La Habana pide a Palma renovar el préstamo de la histórica Silla de Maceo

La Habana pide a Palma de Mallorca renovar el préstamo de la histórica Silla de Maceo

LA HABANA, 2 feb (EFE)  La ciudad de La Habana ha planteado al ayuntamiento español de Palma de Mallorca renovar el préstamo ya caducado de la Silla de Maceo -un objeto de valor simbólico ligado al líder independentista cubano Antonio Maceo- e incluso incluirla en un intercambio de objetos históricos.

La propuesta de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana se conoce después de que venciera el préstamo de la silla -que se hizo por dos años y luego otros tres, hasta el 16 de noviembre de 2023- sin que el objeto -con más valor histórico y simbólico que artístico- regresara a España al término del período estipulado.

Ahora, explica a EFE la directora de Bienes Patrimoniales de la Oficina del Historiador, Grisel Terrón, desde Cuba se están buscando fórmulas para poder mantener por más tiempo en la isla este objeto «entrañable» para los cubanos e importante «desde el punto de vista afectivo».

«Como pasa en el mundo patrimonial, estamos pidiendo renovar el contrato (de préstamo) por un período de tiempo. No hemos planteado que sea una donación, lo que estamos pidiendo es una prórroga», explica Terrón.

Esta prórroga, añade, podría ser simplemente una extensión del préstamo actual o incluirse dentro de un intercambio «temporal o permanente» de distintas piezas de arte entre La Habana y Palma de Mallorca.

Para esta última opción, la Oficina del Historiador ha ofrecido a la ciudad española varias piezas de valor histórico: una cartera de bolsillo de Arsenio Martínez Campos (gobernador general de la Cuba colonial entre 1869 y 1871), un banderín español de época y dos óleos de Martínez Campos (a elegir uno), uno de los cuales se atribuye al pintor Aurelio Melero.

Interrogada al respecto, Terrón asegura que la Oficina del Historiador se alegraría mucho si el Ayuntamiento de Palma de Mallorca optase finalmente por donarles la Silla de Maceo, algo para lo que estarían preparados.

«Si Palma quisiera donar la silla, nosotros la recibiríamos con gran felicidad. Pero comprendemos que hay un convenio firmado que hay que respetar», señala la directora de Bienes Patrimoniales, que recalca que su entidad está «en la mayor disposición» de recibir una donación.

Terrón relató que la petición de prórroga se envió al alcalde de Mallorca antes de que concluyese el préstamo y que, mientras se esperaba la respuesta (aunque ya fuera de plazo), se organizó una exposición temática temporal sobre Maceo con la silla, en una vitrina, como principal reclamo.

En la sala de las Banderas del Palacio de los Capitanes Generales, en La Habana vieja, la pieza corona una exposición transitoria que arrancó el 7 de diciembre y que esta semana cierra sus puertas después de más de 6.600 visitas.

La silla llegó a La Habana en 2018, con motivo de la visita a la isla del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y tras haber despertado el interés del entonces historiador de La Habana, el reconocido e influyente Eusebio Leal.

El pasado septiembre, el alcalde de Palma de Mallorca, Jaime Martínez Llabrés, recordó en un encuentro al cónsul de Cuba en Barcelona, Alejandro Castro Medina, que el préstamo estaba pronto a caducar y que la Silla de Maceo «debería ser devuelta a Palma», según escribió su ayuntamiento posteriormente en redes sociales.

La silla «tiene, sobre todo, valor simbólico», algo muy complejo de tasar, explica Terrón. El objeto está tallado, de forma muy rústica, de un tronco de palma. De hecho su base es cilíndrica, sin patas.

En el espaldar están grabadas las iniciales del líder independentista cubano, A y M, con una estrella de cinco puntas entre ambas, y justo debajo la fecha en la que aparentemente la silla fue confeccionada, en 1896. Su estado de conservación es bueno.

Los registros históricos apuntan a que un guajiro (campesino cubano) se la regaló a Maceo durante su campaña contra los españoles, pero se desconoce hasta qué punto fue empleada por el líder independentista, porque la silla es bastante pesada y difícil de transportar.

El objeto formó parte de un botín en la contienda y se cree que fue llevado a España por el militar y político español Valeriano Weyler. Sus descendientes lo donaron posteriormente al Museo de Palma de Mallorca, en donde se encontraba hasta que fue prestada a La Habana.

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