Prensa cubana reconoce dolarización "parcial" de la economía cubana

LA HABANA, 7 junio La prensa cubana reconoció a través de uno de sus portales web el paulatino proceso de dolarización que vive la isla

a partir de la venta de productos de primera necesidad en divisas extranjeras y la implementación de la llamada Tarea Ordenamiento.

Para la periodista de Radio Nuevitas, Neilyn Hernández Peña, la polémica no ha estado ausente ni un solo instante, fundamentalmente cuando los ciudadanos hablan de los precios de determinados productos o cuestionan si en medio de la crisis sanitaria del coronavirus era oportuno enfrentar tales cambios.

«Pero uno de los puntos álgidos en cualquier conversación sobre el tema es el cuestionamiento de la eliminación del CUC (pesos cubanos convertibles), que al menos se adquiría en la red bancaria nacional, si en definitiva lo cambiaron por la moneda libremente convertible o MLC, unas siglas muy rimbombantes que todos quisieran mencionar… y tener», señaló la reportera camagüeyana.

Sin embargo, la opinión intenta desviar el asunto hacia el discurso oficialista y para ello es preciso dar crédito al ministro de Economía, Alejandro Gil, quien aseveró en 2019 ante la televisión pública nacional que la venta en dólares era una decisión «necesaria pero no deseable».

Para Hernández Peña, «estas ventas buscan captar divisas que normalmente salían de la mayor de las Antillas a través de personas naturales dedicadas a revender aquí productos o equipos adquiridos en el exterior».

Firme al guion institucional que deben seguir los medios de prensa de Cuba, el embargo se llevó su dosis de culpa en esta reflexión que reconoce la existencia de un problema económico, pero trata de justificar cada una de las medidas adoptadas por el gobierno comunista y no cuestionarlas.

La periodista menciona que las ventas en MLC, eufemismo utilizado para evitar el uso de la palabra dólares, «tienen como objetivo mantener una oferta legal de productos que estaban ausentes en los establecimientos estatales» y «conectar a la industria nacional con ese mercado», algo que según su opinión avanza de manera positiva en Camagüey, aunque no lo argumenta ni demuestra.

Para finalizar, la vocera del oficialismo manifiesta que la dolarización económica en Cuba ha dado paso a «numerosos procesos sociales», incluso relacionados con la ilegalidad, como los coleros, los revendedores y el mercado negro de divisas, donde algunos expertos anticipan que un dólar podrá costar hasta 100 pesos en un corto período de tiempo.

«Los cubanos agradecidos confiamos en que esta es una medida transitoria ajustada al actual contexto, un mal necesario con el que deberemos convivir hasta volver a respirar por nosotros mismos», concluyó.

Que la prensa hable de estos temas es síntoma de un intento por abordar asuntos sociales que algunos funcionarios evitan tratar en público, pero la censura y la falta de una visión más universal de los fenómenos que tienen lugar en el país, siempre protegiéndole las espaldas al Estado y no cuestionando sus decisiones, impide hacer análisis más trascendentales y objetivos.

Cuando el Gobierno decidió sacar del mercado el CUC, usar solo el peso cubano y aumentar las ofertas en divisas extranjeras, estaba poniendo sobre la  mesa unas cartas que difícilmente resolverían el problema de seis décadas de un plumazo, sin embargo para expertos como Elías Amor, el problema mayor está en la concepción económica que tiene el estado.

En marzo el Banco Central de Cuba (BCC) alertó que algunos ciudadanos pudieran perder dinero si compran dólares a una tasa no oficial y luego no reciben el monto esperado en las tarjetas electrónicas habilitadas para el comercio interior.

El BCC marcó el precio de un dólar en 24 pesos cubanos como tasa oficial, sin embargo ante el incremento de precios y servicios dentro de la isla las redes sociales se han inundado de ofertas mucho más tentadoras para el consumidor nacional que debe enfrentar las carencias y limitaciones del mercado minorista.

En ese proceso de dolarización que vive la economía cubana se sumó otra iniciativa del gobierno: las tarjetas prepagadas en dólares.

La nueva modalidad permitirá adquirir tarjetas por el monto de 1000 , 500 y 200 dólares, pero con el inconveniente de que no es reembolsable ni el banco está obligado a devolver el importe no utilizado, una medida que algunos cubanos han criticado de oportunista y abusadora, ya que permitirá a las instituciones bancarias hacerse con el dinero que lleven los visitantes extranjeros a la isla.

Al respecto, la prensa oficialista desmintió un bulo que recorrió las redes sociales, en el que se aseguró que era posible recargar en las Casas de Cambio estas tarjetas llevando pesos cubanos.

“Tal noticia es totalmente falsa y busca confundir a la población. Si el sistema bancario cubano no tiene fondos suficientes hoy para hacer este cambio normalmente en sus unidades, cómo podría emitir entonces tales tarjetas desde CADECA”, espetó Cubadebate.(Cibercuba)