Medidas para frenar el desastre económico en Cuba, Subida de precios y fin del ‘libreta’ universal

Medidas para frenar el desastre económico en Cuba, Subida de precios y fin del 'libreta' universal

LA HABANA, 22 dec. La situación económica insostenible de la Isla ha llevado al Gobierno a establecer un plan de choque a partir de inicios de 2024. Entre las principales medidas anunciadas por el primer ministro de la Isla, Manuel Marrero, en la primera jornada de la segunda sesión ordinaria de la Asamblea Nacional, están la subida de precios de productos y servicios y el fin del subsidio universal a la canasta de alimentos básicos.

Respecto al mercado racionado, Marrero argumentó que el objetivo es pasar a «subsidiar a personas y no a productos» para lograr «un esquema más justo y eficiente», reconociendo tácitamente el incremento de las desigualdades sociales y económicas.

«No es justo que reciban lo mismo los que mucho tienen que los que muy poco tienen. Hoy nosotros le subsidiamos lo mismo a un ancianito pensionado que al dueño de grandes negocios privados que tiene mucho dinero», argumentó.

Así, prosiguió, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social deberá identificar a las personas por su grado de «vulnerabilidad», para «no dejar a nadie desamparado», quienes podrán seguir adquiriendo productos básicos muy subsidiados con la cartilla de racionamiento.

Marrero subrayó que esta clasificación se realizará en «las próximas semanas y meses», sin más detalles.

El jefe del Gobierno cubano aseguró además que, dada la situación, el Estado no puede seguir con el «derroche» en ciertos subsidios, como en el agua, la electricidad, el gas licuado, el transporte y los combustibles.

Entre estos aumentos destaca la subida del 25% en la tarifa eléctrica al 6% del sector residencial que más consume o el paso a cobrar los combustibles a los turistas en divisa. El coste del abastecimiento de agua se triplicará para quienes no tienen servicio cronometrado y repuntará un 25% el precio del cilindro de gas licuado.

Marrero anunció además que «aplicarán nuevas tarifas» a los servicios de transportación de pasajeros, pero sin detallar cuánto.

Otra previsión aún sin concretar anunciada por el primer ministro es el fin de la exención de los impuestos arancelarios para la importación de alimentos y medicinas, que, por el momento, aclaró, se prorrogará.

Marrero adelantó además que el año que viene el Gobierno cambiará la tasa oficial del cambio del peso con respecto al dólar, para lo que se ha creado un grupo de trabajo con el Banco Central de Cuba.

Desde 2021 el tipo de cambio oficial se mantiene en 24 pesos por dólar para las personas jurídicas y en 120 CUP para las personas físicas. En el mercado informal, por su parte, el dólar se ha disparado hasta los 273 pesos.

Otro producto que verá su costo incrementado es el tabaco, que, según aseveró el primer ministro, «en muchos casos es para revenderlo».

El primer ministro dejó asimismo abierta la puerta a una «revisión» de la cantidad de personas que actualmente forma parte de la nómina estatal, en referencia a posibles recortes para reducir la masa salarial.

Al respecto, señaló que las autoridades deberán «revisar las estructuras y plantillas estatales» para garantizar una «gestión eficiente» y adelantó que «hay un grupo que está estudiando una ley de organización de la administración central del Estado».

Este lunes, el ministro de Economía y viceministro primero, Alejandro Gil, ya había advertido de la debacle de la situación, al precisar que el el producto interno bruto (PIB) de Cuba se contraerá entre un 1% y un 2% este 2023, frente al crecimiento pronosticado del 3% previsto para el cierre de año.

La inflación, por su parte, roza el 30%, y tiene a su primera víctima en la «capacidad de compra» del salario de los cubanos. Por último, el déficit se va a elevar hasta alrededor del 15% del PIB, después de que el Ejecutivo reconociese un desvío del 44% con respecto a lo presupuestado.

Aunque en su intervención ante la Comisión de Asuntos Económicos Gil enumeró todo un rosario de calamidades administrativas, aclaró que el desastre no puede atribuirse a la gestión que ha hecho el Gobierno cubano de la crisis, sino al consabido «recrudecimiento del bloqueo» de EE UU.

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