Ladrillos vistos, un proyecto que pretende revolucionar las construcciones

Ladrillos vistos, un proyecto que pretende revolucionar las construcciones

LA HABANA, 15 feb. El empresario argentino Juan Margrina se siente feliz de haber encontrado en Las Tunas el lugar ideal para instalar sus fábricas de ladrillo visto, también llamadas caravistas, a través de un contrato con la empresa importadora y exportadora Agroint.

Residente en La Habana desde hace muchos años, Margrina dice estar muy satisfecha con lo logrado hasta ahora y reflexiona sobre las características de esta provincia y su gente, luego de haber viajado por Cuba en busca de la oportunidad de desarrollar su negocio, con filiales en su propio país y Nicaragua.

 Ladrillos vistos, un proyecto que pretende revolucionar las construcciones

Margrina muestra la maqueta de la planta de producción de ladrillo visto en la Feria de Industria y Comercio.

“Los ladrillos que fabricamos reducen el costo de construcción en casi un 50 por ciento, y contribuyen al cuidado del medio ambiente porque son completamente ecológicos; Tanto el sistema de producción como el material con el que se elaboran son cien por cien naturales; Para su elaboración sólo se utiliza agua, tierra y materia orgánica, con un mínimo consumo energético.

“Es un ladrillo que está pegado con cal. La máquina produce 20 mil unidades en ocho horas y no necesita pulverización una vez utilizada en ningún proyecto. Los edificios también tienen la ventaja de que las paredes y los techos abovedados de este material reducen la temperatura casi ocho grados.

“Esto puede contribuir a la producción de alimentos, porque los cerdos, aves o ganado criados en estas condiciones gozan de mejor salud debido a las bajas temperaturas y, en consecuencia, el rendimiento es mayor”.

Un ejemplo de edificios con ladrillo visto.Margrina afirma que el ladrillo es la pieza de cerámica más antigua del mundo. Europa está construida con ejemplares que tienen 1.500 años, y en La Habana tienen 400 años.

 pretende seguir ese tipo de tradición y con una fabricación de alta gama, más el valor añadido de la notable reducción del gasto eléctrico. “Los equipos que estamos instalando sólo consumen 40 kilovatios hora para fabricar 10 mil unidades, a diferencia de los actuales, que necesitan 2,5 megavatios para completar esa cantidad.

“He hablado con profesionales que diseñan hoteles en Cuba y aseguraron que cuando iniciemos la producción lo tendrán en cuenta en sus propuestas.

Es en Las Tunas donde primero construiremos nuestras plantas y exportaremos a través de Agroint. Buena parte de la ganancia se quedará aquí, además de multiplicar la fuente de trabajo con mano de obra calificada.

“Con una de estas instalaciones tenemos capacidad para fabricar 15 mil ladrillos semanales y 60 mil mensuales”.

La tecnología con la que trabaja la empresa de Margrina se llama biotecon -biotecnología en la construcción- y entre sus valores más destacables está que al pegar con cal el ahorro de cemento es absoluto. Los sueños de este empresario crecen en estas fortalezas, como la idea de construir centros porcinos 100% con ladrillo visto, incluido el piso y el techo abovedado.

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