Más «oportunidades de negocios» en Cuba para los hoteles de lujo de Kempinski

Más "oportunidades de negocios" en Cuba para los hoteles de lujo de Kempinski

LA HABANA, 3 sept. El primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, prevé más «oportunidades de negocios» en la Isla con el grupo hotelero de lujo Kempinski.

En una reunión sostenida este jueves en La Habana con Bernold Schroeder, presidente del Consejo de Administración de esta compañía, Marrero negoció la expansión del grupo en Cuba.

Calificada por Marrero como una empresa alemana «de alto estándar», Kempinski ya tiene dos establecimientos en la capital cubana: el Gran Hotel Manzana, inaugurado en 2017 con cinco estrellas plus, y el Gran Hotel Bristol, que abrió sus puertas en 2020.

A pesar del tono optimista de la reunión, un reciente recorrido por la cartografía hotelera de La Habana reveló que el hotel Manzana se encontraba en reparaciones, entre excavadores y sin clientela, mientras que el Bristol, después de una breve apertura, se encontraba cerrado al público.

Bernold Schroeder, el directivo que se encontró con Marrero, es parte de Kempinski desde el año 2017 y dirige la compañía desde 2020. Según la página oficial de la empresa, Schroeder impulsó el crecimiento del grupo en Asia y Europa, lo cual le valió la promoción a su puesto, y ha sido el responsable, en gran medida, del acercamiento con Cuba.

En 2019, el hotel Gran Manzana Kempinski fue incluido por Donald Trump en la Lista de Entidades Cubanas Restringidas, un inventario de empresas que podrían ser demandadas por la justicia estadounidense por lucrar con propiedades expropiadas tras la Revolución de 1959, aunque varias empresas inscritas en Unión Europea cuentan con protecciones legales contra este mecanismo.

En medio de la rotunda crisis que atraviesa Cuba, el vínculo del Gobierno cubano con una compañía hotelera de alto calibre como Kempinski despierta varias polémicas

Todas estas empresas eran gestionadas o dirigidas por Gaesa, el grupo de administración de las Fuerzas Armadas, dirigido entonces por el recientemente fallecido general Luis Alberto Rodríguez-López Calleja.

En medio de la rotunda crisis que atraviesa Cuba, el vínculo del Gobierno cubano con una compañía hotelera de alto calibre como Kempinski despierta varias polémicas. Por un lado, se cuestiona que la gestión gubernamental se concentre en abrir proyectos innecesarios, si se considera la moderada cantidad de turistas que entran a Cuba, además de ser excesivamente caros.

Marrero, quien se desempeñó de 2004 a 2019 como ministro de Turismo e integraba el aparato administrativo de Gaesa, maneja personalmente el trato con grandes compañías, mientras que el titular de esa cartera, Juan Carlos García Granda, ocupa un lugar secundario en estos negocios.

Reproduciendo tópicos y clichés tropicales, Kempinski anuncia a La Habana como una «ciudad detenida en el tiempo, pausada», donde la gente «se toma su tiempo». El Gobierno cubano no ha ofrecido información adicional sobre los proyectos que piensa ejecutar la compañía alemana o dónde se localizarán.

El grupo Kempinski fue fundado en 1897, y hoy administra 79 establecimientos de cinco estrellas en una treintena de países. En la Isla, además de los hoteles Manzana y Bristol, de 246 y 162 habitaciones de lujo, respectivamente, la compañía tiene abierto desde 2019 el Cayo Guillermo Resort Kempinski, localizado al norte de la provincia de Ciego de Ávila.

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