YULIET CRUZ La mujer fuera de escena

LA HABANA, 30 ene. (Por: Yanelys Hernández Cordero) Aunque -nos confiesa- no le gustan las entrevistas ni las sesiones de fotos, Yuliet Cruz confió en el equipo de Havana Live Magazine para compartir con sus lectores esta entrevista.

Yuliet Cruz convence. Verla es hacer un viaje directo a escena y dialogar con la verdad que encierran sus personajes. Quizás por eso se ha convertido en una de las actrices favoritas para el público cubano. Sin embargo, pocos conocen que no pudo entrar a la ENA producto de su miedo escénico. A lo mejor esa negativa fue el motor que la impulsó a comprender que el arte era su mejor manera de expresión: el canal para poder “crear”.

Precisamente para Yuliet la base de la felicidad del ser humano radica en sentir que estás dándole vida a tu imaginación, tanto en el ámbito profesional como en el personal. “Al final, lo que creas es lo que dejas en este mundo”- sentenció, dando inicio a nuestro intercambio.

¿Después de la negativa de la ENA cómo retomas el camino de la actuación? ¿Es cierto que hubo una época en el que renunciaste a la idea de ser actriz?

“Tras pasar un tiempo pensando que la actuación no iba a ser lo mío, empecé con unos amigos a hacer teatro. Me preparé para ir más en serio y sobre todo para solucionar mi problema personal. Ya no se trataba de ser actriz o no, evidentemente yo tenía como persona muchas inseguridades y miedos. Ese camino que recorrí me vino muy bien. Gracias a la actuación y a mis deseos de ser actriz pude vencer el pánico a exponerme delante de la gente”.

Siempre estuvo atraída por los personajes femeninos de mayor carga dramática que destacaron en la gran pantalla. Recuerdo cuando veía a Alina Rodríguez en La Séptima Familia: para mí eso fue maravilloso. Me pasó lo mismo con Luisa María Jiménez, y con Isabel Santos en Clandestino. En aquel tiempo me debatía entre las actrices cubanas que tenían un momento extraordinario. Yo creo que ha sido una de las etapas donde más se han definido los roles de estrella. Esa generación también de Beatriz Valdés que es otra actriz que admiro muchísimo”.

Si bien en la actualidad han cambiado los lenguajes de los medios y la manera de formar a los actores, ¿sientes que la actuación en Cuba está hoy en un momento de crisis?

“Sí, pero no porque no tengamos buenos actores jóvenes: los tenemos. Siento que lo que falta a veces son oportunidades. Estamos carentes de buenos proyectos y buenos personajes. Si tú no tienes un papel donde realmente lucirte o un rol donde hacer un despliegue de tu talento, de tus condiciones, nunca vamos a saber hasta dónde puedes llegar.

YULIET CRUZ La mujer fuera de escena

Fotos: Jorge Luis Borges

Un proyecto tiene mucho que ver también con el equipo, no solo se trata del actor. El actor es la cara pero todo comienza con un buen guion, un buen director capaz de poner una puesta en escena a la altura, de una producción que le dé a esa obra todo lo que lleva: ni se pase, ni se quede corta. Depende de todos los especialistas que son, a su vez, artistas: los diseñadores de vestuario, los de maquillaje, peluquería (…); todos componen la obra y trabajan de conjunto con el actor para construir el personaje. Si muchas cosas fallan es imposile que tú como actor estés bien”.

Basándote en tu experiencia personal, consideras que es más difícil para las mujeres convertirse en actrices exitosas o sientes que enfrentan los mismos desafíos que cualquier hombre.

“Para las mujeres es muy difícil por muchas razones. Si miras atrás al cine y la televisión, los mejores personajes son masculinos. De hecho, en la mayoría de las películas sus protagonistas son hombres. De alguna manera, y no quiero ser absoluta, pero el que falten realizadoras y guionistas mujeres contribuye a que la mirada femenina esté a través del prisma de cómo lo ve el hombre. Ya por ahí vamos un paso atrás.

