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Recrearse en el deterioro de La Habana ‘falsea la realidad’, pero no filmarlo ‘es negar una realidad’

 (Foto: Efe)

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LA HABANA, 24 abril  (AGENCIAS) De la mano del cineasta español Félix Viscarret, el escritor cubano Leonardo Padura desembarca en el cine y la televisión con las andanzas de su personaje Mario Conde, trasladado al guion de Cuatro estaciones en La Habana.

Además de un relato negro sobre el crimen y los bajos fondos de la capital cubana con Jorge Perugorría en la piel de un teniente desencantado con alma de poeta, la adaptación audiovisual de Padura sumerge al espectador en La Habana de finales del pasado siglo, tan envolvente y plomiza como decadente.

“Recrearse en el deterioro de La Habana creo que falsea la realidad, porque no es solo deterioro. Pero no filmar ese deterioro es negar una realidad que existe. Eso hace que sea como una ciudad que está dentro y fuera del tiempo a la vez”, comenta el autor, premio Princesa de Asturias de las Letras 2015.

Padura presenta estos días en el Festival Series Manía de París una saga en la que ejerce de guionista junto con su esposa, Lucía López Coll, que se estrenará en las salas de cine españolas el próximo septiembre y cuya distribución en Latinoamérica está en negociación.

Se trata de una coproducción hispano-cubana-alemana de Tornasol Films (El secreto de sus ojos) y Nadcon Film (Millennium) que cuenta con la participación de TVE, donde escritor y director han intentado encontrar un “punto de equilibrio” que refleje la “bella decadencia de La Habana”.

“Es como maquillar a una vieja señora que cuando la ves dices: ‘Tiene clase, pero ya se le ven las arrugas'”, agrega el autor de Vientos de Cuaresma, Pasado perfecto, Máscaras y Paisaje de otoño, tetralogía de la que bebe la producción que dirige Viscarret.

Padura (La Habana, 1955) dice que no le gusta escribir para el cine porque el guionista “entra en un territorio en el que su independencia se ve limitada”, ya que el director y el productor delimitan sus “espacios de decisión”.

Pero lo hace, afirma, con profesionalidad, ambición y la misma resignación del literato estadounidense Raymond Chandler, aquél guionista de Billy Wilder y Alfred Hitchcock que decía “que el verdadero escritor, cuando escribe para el cine, debe ponerse su segundo mejor traje y esforzarse lo necesario, pero no demasiado”, cita el cubano.

El guion, fiel a la saga novelesca, arranca con la investigación del asesinato de una profesora de secundaria, un crimen relacionado con el tráfico de narcóticos que servirá de puerta de entrada al lado oscuro de la sociedad cubana contemporánea.

“Cada novela es una película, con su principio y su fin, y hay conexiones que se recorren a lo largo de todas las historias porque cada una es un año en la vida de Conde, y le van pasando cosas, desde el primer caso que vemos hasta que deja la Policía”, explica Padura sobre una producción que puede repartirse en ocho capítulos de 45 minutos o en cuatro de 90.

Pero más allá del desencanto de Conde en los años en los que Cuba se estremecía tras la caída del telón de acero, la grabación es una oda a La Habana, con matices que capturan desde los paisajes urbanos azotados por la humedad hasta las incoherencias sociales.

“Para gran parte de la humanidad, La Habana tiene algo de fruta prohibida. Está ahí, es una tentación que está cerca pero está en su propio universo, en su propio cosmos, con sus contradicciones y con ese atractivo que tiene lo prohibido o lo inaccesible”, resume Viscarret (Pamplona, 1975).

El director de Bajo las estrellas, que firma una serie negra con factura cinematográfica, en la senda de las exitosas producciones estadounidenses True Detective o Fargo, ha intentado mantener visualmente el aura habanera “sin que perdiera verosimilitud o se convirtiera en un hazmerreír para un espectador cubano”.

El metraje es también una excusa para abundar en un “retrato de generación perdida y un canto a los sueños truncados”, deambulando por las calles revolucionarias y abrasadoras de la capital castrista, donde al caer el sol emergen la prostitución, la droga, el tráfico de influencias y el fraude.

“Es cuando llega la noche cuando florece otro tipo de vida, otro tipo de color”, concluye el cineasta navarro.

La opinión de Chucho Valdés y Leonardo Padura sobre el concierto de The Rolling Stones a La Habana


LA HABANA, 12 Marzo La Habana se prepara para recibir a The Rolling Stones.

