La más hermosa de todas las mujeres

LA HABANA, 12 mayo (Por GIOVANNI MARTÍNEZ)  Dedicar unas líneas a la mujer es tarea simple para cualquier publicación, pues de prosa y versos se desborda su fémina estampa, y más cuando a su sensual humanidad agrega el embarazo, tal supremacía de la existencia misma.

Gracias a ese maravilloso infierno que es la maternidad, inentendible por naturaleza para el género masculino, es que nos han concebido, ellas, a cada uno de nosotros, en esta belleza de estar vivos.

Solo por tan evidente motivo, orgullo, afecto y amor son pocos obsequios para regalar en este día de mayo a cada madre, especialmente a la cubana. Aunque bien podría recibir esta botija –con esos y otros plus– durante todo el año, pues así de consecuente es ella cuando educa, trabaja, exprime, restriega, condimenta, friega…

A pesar de que nuestra sociedad se sacude del machismo a medida que pasan los años, la mujer, madre, a veces soltera, continúa llevando por lo general sobre sus espaldas la inmensa mayoría de las tareas domésticas y actúa en muchos casos como el eje económico central del hogar, incluso, aunque reciba el apoyo de otros miembros de la familia.

Y lo cierto es que, laborar en casa no le resulta suficiente, tener un empleo es, en los tiempos que corren, también una obligación para ella, aunque en gran medida de tipo moral, pues aquella época desbordada de amas de casa ha quedado en el pasado arcaico y obsoleto de nuestra nación.

En esta Cuba viven maestras, médicas, abogadas, ingenieras, deportistas, contadoras, psicólogas, económicas, gastronómicas, arquitectas y todo un mar de trabajadoras, mujeres que tanto en sus centros laborales como en el hogar inundan tal tsunami a cada una de las tareas que les ocupan.

Hoy, la progenitora de los Maceo tiene en cada cubana una heredera, una trasportadora de su ascendencia, de su cultura de lucha. Y es que decir madre en esta Isla nos transporta inevitablemente en la máquina del tiempo a las guerras de independencia, cuando dábamos nuestros primeros pasos con la intensión de convertir a esta, en la tierra de todos los cubanos.

Desde aquellos años, la mujer, madre cubana, marcó la tendencia y se codeó con los hombres más forzudos sin distinguir el género. Por ello, para los nacidos en esta nación, mujer es sinónimo de madre, y a la vez, madre lo es de valentía. El sacrificio de nuestras progenitoras nace día a día sin necesidad de cesárea. Millones de Marianas del siglo XXI lo corroboran cada mañana en nuestras calles.

Son una fusión perfecta entre fuerza y ternura. La razón poderosa e indiscutible que se explica con un beso. El abrazo de una rosa que defiende a sus retoños con cada espina, sin que le importe desojarse por completo. No le basta perdonar, sino que además olvida. De ellas brotan valores como agua de manantiales, los que se fortalecen con el paso del tiempo. Luego, son esos mismos preceptos los que usamos, nosotros, sus hijos, cuando los años y la paciencia le convierten en abuela.

Nunca cambia, es la misma desde que nos sostiene indefensos sobre sus robustos senos, hasta el día en que extiende sus brazos para vernos partir a ese “cercano” lugar del que nunca estará ausente, desterrando por siempre a la impermanencia.

Madre es el sol que ilumina la aurora y es también el ocaso, la lluvia y la escampada, la victoria y el fracaso, sin errar jamás, pues su actuar va mucho más allá de un sí o un no. Los caminos que abre para sus hijos son siempre ciertos, porque nacen del corazón.

Como correspondencia alguien dijo que “madre es una sola”, y es cierto, la anatomía humana no miente, pero todos sabemos que se trata de mucho más que una prueba de ADN.

Así de infalible es también este abrazo sincero de Havana Live, para la más hermosa de todas las mujeres.

¡Felicidades!