En el caso de los personajes femeninos, son historias muy pobres donde todo se resume a los mismos conflictos y nos vamos quedando en una zona muy pequeña de interpretación. Se pierde el tiempo hermoso que tienen las actrices pues hay una etapa oscura donde ya no eres tan joven ni del todo muy adulta.

Ahora mismo, los personajes para mi son solo de la madre y si eres una mujer un poco mayor, te corresponde ser la abuela. Falta vuelo porque realmente tenemos historias… En este país y en el mundo hay historias de mujeres que merecen ser contadas. Yo siento que he tenido suerte para los buenos proyectos y eso me ha valido para tener una base en este tiempo recorrido profesionalmente”.

¿En qué medio te sientes más cómoda?¿Qué tipo de personajes disfrutas más: los de carga dramática, hacer comedia, personajes protagónicos…?

“A mi me gusta más el cine y el teatro, son mis medios preferidos. Pero lo que más me gusta sobre todo es tener un rol bueno, me gustan los personajes que estén bien escritos y que actoralmente yo les pueda sacar un provecho, no me interesa el género que sean, no importa si son más comedia o tragedia”.

Si bien comenzó vinculada al teatro, su mayor trayectoria ha sido ligada al cine en filmes como La Película de Ana, Se vende, Conducta, Esteban y muchos otros. La televisión con Yuliet, ha tenido pocos pero grandes momentos. Nos confiesa que a lo largo de su carrera ha rechazado muchas propuestas de personajes en los tres medios de comunicación.

¿Qué debe que tener entonces un proyecto para enamorar a Yuliet Cruz?

“Tiene que ver con el punto de vista con el que se hagan las cosas, si tú quieres ir a fondo puedes ir a fondo. Yo particularmente trato siempre de buscar personajes que me muevan de mi zona de confort, que me busquen otra arista, que me pongan en aprietos, que yo tenga que sacar más recursos. Segundo: me gustan los equipo buenos. Para mi es fundamental entenderme, tener puntos en común y que haya muy buena empatía con un equipo de trabajo. Prefiero escoger proyectos donde sé que voy a estar a plenitud”.

¿Tu ritmo de trabajo implica aceptar un proyecto a la vez o varios al mismo tiempo?

“No, un proyecto a la vez. Y cuidar mi espacio y cómo manejo mi imagen para que sea siempre interesante. En esta rama del arte, se corre el riesgo por cuestiones económicas de tener que estar todo el tiempo activo pero yo he tratado, dentro de lo posible, de elegir proyectos puntuales. A veces he necesitado tomar un break y hacer un stop porque de lo contrario todo lo que te has labrado trabajando duro puede convertirse en sal y agua, pues el espectador se queda siempre con la última imagen del personaje que hiciste”.

En este sentido,¿cuál es el mayor tiempo que te has visto obligada a estar fuera de escena?

“Yo creo que fue cuando tuve a Sebastián que decidí quedarme en casa alrededor de un año y medio. Porque incluso ahora con Samuel ya a los 6 meses de su nacimiento yo estaba haciendo “De Amores y Esperanzas” con un personaje pequeño que me sedujo. Fue un proyecto que me vino muy bien para no perder el ritmo y físicamente estaba de una manera que sé que no volveré a estar pues soy muy delgada. Hice también La Banda Gigante, un cortometraje, o sea que estuve activa aunque no con el mismo volumen de trabajos”.

Después de once años vinculada a este espacio, los amantes de la televisión en Cuba siempre te recordarán como “la muchacha de Piso 6”. Pero, ¿cómo llegas a la conducción? ¿Cómo ocurió ese tránsito en tu carrera?

“Es algo muy simpático porque la conducción, si te soy sincera, yo la evito. Llegué a Piso 6 muy joven en un momento en el que no tenía trabajo, y los directores del programa me dieron la oportunidad pese a mi poca experiencia. Al inicio las figuras masculinas eran la cara del programa debido a que- me decían- el público era mayormente femenino y las mujeres suelen ser muy duras con las mujeres.

