Piña Colada: ¿bebida musical?

LA HABANA, 14 mayo (Por Yuliet Teresa VP) Atreverse a organizar un evento durante 15 años ha sido el reto para Arnaldo Rodríguez, El Mulato Acelerao, en Ciego de Ávila.

El Festival de Música Fusión Piña Colada se ha insertado en el panorama nacional para marcar algunas pautas que la música contemporánea cubana necesita. El evento que desde el 3 hasta el 7 de abril de 2019 se realizara en la central provincia conjugó a artistas y público en propuestas atrayentes para la juventud de hoy, heterogénea y exigente.Piña Colada: ¿bebida musical?

Los festivales que se establecen en el país, muchas veces carecen de un marco teórico que respalde las propuestas que presentan. No se concibe por tanto un evento que esté aislado del pensamiento que legitima procesos culturológicos: necesarios y confrontativos.

En esta edición del Piña Colada se hizo gala de ese pensamiento coordinado y profundizado con las intervenciones del propio creador, Arnaldo, referente al papel de las producciones de eventos y agrupaciones, en esas lógicas que posibilitan un desarrollo continuo en aquellos productos que se presentan, primeramente a sellos discográficos y, en última instancia, al público que evalúa y en gran parte define el trabajo final.

La presencia del destacado músico y productor, Alain Pérez, posibilitó un intercambio con otros homólogos y realizadores audiovisuales para así conformar una agenda que guíe nuevos senderos de la música que se realiza en nuestra Isla.Piña Colada: ¿bebida musical?

Si bien, en programas anteriores las deficiencias organizativas estuvieron a flote, en esta edición una especie de reivindicación salvó los XV años del festival. La calidad en las presentaciones de los invitados superó con creces las expectativas del público avileño, ávido y crítico.

En esta ocasión artistas de la talla de Orishas, Brenda Navarrete, Descemer Bueno, Telmary y Habana Sana, Buena Fe, Qva Libre y los más jóvenes como Kolao, DJ Leo Milano, Los Compinches; o los del patio como Eliseo y su grupo, Aroma, Dayani Gutiérrez, Oristela Pérez, Yomel Sánchez equilibraron conciertos, descargas y conversatorios; validando la creación de ritmos fusionados y la experimentación de otros.

Havana-Live recorrió las calles de la Ciudad de los Portales y escuchó la opinión del público que es quien realmente le dio vida a cada jornada de Festival.

¿Qué pudieras destacar en esta edición del Festival Piña Colada?

-“Dayana: Yo creo que lo mejor que estuvo fueron los conciertos de Orishas y Alain Pérez, nunca antes había tenido la posibilidad de verlos en vivo, y realmente fue un lujo.

-Herald: Para mí este festival es imprescindible en Cuba, he tenido la posibilidad de participar en cada una de estas ediciones desde 2004, y cada vez se supera a sí mismo.

-Ivón: Me encantan las descargas luego de los conciertos en el Patio del Mulato Acelerao, no solo porque es mucho más informal, sino porque uno puede disfrutar de los artistas a quien admiras de cerca. Los ves casi al lado tuyo y eso los hace igual que tú. Cercanos.

-Zuley: Creo que las conferencias que se impartieron estuvieron a la altura de estos quince años. Aprendí muchísimo y contribuyó a mi formación como músico de esta provincia.”

¿Qué crees que faltó?

-“Norberto: Yo creo que falta bajar los precios de entrada de las sedes. Digamos por ejemplo Patio de Artex de Ciego de Ávila. Yo llegué casi de primero, compré mi entrada y cuando logré pasar, ya había 25 mesas ocupadas. Creo que debería pensarse más en el público en ese sentido.

-Beatriz: El programa del evento debió ser más accesible a todos. Podían ponerlo en las carteleras de las instituciones culturales del boulevard o crear un sistema de distribución por email (sonríe)…ya que estamos en la era informática.

-Herald: Me hubiera gustado probar el coctel que le da nombre al festival. No sé si existió un espacio gastronómico para esto. Me quedé con las ganas de un buen trago de piña colada.”

Y una última búsqueda: “A (comentaba en invasor.cu): Lo único que me preocupó fue la ‘demostración de adrenalina’ que tuvo lugar detrás de los kioscos ubicados en la Plaza Máximo Gómez: motocicletas de alquiler, de alta velocidad, a lo loco por el césped, sin que los rentadores llevaran siquiera un casco, montando a menores, y un nivel de locura que nada tenía que ver con el evento. De hecho el ruido de los motores perturbaba todo el tiempo.”

Piña Colada: ¿bebida musical?

Sin dudas, esta edición trajo muchas más alegrías que descontentos. Aún falta coordinar esfuerzos entre quienes organizan y patrocinan para que la calidad sea una marca distintiva en cada cita. La presencia de artistas jóvenes supuso medir cómo están los derroteros de la música alternativa.

También el regocijo del encuentro entre el público y sus artistas definió, en gran medida, lo saludable de este tipo de festivales. Por tanto, todos esos ingredientes de organicidad contribuyen a que el Piña Colada sea una grata bebida musical a beber por quienes apuestan, también, por lo alternativo.

Foto: Alejandro García Sánchez