Responsabilizan a ganaderos del robo y sacrificio de 3.480 cabezas de ganado en Las Tunas

Responsabilizan a ganaderos del robo y sacrificio de 3.480 cabezas de ganado en Las Tunas

LA HABANA, 29 mayo  Autoridades del Gobierno y el Partido en Las Tunas culparon a los ganaderos de la alta incidencia de robo y sacrificio de vacas y caballos. Según publicó el oficial Periódico26, estos delitos colocan a la provincia como la de mayor decrecimiento de la masa vacuna en todo el país.

Según se informó en una plenaria sobre el tema, presidida por el primer secretario del Partido en el territorio, Walter Simón Noris, y el gobernador, Jaime Chiang Vega, en las distintas formas productivas se reportan 1.954 hechos delictivos durante el primer cuatrimestre de 2024 (unos 16 diarios), con mayor incidencia en Jobabo, Majibacoa y Las Tunas.

Autoridades de la Policía dijeron que en 341 unidades del sector agropecuario ocurrieron hurtos de ganado mayor, hurtos y sacrificios, robos con fuerza y sacrificios ilegales, tipicidades que responden a numerosas causas y que involucraron a 3.480 cabezas de vacunos y equinos.

Según el reporte oficial, en los procesos investigativos realizados por el Ministerio del Interior tras las denuncias «se detectaron negligencias de los propietarios de animales del sector privado y estatal; entre ellas, la falta de monteros en el horario diurno, las áreas llenas de malezas y los tenentes sin tierras».

«La falta de seguridad y protección, tanto en las corraletas como en los potreros, es una de las condiciones presentes en la mayoría de los hechos, pues hay muchos cercados perimetrales en mal estado y, al no tener alimentos, las reses salen de sus espacios habituales», añadió Periódico26, que omitió mencionar las condiciones precarias en que realizan su labor los ganaderos, atenazados por las políticas del Estado y también por la incapacidad del Gobierno de ofrecerles los recursos materiales para el desarrollo de sus actividades.

Simón Noris instó a los presidentes de cooperativas tuneras a «extremar la vigilancia campesina para frenar de una vez y por todas la ocurrencia de esos delitos que ubican a Las Tunas como el territorio con mayor incidencia de ese fenómeno en Cuba».

También mandó a los cuadros y directivos de la Delegación del Ministerio de la Agricultura y de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP, controlada por el MINAG) «involucrarse más con el problema, visitar e intercambiar con los productores, evaluar sus condiciones para la atención de los rebaños y actuar en consecuencia, tal como establecen los diferentes cuerpos legales».

El primer secretario del Partido en Las Tunas dijo que «ya hay experiencias para disminuir el hurto y/o sacrificio de ganado mayor», pero que «la principal responsabilidad es de los productores, encargados de garantizar el agua, la comida y la seguridad de los animales, así como de denunciar con rapidez cualquier suceso».

En palabras del funcionario, «la integración de todos los factores es elemental para controlar esos delitos, los que repercuten directamente en el desarrollo socioeconómico del territorio y propician el incumplimiento de los planes de entrega de leche y carne vacuna a las industrias».

La intromisión del Estado en la gestión de los ganaderos, como pasa con los agricultores, les cierra toda posibilidad de actuar con autonomía. Deben cuidar las reses y cultivos muchas veces con riesgo para sus vidas debido a la agresividad de los que roban el ganado.

En 2023, varios campesinos denunciaron el incremento del hurto y sacrificio de ganado en el país.

También criticaron que la Policía exigía varios testigos de los hechos para detener a los presuntos ladrones, incluso si habían sido capturados in fraganti. Esta práctica policial ha dotado de cierta impunidad a los delincuentes.

Como demostró  en un análisis en septiembre de 2023, los ganaderos cubanos se encuentran controlados y desprotegidos y han sido convertidos en delincuentes.

Ningún productor de carne en Cuba es realmente propietario de sus animales. Lo demuestra el hecho de que necesitan autorización del Estado para hacer las ventas o los sacrificios. A esto se suma que muchas veces sufren por el retraso en los pagos que deben asumir las empresas estatales.

En abril de este año, hasta el diario oficial Granma reconoció que en Cuba «se han destruido las áreas ganaderas» y con ellas la industria antiguamente floreciente. La ganadería en Cuba «anda mal porque llevamos muchos años permitiendo que se destruya», dijo el campesino Miguel Valdés Carmenate en una entrevista con el periódico.

«Se han destruido las áreas ganaderas; no podemos llegarle a la ganadería con todos los medicamentos, las sales minerales que ayudan al metabolismo de las vacas. El bloqueo ha existido la vida entera, y no te digo que no haya afectado, pero con bloqueo y todo hubo ganadería en este país», dijo Valdés Carmenate.

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