EEUU evalúa expandir personal de su embajada en Cuba y permitir remesas

EEUU evalúa expandir personal de su embajada en Cuba y permitir remesas

LA HABANA, 20 Julio  Estados Unidos evalúa aumentar el personal de su embajada en Cuba y revisar la política de remesas a la isla como forma de apoyar al pueblo cubano en sus

“legítimas aspiraciones” democráticas, dijo el martes un portavoz del gobierno de Joe Biden.

“Estamos revisando nuestros planes para aumentar la dotación de personal en nuestra embajada en La Habana para facilitar las actividades consulares”, señaló en rueda de prensa el vocero del Departamento de Estado, Ned Price. Y apuntó: “Formaremos un grupo de trabajo de remesas para identificar las formas más efectivas de hacer llegar las remesas directamente a manos del pueblo cubano”.

Prisionero de Guantánamo, repatriado

Estados Unidos dijo el lunes que repatrió a un marroquí detenido en Guantánamo, el primer traslado de un prisionero de este centro realizado bajo el gobierno de Joe Biden, que reafirmó su objetivo de cerrar la controvertida prisión militar ubicada en la isla de Cuba.

Abdul Latif Nasir, nacido en 1965 en Casablanca, se había unido a la red islamista Al Qaida en Afganistán, donde luchó contra el ejército estadounidense en 2001. Fue entregado a las autoridades del Reino de Marruecos el lunes por la mañana, según el Pentágono.

En Rabat, la justicia anunció este lunes la apertura de “una investigación con el involucrado por su presunta implicación en la perpetración de actos terroristas”. “Los efectos legales serán determinados por la Fiscalía a la luz de los resultados de la investigación”, dijo el ministerio público en un comunicado.

Nasir, detenido en 2002, era señalado de suministrar armas a Al Qaida, pero nunca fue acusado de un delito. Su traslado reduce a 39 el número de detenidos en la prisión en la base militar estadounidense en la Bahía de Guantánamo, abierta en 2002 para albergar a prisioneros de guerra sospechosos de ser cómplices de Al Qaida tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra Nueva York y el Pentágono.

Otros diez presos, no considerados más una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, son elegibles para quedar en libertad y 17 más podrían sumárseles. Su salida de Guantánamo depende de la voluntad de su país de origen o de un tercer país para recibirlos.

“Nuestro objetivo es cerrar la Bahía de Guantánamo”, reafirmó el lunes la portavoz de Joe Biden, Jen Psaki, sin adelantar una fecha. El Departamento de Estado elogió el papel de Marruecos en el traslado de Nasir y aprovechó la oportunidad para pedir a otros países que repatriaran a sus ciudadanos yihadistas de Siria, donde están detenidos en los campos de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), aliadas de Estados Unidos.

“Avance alentador”

La poderosa asociación estadounidense de derechos civiles ACLU celebró la noticia, instando a Estados Unidos a hacer lo mismo “urgentemente” con otros prisioneros exonerados.

“Este es un avance alentador. Era una parodia que el señor Nasser continuara languideciendo en Guantánamo después de haber sido autorizado para ser transferido a Marruecos hace cinco años”, dijo Hina Shamsi, directora del proyecto de seguridad nacional de la ACLU, en un comunicado.

“Poner fin a dos décadas de detención militar injusta y abusiva de musulmanes en Guantánamo es una obligación de derechos humanos y una necesidad de seguridad nacional”, agregó.

La liberación de Nasir había sido recomendada en 2016 por la administración del demócrata Barack Obama (2009-2017), de la cual Biden fue vicepresidente. Pero el traslado, “sujeto a garantías de seguridad y trato humano” según el Pentágono, nunca se concretó durante la presidencia del republicano Donald Trump, quien gobernó hasta el pasado enero.

Tan pronto llegó al poder en 2009, Obama ordenó el cierre de Guantánamo, con la idea de que los prisioneros fueran llevados a territorio continental de Estados Unidos para ser juzgados por tribunales civiles. Pero la decisión, muy impopular, fue bloqueada en el Congreso.

Obama prefirió entonces liberar discretamente a cientos de detenidos cuya liberación había sido aprobada por la Junta de Revisión Periódica establecida en 2011. Estas autorizaciones se interrumpieron bajo Trump. Pero Biden las reanudó y desde enero aprobó la salida de cinco reclusos.

“La administración Biden sigue comprometida con un proceso reflexivo y minucioso para reducir responsablemente la población carcelaria y, en último término, cerrar la prisión de Guantánamo”, dijo a periodistas un alto funcionario del gobierno de Biden que solicitó el anonimato.

Se abstuvo de especificar cuántas negociaciones estaban en curso con los países que probablemente recibirían detenidos y qué países estaban interesados. La prisión de Guantánamo, salpicada por denuncias de detenciones ilegales, violaciones de derechos humanos y tortura, es un tema espinoso para Washington.

Ha contado hasta 780 “prisioneros de guerra”, la mayoría encarcelados a pesar frágiles pruebas de su participación en los hechos denunciados. Muchos fueron torturados en sitios secretos de la CIA antes de su traslado a Guantánamo.

Diez detenidos de Guantánamo, incluido Khalid Sheikh Mohammed, el presunto autor intelectual de los ataques del 11 de septiembre, están a la espera de ser juzgados por un comité militar, que ha emitido solo dos condenas en dos décadas.

Fuente: AFP.