Economistas vaticinan una bomba inflacionaria en Cuba durante el 2024

Economistas vaticinan una bomba inflacionaria en Cuba durante el 2024

LA HABANA, 25 feb. Economistas cubanos coincidieron en que las nuevas medidas anunciadas por el régimen para «encaminar la economía del país» generarán una nueva ola inflacionaria que ya se percibe en algunos renglones, como el aumento del precio de las divisas en el mercado informal.

Entrevistados por Reuters, dijeron que las medidas, que incluyen aumentos de precios e impuestos, así como recortes en subsidios, podrían dejar ver una inflación de entre 400 y 500%, consideró el economista Omar Everleny.

Dijo que «en economía, los precios no se toman en un área sin afectar a las demás»; y que «en ningún lugar veo con énfasis en aumentar la manufactura o la agricultura».

El régimen defiende que estos ajustes propuestos «frenarán un creciente déficit presupuestario que se prevé superará el 18% del Producto Interno Bruto y prepararán el escenario para el crecimiento».

Pavel Vidal, un economista exempleado del Banco Central de Cuba y que actualmente es profesor en una universidad de Colombia coincide en que «el ajuste de los precios (…) y otros servicios públicos son medidas necesarias para corregir el déficit fiscal»; pero afirma que también es necesario abrir más la economía dominada por la empresa estatal a las empresas e inversiones privadas.

Este impulso a las inversiones privadas impulsarían la producción y la base impositiva, mientras se reforman las empresas estatales, señalaron.

Por su parte, el economista Óscar Fernández, de la Universidad de La Habana, fue tajante y dijo que «las nuevas medidas» son una «bomba inflacionaria».

El economista, propietario de una pequeña empresa, dijo que el gobierno debe flexibilizar las reglas para el sector privado y cerrar empresas estatales en quiebra que pesan sobre la economía local.

Una de las primeras medidas que implementará el régimen será el aumento en casi cinco veces del precio de la gasolina a partir del 1 de febrero.

Algunos economistas locales explicaron a Reuters que los incrementos de precios gubernamentales menos visibles, como los del combustible mayorista, el transporte de carga y los impuestos sobre las ventas e importaciones, provocarán aumentos en la mayoría de los productos y servicios a nivel minorista.

Luis Moreno, un taxista de La Habana con 14 años de trabajo, comentó que no tiene más remedio que seguir subiendo sus tarifas: «No es sólo el combustible, es la comida, es que todo está muy caro», dijo.

Cuba cerró 2022 con una inflación del 30% en comparación con el 38% de 2022, reconoció el Gobierno; y muchos economistas consideran que esas tasas están lejos de la realidad, y marcado por un mercado informal que vende las divisas a mayor precio que los del estado.

Tras el anuncio de las medidas el dólar ha alcanzado cifras récords en el mercado negro.

A pesar de estos vaticinios, el ministro de Economía Alejandro Gil aseguró en diciembre que la inflación se está ralentizando en la isla, y los cubanos le respondieron que está manipulando cifras malintencionadamente.

«Aunque se ralentiza la inflación. La brecha entre precios- salarios-pensiones e ingresos en general, provenientes del trabajo, continúa como uno de los principales problemas no resueltos y que hay que enfrentar con más producción, eficiencia y control», posteó el impopular funcionario del régimen, que prometió un mejor año para los cubanos sin conseguir mejorar ningún indicador.

Días antes, durante el VII Pleno del Comité Central del PCC, el régimen cubano reconoció el fracaso de la llamada «tarea ordenamiento» y anunció un nuevo rumbo en su política económica que estaría marcado por el aumento de precios en los servicios básicos como el agua, la electricidad, el gas, y los combustibles.

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