LLegó a Cuba el canciller de Rusia Serguei Lavrov

Russian Foreign Minister Sergei Lavrov arrived in Cuba

LA HABANA, 19 feb El ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, Serguéi Lavrov, llegó este lunes a La Habana, en la novena visita que realiza al país desde su nombramiento en el cargo, hace 20 años.La visita se realiza en el contexto de la mayor crisis socioeconómica provocada por el régimen totalitario cubano, cuyo propósito de aferrarse al poder le ha llevado a la subordinación de la soberanía del país a los intereses de Moscú.

Una escueta nota de la cancillería cubana indicó que “como parte del programa, está previsto que el distinguido visitante sostenga encuentros” con el gobernante Miguel Díaz-Canel y con su homólogo, Bruno Rodríguez Parrilla.

El ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) no divulgó la agenda de Lavrov en este viaje, que se produce a escasos días de la sospechosa muerte en prisión del líder opositor ruso Alexei Navalny, y en medio de un panorama internacional complejo, con múltiples focos de tensión avivados por Rusia tras su invasión a Ucrania.

“Moscú y La Habana se solidarizan en lo que se refiere a la inadmisibilidad de la injerencia en los asuntos internos de los Estados soberanos”, subrayó la cancillería de Rusia en un comunicado.

Ambos países “están unidos en su deseo de avanzar hacia la construcción de un orden mundial multipolar justo, basado en la verdadera igualdad de los Estados”, según la cancillería rusa, que aprovechó para condenar categóricamente “las sanciones unilaterales”.

“Rusia apoya firmemente las demandas de poner fin de inmediato al bloqueo económico, comercial y financiero ilegal de Washington contra Cuba y de sacar a la nación caribeña de la lista unilateral estadounidense de países patrocinadores del terrorismo”, concluyó el comunicado publicado en la plataforma Telegram.

¿Qué se puede esperar de la visita de Lavrov?

Más allá de la alianza geopolítica militar, la relación bilateral de Rusia y Cuba en temas económicos no acaba de despegar, como señaló para Diario de Cuba el economista Emilio Morales, presidente de Havana Consulting Group e investigador del centro de análisis Cuba Siglo XXI.

“El anunciado rescate ruso ha sido mucho ruido y pocas nueces. Al parecer los rusos no confían en el retorcido sistema legal cubano y han contenido el impulso de inversión que un inicio parecía iba a abarcar varios de los sectores más importantes de la economía cubana”, señaló Morales.

En noviembre pasado, Cuba y Rusia suscribieron un acuerdo de cooperación en el ámbito comercial y económico hasta el año 2030, para «ampliar y profundizar la colaboración en diversas áreas, incluyendo las esferas comercial, económica, científica y técnica».

Un año antes Díaz-Canel visitaba Rusia a fin de incrementar proyectos de inversión rusos en la isla «así como el suministro de alimentos e insumos para su producción».

Después de este recorrido surgieron polémicos acuerdos como el nombramiento de Boris Titov, jefe del Comité Empresarial Cubano-Ruso, como asesor para las reformas en la Economía cubana, y el ofrecimiento a las empresas rusas del derecho a hacer uso en usufructo de la tierra de la isla por un plazo de 30 años.

Rusia, por su parte, ha dicho que pretende convertirse en el emisor número uno de turistas a la nación caribeña, y que apoyará el desarrollo de las zafras azucareras con maquinarias y créditos, además de inversiones en los sectores de la energía, el transporte y la industria alimentaria, entre otras.

Sin embargo, ninguno de los grandes anuncios del régimen cubano sobre esta cooperación se ha visto materializado, exceptuando un repunte del turismo ruso en la isla y la ostensible cooperación militar entre ambos regímenes.

A 90 millas de Estados Unidos, Cuba sigue estrechando su cooperación militar con Rusia mientras crece la tensión entre ambas potencias enfrentadas en el escenario de guerra ucraniano.

A finales de año, se conocía que el presidente ruso, Vladimir Putin, podría transferir misiles de crucero «inteligentes» a Cuba y Venezuela, con un alcance de hasta 2,500 kilómetros, apuntando a importantes instalaciones de infraestructura en suelo estadounidense en caso de emergencia, según indicó el portavoz del Kremlin Víctor Baranets.

El aparato propagandista bélico de los rusos se refiere cada vez con más frecuencia a la cooperación militar con Cuba. Todo ello en un momento en que la presencia de mercenarios cubanos en Ucrania aumenta la preocupación de los cubanos por los posibles acuerdos secretos de La Habana con Moscú en relación con ese conflicto.

A finales de septiembre pasado, el portal digital represorescubanos.com reveló que la coronel Mónica Milián Gómez, agregada militar, naval y aérea de la Embajada de Cuba en Moscú y portavoz en Rusia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), había sido identificada como la alta oficial cubana que estaría detrás del reclutamiento de mercenarios cubanos para la guerra en Ucrania.

A mediados de julio, un buque escuela de la Armada rusa llegaba al puerto de La Habana mientras el régimen protestaba por la presencia de un submarino nuclear de la Armada de Estados Unidos (US Navy) en la Base Naval de Guantánamo.

Un mes antes, Putin condecoraba al ministro de las FAR, Álvaro López Miera por contribuir al «fortalecimiento» de la colaboración militar entre ambos países.

«Los amigos cubanos confirmaron su actitud hacia nuestro país, incluso demostraron su plena comprensión de las razones para lanzar la operación militar en Ucrania», expresó el ministro ruso de Defensa, Serguéi Shoigú, en el recibimiento en Moscú a su homólogo cubano.

Declaraciones comprometedoras de altos funcionarios rusos, revelaciones incómodas de la prensa al servicio de los intereses del Kremlin, y un gran paquete de ayuda y cooperación económica esperando por el juicio final, parecen ser los únicos resultados que caben esperar de momento de una relación bilateral que ha causado el mayor perjuicio a la soberanía en la historia de Cuba.

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