Un cementerio vivo

LA HABANA, 18 sept.(Por GIOVANNI MARTÍNEZ) Imaginemos subir hasta a la cima de la montaña más alta, y luego arrojarnos al vacío y estrellarnos. Como si después del éxito, no quedaran más caminos. ¿Será la fama una mala compañera?

Resulta que, últimamente no transcurre mucho tiempo entre una muerte y otra en el mundo de la música, especialmente del rock. Aunque tampoco para algunas figuras jóvenes de otros géneros, como por ejemplo Amy Winehouse, quien en su corta, pero exitosa carrera, solo tuvo tiempo para lanzar dos álbumes de estudio: Frank y Back to Black, ambos certificados triple platino en Reino Unido con ventas de más de un millón de copias cada uno, suficiente además para ganar seis premios Grammy.

La joven cantante se convirtió en una de las más importantes de su generación en un abrir y cerrar de ojos, literalmente, pues sus adicciones a las drogas y al alcohol determinaron el fin de su vida en 2011 a la temprana edad de 27 años. Hace no mucho se conoció que una compañía estadounidense hará posible que Amy “vuelva” a los escenarios, pero como es lógico, solo en forma de holograma.

Un poco más vivió Keith Flint, cantante de la banda de breakbeat y electrónica rock, The Prodigy, quien falleció hace tan solo unos días, el pasado 4 de marzo. Flint tenía 49 años cuando fue encontrado en su residencia de Essex, Inglaterra, luego de que él mismo se arrebatara la vida.

The Prodigy reivindicó la escena electrónica en Gran Bretaña y el mundo. Hits como Smack My Bitch Up, Breathe o Firestarter alcanzaron lo más alto de las listas de éxitos a finales del siglo pasado en cada continente.

La banda expresó su “profundo shock y tristeza” por la muerte de Flint, al que calificaron de “pionero, innovador y leyenda”.

Algunas noticias salieron a flote en la prensa casi de inmediato para tratar de explicar las últimas horas de vida del artista. La más reiterada tiene que ver con sus problemas matrimoniales, sin embargo, la incertidumbre persiste alrededor de su muerte.

Una historia similar ha sobrevivido a través de los años, específicamente desde el 5 de abril de 1994, cuando una de las más grandes estrellas de rock de todos los tiempos, Kurt Cobain, cantante y líder de Nirvana, se disparó en la cabeza con una escopeta. El músico estadounidense tenía solo 27 años y hasta el día de hoy su muerte es causa de polémica.Un cementerio vivo

Una de sus frases podría ayudarnos a entender, o tal vez nos confunda aún más con respecto a si realmente se quitó la vida, u otra persona lo hizo: “A veces siento que la gente querría que me muriera para que así se cumpliera la clásica historia del rock”.

Lo cierto es que Nirvana no fue poco. En la navidad de 1991 el disco Nevermind, que había salido a la luz a finales de septiembre de ese mismo año, estaba vendiendo más de 400 000 copias por semana solo en Estados Unidos.

El álbum recibió certificación de triple platino en ese país en menos de seis meses y llegó al puesto número seis en el Top 100 de la revista Billboard, inspirando a un puñado de imitadores y llevando al sonido grunge a los listados. La popularidad del rock alternativo, así como el fin de la era del hair metal son atribuidos a Nevermind, que para el 11 de enero de 1992 con 12 millones de copias vendidas alcanzó la cima del conteo Billboard 200, desplazando del primer lugar nada más y nada menos que a Dangerous de Michael Jackson.

Hace poco se divulgó que la vida de Kurt Cobain quedará plasmada en papel una vez más, pues Danny Goldberg, uno de los managers de la banda en los años 90, reveló a la revista Rolling Stone que su libro, Serving the Servant: Remembering Kurt Cobain, que saldrá a la venta en este mes de abril, contará aspectos inéditos del músico, tales como entrevistas a la familia, amigos e integrantes de la agrupación.

Asimismo, abordará temas atrayentes como la batalla de Cobain contra las adicciones, además de su matrimonio con Courtney Love y el nacimiento de su hija Frances Bean.

La música de Nirvana ha quedado para siempre en los registros de sucesivas bandas y artistas, no solo del género, los cuales se han nutrido de sus raíces innovadoras, incluso, en algunos casos, sin tener del todo claro de dónde vienen.

