las sanciones.

Son, por ejemplo, los casos de la compañía franco-italiana Avions de Transport Régional, que había firmado contrato con el gobierno cubano para la venta de dos aviones de turbohélice ATR 72-600, o el de la empresa francesa Bouygues Batiment International, que lleva varios años trabajando en Cuba y en 2018 obtuvo la concesión del Gobierno para ampliar y gestionar los aeropuertos José Martí y San Antonio de los Baños.

Bouygues Batiment International –detalla el informe de Havana Consulting Group– ha sido el brazo constructor del grupo GAESA, para el que ha construido varios hoteles en Varadero, Cayo Santa María, Cayo Coco. También formó parte del equipo de construcción del hotel Gran Manzana Kempinski, primer hotel cinco estrellas plus de la isla.

Otro de los proyectos cancelados que cita el informe es el de la renovación de los talleres ferroviarios cubanos, firmado por la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses (SNCF) y la Unión de Ferrocarriles de Cuba, por un valor de 46.7 millones de dólares.

Las tres compañías europeas citadas habrían preferido retirarse antes de disputar en los tribunales una potencial demanda, aun con la protección que ha prometido la Union Europea a los empresarios de sus respectivos países.

Aunque varias de las demandas presentadas bajo la nueva cláusula activa de la Ley Helms-Burton han sido desestimadas por diversas razones en tribunales norteamericanos, la amenaza de una restricción de visados de entrada a EE.UU. para los empresarios involucrados en inversiones en Cuba (y sus familiares) sigue vigente parece haber funcionado como elemento de disuasión.

Donde más se ha hecho notar el parón de la inversión extranjera es en la llamada Zona de Desarrollo Especial situada en el puerto del Mariel, uno de los proyectos-estrella del gobierno cubano para atraer a grandes empresas internacionales. Hasta el momento, sin embargo, no ha tenido los resultados esperados.

Según el informe de Havana Consulting Group, los proyectos de inversión en la ZEDM no han tenido crecimiento en el 2019 y en lo que va del 2020. En la ZEDM se mantienen los 43 proyectos que ya estaban presentes en el 2018, si bien algunos que estaban en fase de construcción han pasado a fase de operaciones.

Los expertos han calculado que Cuba necesita al año unos 3.000 millones de dólares en inversión extranjera para “alcanzar una adecuada fase productiva”.

Algunos de los proyectos firmados y anunciados se han quedado paralizados durante los últimos 15 meses. Es el caso, por ejemplo el proyecto de la empresa Mixta Salado Resort, la cual tiene como socios a la empresa española GLOBADIA, representado en este caso por la empresa EL SALADO RESORT S.L. (Sociedad Mercantil legalmente constituida en Palma de Mallorca, España) y CUBAGOLF S.A. (Sociedad Mercantil perteneciente a la Empresa Extra Hotelera Palmares S.A. de Cuba).

El proyecto pretende construir un campo de golf de 18 hoyos, un hotel de 250 habitaciones de cinco estrellas y otro de 500 de cuatro estrellas, centro de convenciones, spa, un centro comercial y 3,000 apartamentos en venta. “Tras once años de intensas negociaciones para llegar al acuerdo de crear la empresa mixta, toda la gestión se ha quedado en el deseo”, asegura el texto del informe presentado por la consultora.

La culpa del déficit de inversiones no sería sólo del temor a reclamos legales bajo la legislación norteamericana.

El informe también enlista otros factores que dificultan actualmente las inversiones extranjeras en la isla: “la precariedad del sistema basado en una economía centralizada, la excesiva burocracia, la dualidad monetaria, la verticalidad en la toma de decisiones, los tabúes que limitan el desarrollo del sector privado, la limitación que tiene el inversionista extranjero de solo poder negociar con empresas estatales.

La obligatoriedad que tienen las empresas extranjeras de contratar fuerza de trabajo local a través de una agencia empleadora perteneciente al gobierno y no de forma directa con el trabajador, etc.” son obstáculos que elevan los riesgos de la inversión en Cuba.

A comienzos de 2020, solo se habían aprobado 43 empresas en la ZEDM, de las cuales solo 24 están en operación y 19 en proceso de inversión. De ellas, 6 son de capital 100% cubano, 24 son de capital 100% extranjero y 13 de capital mixto. Los años de mayor número de empresas aprobadas han sido 2016 (11) y 2017 (15).

En el 2018 solo se aprobaron 9 empresas, un declive de 40% en comparación con el 2017. Mientras que en 2019 y lo que va del 2020 no se ha aprobado ningún nuevo proyecto inversionista. El país con mayor presencia hasta el momento en la ZEDM es España con 10 empresas.

Según Havana Consulting Group, la ZEDM sería vulnerable a las demandas bajo la Ley Helms-Burton, pues el área donde se encuentra enclavada antes de la Revolución existían cuatro centrales azucareros y otras empresas que fueron confiscadas y no compensadas. “Si bien es cierto que todavía no ha salido a la luz pública ninguna demanda relacionada con estas propiedades, es de esperar que estas surjan en cualquier momento” asegura el análisis.

“La actual crisis económica que presenta el país, agravada por la fuerte disminución del soporte financiero venezolano, el declive del turismo en el 2019, la disminución de las exportaciones, el incumplimiento de pago de la deuda externa con algunos acreedores del Club de Paris, más el congelamiento de las reformas dibujan un panorama sombrío y poco atractivo para la inversión extranjera” afirma el informe, que también recuerda que la empresa CFR I LTD, un tenedor de deuda basado en Londres y perteneciente al Club de Londres ha presentado una demanda individual por 1.4 billones de dólares contra el gobierno cubano por impago de la deuda.

El año pasado, Havana Consulting Group ya pronosticó que Cuba estaba a la puertas de un nuevo “Período Especial”.

Meses después, la falta de liquidez del gobierno, y la subsiguiente escasez de productos que hoy padecen las redes minoristas de comercio dolarizadas en la isla, así como dificultades de los empresarios extranjeros asentados en la isla para repatriar el capital generado por sus operaciones contribuyen a un clima de incertidumbre que influye en la escasez de ventas.

Si a todo eso se le junta el adverso escenario de una crisis económica global generada por la expansión del COVID-19, la conclusión inevitable es que se avecinan malos tiempos para los cubanos.
Fuente Cibercuba