Ministro de Transporte promete solución para puente de Sagua la Grande

Ministro de Transporte promete solución para puente de Sagua la Grande

LA HABANA, 20 feb. La gente en Sagua la Grande quiere creer que sí, que esta vez el puente El Triunfo, que une las dos partes de la ciudad y constituye su más entrañable símbolo, podrá salvarse de lo que parecía su destino inexorable: caer como una amalgama de hierros viejos en el río.

Este nuevo soplo de esperanza lo acaba de dar Eduardo Rodríguez Dávila, ministro de Transporte de Cuba, quien hace apenas unos días atravesó el viaducto, tocó con sus propias manos las estructuras carcomidas por el óxido y publicó en sus redes sociales, no una, sino dos declaraciones sobre la crítica situación de un puente que él mismo califica como “muy querido”.

“El pueblo de Sagua la Grande aprecia su puente y lleva muchos años anhelando que se resuelva dicha situación, lo que no ha sido posible solo a nivel de la provincia —suscribió el ministro—. Será una tarea complicada y requerirá de mucha precisión, seguimiento y apoyo de varios organismos de la Administración Central del Estado”.

Enclavado en una zona declarada Monumento Nacional en 2011, El Triunfo fue escenario del paso de las tropas mambisas tras el fin de la guerra del 95 contra España.

En aquel momento se rebautizó el puente, que entonces era de madera, y, años más tarde, en 1905, se cambió la estructura por la actual, de hierro. Es, de hecho, uno de los pocos —para no decir el único— con la tecnología de vigas Pratt que se mantienen en la isla con su infraestructura original.

Sin embargo, las numerosas crecidas del río y las deficientes acciones de mantenimiento terminaron por minar la estructura, al punto en que actualmente está cerrado al paso de vehículos y sigue en pie por lo que algunos llaman estática milagrosa.

“Según nos advierten, el costo de una reparación para llevarlo a su estado original resulta sumamente alto, debido a que sería necesario sustituir todos los elementos de la superestructura, y reconstruir los apoyos, entre otras acciones.

Sin embargo, el factor que más complica el proyecto, además de su costo, es el hecho de que el puente en su mejor estado no sería suficiente para satisfacer las necesidades de la ciudad, sobre todo, en cuanto a vehículos de motor diversos”, explicó Rodríguez Dávila.

De ahí que en algún momento se valorara la idea de mantener sus arcos y sustituir su piso por una losa de hormigón, pero semejante sugerencia provocó la indignación de los sagüeros, que se viraron como gato bocarriba ante lo que consideraron un ultraje a su patrimonio más preciado.

La posibilidad de mejorar la endeble estructura del viaducto de la calle Carrillo, el único que ahora mismo permite el tránsito de vehículos, y la reconstrucción del llamado Puente Militar, arrastrado por una de las tantas crecidas del río Sagua, figuran entre las opciones que manejan los expertos y que Rodríguez Dávila ha indicado revisar como parte de un riguroso estudio.

“Encargamos al director del Centro Provincial de Vialidad para que, de conjunto con el resto de las autoridades y especialistas del territorio, llevar a cabo una primera parte del proceso en los próximos 30 días —precisó—. La misión es estudiar cuál será la opción más factible y, posteriormente, preparar condiciones para llevarla a cabo”.

El mar de pueblo que siguió a Rodríguez Dávila durante su recorrido por el puente y los cientos de comentarios que sus declaraciones han suscitado en las redes sociales ilustran mejor que cualquier informe la magnitud de la preocupación popular en torno a una obra de la ingeniería que puede caerse en cualquier momento.

“Este puente nos impone una tarea sumamente medular para el futuro de la ciudad de Sagua la Grande. Estamos en la obligación de evitar los accidentes y mantener un serio seguimiento a su eventual avance, para cerciorarnos que se lleve a cabo con los mejores resultados posibles y honremos el nombre del puente de Sagua la Grande”, concluyó el ministro.

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