Habitantes de La Habana convocados, otra vez, a quedarse en casa

LA HABANA, 11 ago (PL ) Todo cambió para Adriana, obligada a cancelar su boda y la reservación del hotel de la Luna de Miel, debido al rebrote de Covid-19 en esta capital, que provocó el aumento de las medidas contra la pandemia. Lo mismo les sucedió a Roberto y a su familia, quienes debieron suspender el viaje al balneario de Varadero, a donde irían esta semana de vacaciones luego de cuatro meses resguardados en su casa para evitar posibles contagios.

Elizabeth, confinada en la ciudad de Sancti Spíritus, donde la ‘agarró’ en marzo el inicio de la propagación de la enfermedad, ya alistaba sus maletas para regresar a La Habana cuando sonaron las alarmas del aumento de los casos positivos en La Habana.

Adriana, Roberto, Elizabeth y sus familias están molestos con la vuelta atrás de La Habana, porque se reconocen entre las personas que cumplieron con las medidas aplicadas por el Gobierno cubano para hacerle frente a la Covid-19 y disminuir su transmisión.

La capital de Cuba debió aplicar nuevas medidas restrictivas y cerrar sus puertas, sobre todo para evitar que el coronavirus SARS Cov-2, que recobró fuerzas en las últimas semanas, pueda extenderse hacia otras provincias de la isla.

Desde hace casi cinco meses, la cotidianidad de Cuba depende, en gran medida, de los datos que a diario ofrece a la teleaudiencia nacional el Ministerio de Salud Pública, quien tiene como su cara pública el Doctor Francisco Durán, director nacional de Epidemiología.

En cada intervención, Durán actualiza sobre la marcha de la enfermedad, a la vez que advierte sobre la importancia de la responsabilidad ciudadana en la eliminación de la pandemia, algo que al parecer encontró oídos sordos en no pocas personas.

A diario, el Ejecutivo alerta sobre los peligros para la vida de la Covid-19, además de los costos que ocasiona a la deteriorada economía de la isla, afectada por la crisis global asociada a la pandemia y el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.

En estas semanas, el aumento acelerado del número de contagios puso la mirada en el resquebrajamiento de los niveles de percepción de riesgo entre una parte de los habaneros, indisciplinas que también incrementaron los casos de enfermos en la cercana Artemisa.

Con sus más de dos millones de habitantes, al dar marcha atrás La Habana, lo hizo Cuba, cuya población no supera los 12 millones. La cifra records de 93 contagios, reportada al cierre del domingo, demostró la urgencia del nuevo paquete de medidas anunciado la pasada semana.

De ahí que la vida en esta ciudad retrocedió, al igual que el entusiasmo ante un posible y cercano avance hacia una fase mejor, dentro del plan nacional de recuperación que monitorea e implementa el país.

Las calles de La Habana vuelven a verse desiertas en cumplimiento a la prohibición del transporte público urbano. También las playas que ya andaban repletas de bañistas, los museos, los bares y los restaurantes, que solo ofertarán servicios para llevar o a domicilio.

La gente aquí, convocada otra vez a quedarse en casa, anda preocupada con las actuales cifras de contagios y se pregunta cuándo volverán los días de julio. Entonces el país llegó a tener cero contagios en un día y parecía que estaba a punto de acabar con el mal.

Lo cierto es que en los últimos días un grupo de indisciplinas sociales y negligencias rompieron la racha ganadora frente a la pandemia de Cuba, cuya curva de incidencia indicaba que la isla estaba a pocos pasos para vencer a la enfermedad.

Esto no significa que el país no vuelva a imponerse a la Covid-19. De ahí las nuevas medidas y el ímpetu con que se están aplicando. Tal es así que Adriana ya hace nuevos planes de boda y Roberto confía en viajar a Varadero antes de octubre.