Un estudio de La Habana cambia la imagen del tatuaje en Cuba

LA HABANA, 4 sept. (DDC) En un país como Cuba, con dificultades económicas y carencia de medicamentos, un negocio de tatuajes es a la vez un reto y un riesgo, pero La Marca ha logrado sobrevivir y destacar

entre el resto de la oferta de La Habana por sus diseños exclusivos y la seguridad que ofrece a sus clientes.

En La Marca ni copian ni reproducen. Incluso si llevas una imagen para un tatuaje, saldrás con ella modificada para que sea una pieza única.

El estudio está en la parte superior de una vivienda ubicada en Obrapía y Mercaderes, La Habana Vieja. Cuando se llega, da la sensación de entrar en una clínica.

El tatuaje “es un arte que roza mucho la cuestión higiénica, es muy delicado”, explica a DIARIO DE CUBA Ailed Duarte, graduada de Comunicación Social, manager y creadora de proyectos de La Marca.

Cada camilla está cubierta con un pedazo de nylon para un solo uso. Ailed explica que no basta con cambiar las agujas para evitar la posibilidad de contaminación, porque el tatuador puede haber tocado algo contaminado.

Los materiales necesarios para este trabajo no se encuentran en ninguna parte en Cuba. “Hay que viajar, comprarlos y traerlos en tu maleta porque no puedes encargar nada online. Todos son materiales desechables”, comenta.

Todos los miembros del colectivo de La Marca pueden viajar al extranjero con facilidad. Algunos tienen otra ciudadanía o han asistido a convenciones de tatuaje a través de instituciones culturales cubanas. Pero deben pagar pasaje, estancia y los productos.

Solo hay una forma de compensar los gastos, mantener el estudio y que cada miembro del equipo pueda, sin enriquecerse, vivir de su trabajo: cobrar caro. Incluso Ailed, quien conserva su empleo como gestora cultural de la Oficina del Historiador porque le gusta esa labor que ha realizado durante 13 años, afirma que podría vivir solo de su trabajo en La Marca.

“El precio mínimo es 50 CUC. Incluso, para hacer una rayita tenemos que importar todo: nylon, protección, productos estériles, guantes. Para contar con las condiciones mínimas que garantizan que no te vas a enfermar, debemos cobrar caro”, enfatiza Ailed.

Crear un lugar que fuese referencia sobre el tatuaje y cómo debe hacerse desde el punto de vista higiénico, era uno de los sueños de Ailed y su esposo, Leo Canosa, artista del tatuaje y autor de la idea de abrir La Marca. Recientemente asistió a una Convención de Tatuaje en San Diego.

“Leo es uno de los tatuadores más conocidos de La Habana. Hasta los 35 años perteneció a la Asociación Hermanos Saíz, dentro de la manifestación de Artes Plásticas. Luego, ni la UNEAC, ni el Registro del Creador ni ninguna institución acogen a los tatuadores”, señala Ailed.

“Él trabajaba en Alamar y nunca tuvo problemas, nadie intentó cerrarle el local, pero siempre soñó con tener un estudio profesional que funcionara como en otras partes del mundo, como un espacio de colaboración y creación, y también con cambiar la visión que existía en Cuba de que el tatuaje era algo marginal. Nos gustó La Habana Vieja, porque las ciudades con puerto siempre han estado vinculadas al tatuaje, por los marineros”, comenta.

Más allá de la dermis

Lo que comenzó como un estudio de tatuaje se ha convertido en un espacio de exposiciones, conciertos y otras actividades. Cuando se percataron de que el área de abajo, al tener una puerta que da a la calle, no era un área apropiada para el tatuaje, debido a las condiciones higiénicas que este requiere, Leo, Ailed y Roberto Ramos (diseñador principal y tatuador, único que trabaja manualmente) decidieron convertirla en una galería.

“Pero luego de las exposiciones han venido talleres y conciertos que organiza Roberto, tenemos hasta cuatro cada mes. El proyecto ha crecido muchísimo sobre la marcha”, detalla Ailed.

Para niños, han ofrecido talleres de pintura mural, confección y decoración de bolsas, elaboración máscaras con papier maché y restauración de juguetes, entre otros. Ailed aclara que no se imparte nada relacionado directamente con el tatuaje, pero en el lugar siempre hay trabajo; por tanto, los niños y sus padres pueden percatarse de que el tatuaje no es algo marginal ni agresivo.

Cada viernes 13 La Marca oferta tatuajes a 10 CUC. También se rifan tatuajes por ese precio cuando se inaugura una exposición.

“Que se nos reconozca para que se nos pueda exigir”

La Marca ha celebrado ya su cuarto aniversario (nació el 30 de enero de 2015).

Sus integrantes están abiertos a recibir todos los proyectos con los que puedan colaborar y continuar apoyando iniciativas que contribuyan a crear una sociedad mejor. Están a favor de una ley de protección animal y han apoyado la campaña por la aprobación del matrimonio igualitario.

Además, aspiran a la legalización del tatuaje y a que exista una licencia para realizar esta actividad como trabajo privado.

“Queremos que se nos reconozca y se nos inserte en alguna institución cultural, y que al mismo tiempo se nos atienda por Salud Pública; que vengan a inspeccionar las condiciones aquí y en todos los estudios de La Habana. Nuestros artistas viajan a convenciones, pasan cursos. Somos muy celosos con las normas. Es necesario que se nos reconozca para que se nos pueda exigir”, concluye Ailed.