Leal en bronce y en el alma cubana

LA HABANA, 15 nov. “Quise encerrar a La Habana Vieja en las paredes pétreas de un museo,  pero ella me hizo prisionero de sus muros para siempre”. Así escribió el entrañable Eusebio Leal sin saber que no solo quedaría entre los muros de su ciudad, sino también para siempre en el alma cubana.Eusebio Leal en bronce y en el alma cubana

Y ahora, con motivo del 502 aniversario de esta Habana por la que dio todos sus sueños y su vida toda, también permanecerá por los siglos de los siglos perpetuado en la estatua a tamaño natural que le hiciera el conocido escultor cubano José Villa Soberón.

A este artista nacido en Santiago de Cuba, debemos otras obras dedicadas a personalidades que han marcado el alentar de los cubanos como la del Caballero de París, también en la Habana Vieja; Alicia Alonso; emplazada en el Gran Teatro de La Habana; Benny Moré, en el Paseo del Prado cienfueguero; Jhon Lennon, en el Parque 15 y 8, del Vedado capitalino; y la de Ernest Hemingway, en el restaurante Floridita.

Con el paso vivo que siempre le identificó, Leal ha quedado inmortalizado en bronce, en las afueras del antiguo Palacio de los Capitanes Generales, luego Museo de la Ciudad, donde dio comienzo a su hazaña restauradora.

Muchos se retratarán junto a esta estatua, ojalá que también muchos hagan suya la dedicación y amor por La Habana que identificaron a su Historiador.

Eusebio, con el mismo gesto solidario, amable y respetuoso que siempre lo caracterizó, ahora levanta el brazo y seguirá saludando cada amanecer y anochecer, cada cubano que ante él pase, y, sobre todo, a cada esfuerzo que se haga para que La Habana pueda seguir renaciendo.