Concierto histórico en la Ciudad Deportiva de La Habana el próximo 25 de Marzo, serán más de 2 horas de rock and roll del más alto nivel.

Las autoridades han informado que hay espacio para más de 400 mil personas y se pondrán 10 pantallas gigantes par que nadie se pierda un concierto que, además, será gratis.

Dos grandes de la cultura cubana, como son el músico Chucho Valdés y el escritor Leonardo Padura, dieron su opinión al respecto en este reportaje de Televisión Española.

Chucho: “Si me lo hubieran dicho hace 30 o 40 años, hubiera dicho que está loco al que se le ocurrió eso”.

Padura: “Viene Obama, vienen los Rolling, viene un equipo de béisbol, viene Chanel a La Habana, esto se ha convirtido como en un parque temático”.
https://www.cibercuba.com/videos/musica/2016-03-12-u74-la-opinion-de-chucho-valdes-y-leonardo-padura-sobre-el-concierto-de

Leonardo Padura y Mario Conde más cerca del cine

havana-live-mario_conde_padura2LA HABANA, 28 Feb (PL) Mientras esperan el estreno este año de la película Vientos de Cuaresma, del director español Félix Viscarret, el prolífico escritor cubano Leonardo Padura y su personaje más famoso: Mario Conde están hoy más cerca del cine.

Aunque el autor de la famosa tetralogía Las Cuatro Estaciones está complacido con la cinta, confesó que escribir para ese género resulta mucho más complicado.

La gente decía que las novelas eran muy “cinematográficas”, pero al intentar llevarlas al cine nos dimos cuenta de lo difícil que resultaba versionarlas en un guión, dijo durante una charla en la embajada de España de esta capital.

En solo cuatro meses se filmaron cuatro películas para completar la saga de las cuatro novelas (Pasado Perfecto, Vientos de Cuaresma, Máscaras y Paisaje de otoño), fue un trabajo muy duro, explicó Padura.vientos-de-cuaresma-de-leonardo-padura-21541-MLA20213368142_122014-F

“Cuando creé a Mario Conde jamás pensé que me pasaran con él todas estas cosas bonitos. Incluso, a veces me preguntan por él como si fuera una persona real”.

En la adaptación al cine, Jorge Perugorría logra captar las esencias de ese personaje y da vida a un Mario Conde espectacular, declaró.

Según Padura, a nivel visual Vientos de Cuaresma resulta una cinta muy atractiva. “Además, los roles están encarnados de la mejor manera posible”.

Conde vive en un universo muy cerrado y habanero, de hecho, para mi la capital cubana es un personaje fundamental, pero la ciudad vista desde la llamada periferia, desde el ángulo peculiar de esos barrios, contó.

En el guión había escenas en Mantilla, la Víbora, el Vedado y Nuevo Vedado, pero se cambiaron algunas locaciones y los interiores se filmaron en Tenerife, detalló.

“Ojala que no encuentren las novelas en estas películas”, dijo el escritor, co-autor también de los guiones de Siete días en La Habana y Retorno a Ítaca.

El actor cubano Jorge Perugorría hace 15 años habló con Padura sobre “lo chévere que sería llevar a ese personaje al cine”. Todo ese tiempo lleva soñando con el proyecto, pues aunque aparecieron varias propuestas antes, ninguna se había concretado.

“Me acerqué muy joven como lector a Mario Conde y disfruté mucho sus novelas porque sus experiencias son bastante comunes entre los cubanos”, comentó Perugorría.
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Ahora algunos me dicen que “no me ven como Mario Conde”, pero eso suele suceder con personajes de la literatura tan conocidos como este y resulta un reto enfrentarse al imaginario colectivo de la gente, pues cada uno tiene su propia versión, apuntó. Vientos de Cuaresma -producción hispano-cubano-germana- se concentra mayormente en la novela homónima. Luego, se le sumaron otros tres episodios para la televisión, que toman elementos de las otras piezas de la tetralogía.

Además de Perugorría, en el filme actúan Enrique Molina como el Mayor Rangel y Carlos Enrique Almirante como el sargento Manuel Palacios, compañero de andanzas policiales del protagonista.

Laura Ramos encarna a Tamara, el amor de juventud de Conde; Luis Alberto García es Carlos “El Flaco”, el mejor amigo del protagonista herido de guerra en Angola, y Aurora Basnuevo es Josefina, la mamá de este último.