LA HABANA, 27 nov. (Por Andy Jorge Blanco)  La niña no pasaba los seis años y en una de las calles de La Habana iba cantando “Ojalá”, que ojalá hubiese sido la de Silvio Rodríguez, así uno creería que los más pequeños oyen trova. Se sabía una de las canciones del género urbano que más “calientan la pista” hoy en Cuba.

Ella, con un ritmo idéntico al del Negrito, el Kokito y Manu Manu –quienes “ahora están en el bombo” sin ser Jacob Forever– cantaba: “ay ojalá, ojalá, ojalá, que ese sueño se me haga realidad”. Como doble en la esquina, ya riéndome solo, no me dio tiempo escucharla en la parte clave del tema: “pa´ que guarachee Santa Claus”.

El vilipendiado, y a la vez escuchado-bailado por muchos, reguetón es de los géneros musicales que más auge ha alcanzado en los últimos años y, si de Cuba se trata, han surgido tantos nuevos exponentes que ya se hace difícil saber cuál es “el mejor bolígrafo de la República”. La gente conoce las letras de todos los bolígrafos, aunque a algunos de ellos –cada vez más– les empiece a fallar la tinta y ya no sepan ni qué van a “componer”.

Piense, por ejemplo, en eso que dice “que no es tu cara ni eres tú, es mi palito presidiario”. Atención, para quienes no estén familiarizados con el reguetón, el término “palito” se refiere al órgano reproductor masculino, quien, además, sufre prisión si bien no se especifica el tiempo de la condena ni el porqué de su privación de libertad. Cuando uno escucha esa letra, después de quedarse pasmado por tanta creatividad, lo menos que uno hace es intentar reflexionar sobre el incierto destino de las composiciones del “flow”.Hasta que se seque el reguetón

Sin embargo, uno deja de pensar en ese destino cuando, como pie forzado en un reproductor, detrás de una le sigue otra peor o parecida casi siempre. Llega el momento en que “la lírica” es tanta que no te deja especular sobre el futuro del género. Y si vienen los foráneos Alexis y Fido con Nacho a cantarte “perreo, perreo, perreo, con reguetón se prende el deseo”, ya uno se da por vencido.

No obstante estos facilismos, cabe destacar que el reguetón también tiene recursos literarios o si no recuerde uno de los temas más pegados del hit-parade internacional cuando Wisin perpetuaba: “pa´ qué seguir trabajando, yo sigo celebrando, así la vida se vive mejor; anoche fue una locura, mañana es otra aventura, quizás pasado me olvide de hoy”, y después te dice que él no necesita vacaciones.

Si no es la mejor paradoja escrita en lengua reguetonera está en el top 10. No hay que trabajar y no hacen falta las vacaciones, nada más paradójico, a lo que debe sumarse que es un canto inequívoco a la vagancia y el sedentarismo.

En busca de algún otro recurso literario en las letras del género urbano y para que la paradoja anterior no hiciera su carrera en solitario, lo más cercano que pude encontrar fue un intento de retruécano –el cual consiste en la repetición y el juego de palabras– en un tema de Thalía con Natti Natasha. Todo un retrueno, mejor dicho, que dice así:

“Puede que tengan razón, pero no grites así que me duele la cabeza, yo te quiero solo a ti. Para mí tan solo hay uno, pero si te hace feliz saber que estuve con otro, vamos a decir que sí, pero no me acuerdo, no me acuerdo, y si no me acuerdo no pasó, eso no pasó”. Es una oda perfecta, dicha directamente a la cara, a un tarro consciente que, luego de saber la situación, de seguro se sentirá arrepentido de haberle dicho, en algún momento: “qué buena tú estás, tú, rica-perry” o una de las frases más románticas del conejo del reguetón, Bad Bunny: “te lo hago hasta que se esconda la luna”.

Y por estos caminos del reguetón, género que, por cierto, es mi preferido para bailar en las fiestas, usted encontrará sin mucho buscar letras muy originales como la que más se escucha y, por desgracia, se repite hoy: “y el anillo pa´ cuándo”. Muchos se preguntan “y el anillo hasta cuándo” en unas ganas irresistibles de que Jennifer López acaba de casarse, pero el tema parece que seguirá propagándose –permítame Jacob Forever– “hasta que se seque el reguetón”.