Un buen día ninguno de los conductores podía asistir a la grabación y me tocó hacerlo sola. Después de salir al aire, a la semana siguiente empezaron a llegar las llamadas y las cartas a Piso 6, cuyo buzón era uno de los más activos en aquel momento donde todavía no había email. Todos decían que les había encantado como lo había hecho. Entonces el director se viró y me dijo “a partir de ahora tú eres la conductora”.

Llegué haciedo una sección chiquita y me convertí en la conductora principal del espacio. Fue de esas cosas que llegan solas y que empezaron a perfilarme por esa onda de la presentadora de televisión, que para mí era completamente nueva.

Como bien me comentabas te hemos visto también en La Banda Gigante que aunque sigue un poco la línea de otras propuestas televisivas de reciente factura como Sonando en Cuba y Bailando en Cuba, es un proyecto muy nuevo y diferente. E incluso has incursionado en otras plataformas creándote un canal de Youtube que ha alcanzado más de 8 mil suscriptores.

La Banda Gigante ha sido diferente y súper difícil también. Ya yo había tenido muchísimas propuestas en este tiempo de otros programas… pero Manolito Ortega es una persona con la que se puede trabajar, es un hombre increíble y teníamos esa cuenta pendiente. En el programa viví cosas increíbles y me puse a prueba en muchas otras. Pero la conducción es algo que yo siento que me persigue, es como un amor incondicional.

Lo del canal de Youtube me da mucha gracias porque, lo he explicado antes, no me considero una youtuber, lo que hago es usarlo como una extensión de mis redes. No me gusta ir a entrevistas, pero hay cosas que la gente me pregunta y creo que si está youtube puedo hacerlo ahí sin necesidad de ir a medios oficiales. De esa manera hablo del tema que yo quiera y lo hago directamente con las personas que me siguen. Pero no me veo como los youtubers que me encantan, son muy divertidos.

Para Yuliet la familia es el pilar más importante en su vida, brillan sus ojos de amor maternal cuando se refiere a sus dos pequeños. Por lo general para artistas de su popularidad es bien complicado mantener una vida privada alejada de las cámaras y para Yuliet en particular este aspecto se vuelve más complejo. Su relación con el popular cantante Leoni Torres no es un secreto para los medios, de hecho han sido calificados en varias ocasiones como una de las parejas más sólidas de la farándula cubana, por lo que una pregunta al respecto era casi obligada. ¿Qué es lo más complicado de ser la esposa de Leoni Torres?

El tiempo que no pasamos juntos. La vida del músico es muy acelerada. Quizás mi trabajo como actriz me permite programarme un poquito mejor. Lo más complicado sin dudas es eso y cómo hay que combinar las agendas para pasar tiempo en casa con la familia.

¿Y lo más sencilla?

Dejarme querer: eso es lo mejor que hay.

Si tuvieras que elegir un tema del amplio repertorio de Leoni, tu canción preferida, ¿cuál sería?

“¡Esa pregunta sí está dura!- exclamó entre risas-. Yo creo que una de las que más me gustan, aunque me gustan todas, es “Para que un día vuelvas” junto a Pablo Milanés. Creo que es una canción sencillamente hermosa. Y que será de las canciones que pueden llegar a inmortalizarlo a lo largo de los años”.

Nuevos proyectos vinculados a la actuación la mantuvieron ocupada durante el 2019, pero aún no se atreve a hablar al respecto. Solo adelanta que espera que ese trabajo dé frutos en este nuevo año que recién comienza.

Y concluye el intercambio diciendo: “al final yo creo que con la única persona con quien tengo que ser consecuente es conmigo misma y con los sueños que a nivel personal me he planteado durante toda mi vida desde que soy una niña hasta hoy y las metas que van surgiendo a medida que uno se va ponindo grandecito. Básicamente yo creo que de eso se trata, de buscar la felicidad en todos los aspectos”.