Otra voz de toda una época, la de Chester Bennington, cantante de Linkin Park, se apagó el 20 de julio de 2017. Tenía 41 años cuando apareció ahorcado en su residencia cerca de Los Ángeles, Estados Unidos.

Alice in Chains, Soundgarden y la propia Nirvana son las grandes causantes, no de quitarle, sino de darle vida a Linkin Park, en tiempos donde surgía y se abría paso de buena manera el nu metal. Nuevamente el rock volvía a colarse hasta lo más alto de las listas de éxitos y llegaba a oídos y entendederas de todos, sin importar preferencias musicales.

Son muchos los hits de Linkin Park que podemos considerar himnos de inicios del presente siglo, pero también es cierto que en muchas de las letras escritas por Chester, como Somewhere I Belong o Crawling, podría habernos dejado mensajes entrelíneas: “Quiero dejar atrás el dolor que he sentido durante tanto tiempo, quiero curarme, quiero sentir lo que nunca pensé que era real”. “Reptan por mi piel, estas heridas no se van a curar; el miedo me hace caer, distorsiona mi realidad”.Un cementerio vivo

El documento forense relacionado con la muerte de Chester Bennington confirmó la presencia de trazas de alcohol en la sangre del cantante al momento del suicidio. El día del hallazgo se encontraron dos botellas de cerveza próximas a su cadáver.

No obstante, aún se trata de establecer en qué momento personal se encontraba el artista y qué lo motivó a tomar tan terrible decisión.

Lo que se descartó fue el uso de éxtasis, pues en un primer momento el examen dijo que la presencia de la droga era “presumiblemente positiva”, pero dos pruebas posteriores descartaron dicha hipótesis y concluyeron que Bennington no estaba bajo el efecto de las drogas cuando atentó contra su vida.

El cantante se ahorcó utilizando un cinturón de cuero, y al momento de su muerte, se encontraba bajo tratamiento por depresión. Además, coincidió con la víspera del cumpleaños de su fallecido amigo, Chris Cornell, quien también cometió suicidio por ahorcamiento.

Cornell, el afamado cantante estadounidense y guitarrista de Soundgarden y Audioslave, dejó de respirar el 18 de mayo de 2017, en la ciudad de Detroit. Nació en Seattle, en el estado de Washington, y comenzó en el mundo de la música con 7 años cuando se aficionó a tocar el piano.

Su carrera musical, dentro de la escena del rock, se inició en su ciudad natal, donde formó la banda Soundgarden en 1984, que jugó un papel trascendental dentro del movimiento grunge de los años 90.

En nuestro país tuvimos el privilegio de ver a Chris Cornell sobre un escenario, en el año 2005, en el que además se guardó para la historia como el concierto más largo de Audioslave, grabado y más tarde lanzado en DVD, donde además de los temas de la banda, interpretaron canciones de Soungarden y Rage Against the Machine.

Otro caso impactante fue el de la cantante irlandesa Dolores O’Riordan, líder de la banda The Cranberries (la de éxitos como Ode to My Family, Linger y Zombie). Dolores murió el 15 de enero de 2018 a los 46 años, al ahogarse en la bañera de su hotel en Londres mientras estaba ebria, según lo reflejado en el informe forense.

La causa expuesta fue “ahogamiento por intoxicación etílica”, después de que la autopsia del cuerpo de la artista demostrara que tenía altos niveles de alcohol en sangre.

Durante la investigación, una agente de policía explicó que halló el cadáver de la cantante sumergido bajo el agua en la bañera de su habitación del hotel Hilton, donde se encontraron también una botella de champán y cinco miniaturas de licores vacías.

Dolores O’Riordan tenía algunos problemas de salud que la alejaron del escenario por un tiempo, aunque solo unos días antes de su muerte, el 9 de enero, había consultado a su psiquiatra y aparentemente estaba de buen humor.

Estas son tan solo algunas de las leyendas del mundo de la música que se han marchado antes de lo previsto. Varias de ellas, para mayor desdicha, lo hicieron en sus mejores años, dejando perplejos a sus fans, quienes no han podido dejar de imaginar cuanto más talento les hubiesen podido regalar en el futuro.

No cabe duda de que no todo fue buena suerte para estos ídolos, a quienes nunca olvidaremos, tanto por las repentinas despedidas, como por el arte, ese que por suerte quedó como legado. Lo cierto es que, mientras exista vida inteligente en algún lugar del Universo, se les escuchará en cualquier soporte o formato, sin importar el tiempo que haya transcurrido.