Llega a La Habana el primer grupo de turistas chinos tras la pandemia de covid-19

Air China comenzará a volar a La Habana

LA HABANA, 16 ago. El primer grupo de turistas chinos que viaja a Cuba desde el inicio de la pandemia de coronavirus llegó este lunes al aeropuerto de La Habana. La Isla, que recibió por última vez visitantes del país asiático en 2020, lleva meses preparando el terreno no solo para la llegada masiva de vacacionistas, sino también de empresarios e inversores.

Las autoridades cubanas ven en China, que llegó a ocupar en 2019 el lugar 14 en la lista de países emisores de turistas a la Isla, una doble oportunidad.

Por un lado, la «gran población» del país asiatico garantiza visitas continuas y numerosas; por otro, los privilegios comerciales que puede ofrecer Pekín, con el cual La Habana sostiene «buenas relaciones diplomáticas», aseguró Elizabeth Vela, consejera para Asia y el Pacífico del Ministerio cubano de Turismo.

Llega a La Habana el primer grupo de turistas chinos tras la pandemia de covid-19

Desde que Cuba notó la alta rentabilidad del turismo asiático en Europa, las campañas de la Isla para venderse como destino ideal no han cesado. (Captura/Xinhua)

La funcionaria explicó en una entrevista concedida a la agencia Xinhua, que Cuba planea duplicar en poco tiempo el número de turistas provenientes de China, por lo que ha puesto sus esfuerzos en promocionar sus «atractivos».

Los nuevos planes promocionales tienen en la mira a un mercado clave, el de los jóvenes chinos, «que están buscando viajes más largos, diferentes» y que, según Vela, buscan opciones más llamativas que Europa o el sudeste asiático.

La Isla le ofrece al nuevo viajero un «turismo de naturaleza, cultura y salud», algo que, estima Elizabeth Vela, será bien recibido por los asiáticos

La Isla le ofrece al nuevo viajero un «turismo de naturaleza, cultura y salud», algo que, estima la consejera, será bien recibido por los asiáticos, que «no solo ven un país de sol y playa, también entienden y ven su historia, cultura y patrimonio».

Huo Yaofei, uno de los turistas que arribó a La Habana desde Pekín en el vuelo inaugural, refirió a la agencia su entusiasmo por viajar a un país que considera exótico. «Cuba tiene muchas cosas buenas, es una leyenda, es única, la mejor música, baile, la comida, tabaco, ron, todo», dijo, dejando claro qué tipo de experiencias viene buscando.

A finales de este julio, una delegación de 16 empresarios viajaron a La Habana con el fin de atraer capital extranjero y fomentar las visitas. Los invitados visitaron los principales polos turísticos (Varadero, Cienfuegos, Trinidad) y se les ofreció una cartera de oportunidades de inversión al final del viaje.

Otras iniciativas incluyeron el envío de un «embajador promocional» a China y la creación de la campaña Cuba Única, una iniciativa del Ministerio de Turismo para «mostrar al mundo la riqueza y diversidad de la nación antillana».

China ha pasado a ser, en muy pocos años, el mercado turístico más importante del mundo

Desde que Cuba notó la alta rentabilidad del turismo asiático en Europa, las campañas de la Isla para venderse como destino ideal no han cesado. China ha pasado a ser, en muy pocos años, el mercado turístico más importante del mundo, no solo por el potencial de viajeros que aporta (unos 200 millones de sus habitantes visitaron países extranjeros en 2020), sino porque el gasto medio que realizan es elevado.

Antes de la pandemia, en 2019, la Organización Internacional del Turismo (OIT) publicó un informe según el cual los chinos dejaron en sus salidas al exterior un total de 277.000 millones de dólares, casi el doble que los estadounidenses, segundos del ránking, con 144.000 millones.

No obstante, incluso si la capacidad de los chinos para desembolsar es generosa, poco podrán hacer en una isla donde la oferta de todo tipo de productos es casi inexistente, sobre todo fuera de los hoteles donde ni siquiera podrán contar con servicio de internet permanente.

En su debacle acelerada, Cuba ha recurrido a todo tipo de técnicas para sustituír a los viajeros –generalmente europeos– que está perdiendo por otros. En este sentido, las relaciones con Pekín suponen una oportunidad que no pueden dejar escapar.

Una medida aún más desesperada ha sido el intento por atraer turistas rusos. En los mejores años del sector para la Isla, los viajeros provenientes de este país crecieron de manera exponencial (un 40% en 2017 respecto al año anterior).

Sin embargo, la explotación de este mercado ha demostrado ser una vía estancada, cuya decadencia empezó ya antes de la pandemia y a la que la invasión en Ucrania dio la estocada. La tendencia durante los últimos cuatro años ha sido a la baja.

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