Al rescate de un barrio chino diferente en La Habana

LA HABANA, 10 abr (Xinhua) — El Barrio Chino de La Habana poco a poco cambia su imagen, regresa a la vista de todos el viejo encanto que hacía de esta pequeña “Ciudad Amarilla”, como la definió un prestigioso escritor cubano, lugar de obligada visita para locales y foráneos.

Al principio todo parecía un caos, las principales avenidas que delimitan la zona ubicada en el populoso municipio de Centro Habana lucían como el epicentro de un evento meteorológico de gran magnitud.

Gigantescos equipos de construcción, el pavimento levantado, las aceras destrozadas, tuberías y cables deteriorados expuestos en plena calle impedían el paso de automóviles y peatones.

No obstante, algo no encajaba con lo que sucedía ante tanto alboroto, los casi 13.000 vecinos que residen en el área se mostraban sonrientes y complacidos; sabían que en solo unas semanas volvería la calma y se verían beneficiados con nuevas instalaciones hidráulicas, sanitarias, eléctricas, de gas y telefónicas.

Ese fue el inicio de una obra de mayores proporciones que pretende devolver el esplendor al Barrio Chino de La Habana con una mirada integral, donde se brinda importancia tanto a la rehabilitación de espacios como a proyectos de desarrollo local que hagan sustentable en el tiempo las actuales inversiones.

“El empeño y lo que nos hemos propuesto no es solo lograr la transformación física del barrio, sino hacerlo un poquito más chino en el camino que ese país lo ha hecho, desde la tradición hasta la modernidad”, expresó Luis Góngora, vicepresidente del Consejo de la Administración Provincial de La Habana.

En entrevista con Xinhua, el funcionario del gobierno de la capital explicó que el plan se enmarca en los trabajos que se acometen para recuperar los lugares más emblemáticos de la ciudad en el 500 aniversario de su fundación.

Dentro de ellos destacan las 22 manzanas que componen el Barrio Chino, una de las obras priorizadas en la búsqueda por no solo mejorar la imagen de La Habana a partir del reordenamiento urbano, la restauración de calles, aceras, luminarias públicas, fachadas de viviendas y locales comerciales.

También se busca elevar la calidad de los servicios que allí se ofrecen, potenciar la tradición del país asiático y atender mejor a la comunidad que vive en ese sector, especialmente al centenar de chinos naturales y los miles de descendientes que atesoran el lugar como un bien muy preciado.

Varias líneas de acción han organizado el quehacer de reanimación del Barrio Chino, desde locales e instituciones públicas (farmacias, consultorios médicos, escuelas, mercados y bodegas), hasta la gastronomía típica con la renovación de establecimientos estatales y privados.Renace en La Habana "Ciudad Amarilla" que atesora impronta china en Cuba

Respecto a este proceso inversionista que “debe superar los 15 millones de pesos (equivalentes a dólares)”, consideró Góngora que es la forma de corresponder por todo lo que han hecho los chinos y una expresión de la unidad entre los dos países.

En esa búsqueda por retribuir los aportes de la cultura china a la identidad cubana, uno de los proyectos que más entusiasma a los responsables de este programa es un circuito cultural.

“En la etapa inicial va a contar con una galería de arte y continuará con una plaza multipropósito que será el centro histórico y cultural del Barrio Chino”, dijo a Xinhua Teresa Lee, directora de la Casa de Artes y Tradiciones Chinas.

Para la descendiente de migrantes chinos y creadora, junto a otros dos cubanos, del proyecto “Ciudad Amarilla”, que sirvió de guía para la ejecución del plan inversionista, ese es un motivo de regocijo.

La localidad contará próximamente con un bazar para la venta de artesanías alegóricas a China y otros espacios vinculados al arte, como un teatro y el icónico periódico Kwong Wah Po, mientras que todo el lugar irradiará con elementos y decoraciones típicas de esa nación.

Al unísono ya se emprenden otros desafíos para rescatar servicios tradicionales e incorporar otros característicos de los asentamientos chinos en el mundo, con la intención de que el comercio tenga un papel importante y la zona vuelva a convertirse en uno de los atractivos turísticos de la ciudad.

“Obras de nueva creación como es un organopónico (áreas con sistemas de cultivo de verduras y hortalizas), la recuperación de oficios que fueron tradicionalmente ejercidos por los chinos como son las tintorerías pero de nuevo tipo con tecnologías avanzadas y una plaza para la venta de flores y frutas”, detalló Lee.

Marcar la diferencia es el propósito de este proyecto con vida propia que encontró en el 500 aniversario de la fundación de La Habana, el pretexto para hacer perdurable y autosustentable económicamente, un esfuerzo del gobierno cubano y sus instituciones de conjunto con la comunidad china residente en este país.

La misión es que este paraje único de la capital, donde se asentaron desde mediados del siglo XIX los migrantes de la nación asiática que llegaron a Cuba, vuelva a lucir radiante y esplendoroso.

El cambio ya es perceptible, los típicos adoquines ganan espacio en las angostas calles de la zona y el majestuoso pórtico que da la bienvenida al Barrio Chino impresiona en las noches con las nuevas luces LED.

Aunque la fecha de entrega de las obras está prevista para noviembre de este año, muchas calles, instituciones, fachadas de viviendas y locales comerciales, exhiben una imagen que ilusiona a residentes y defensores de que La Habana conserve este espacio como el principal escenario de la impronta china en Cuba.
(Xinhua/Joaquín Hernández)