Economistas cubanos reaccionan a la destitución de Alejandro Gil: ‘El problema es el sistema’

Economistas cubanos reaccionan a la destitución de Alejandro Gil: 'El problema es el sistema'

LA HABANA, 4 feb. La destitución del viceprimer ministro de Cuba y ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil, ha provocado disímiles reacciones en la Isla, que abarcan desde quienes aplauden los cambios de funcionarios en puestos claves hasta quienes hacen un análisis más sosegado de la cuestión.

«Excelente noticia, hacía rato la estaba esperando», celebró Alicia García en el foro de la nota con el anuncio del Consejo de Estado en el sitio oficial Cubadebate.

«Ya era hora de que el Ministerio de Economía lo dirigiera un economista y no un ingeniero en explotación del transporte», agregó, en referencia a la designación en el puesto de Joaquín Alonso Vázquez, actual ministro presidente del Banco Central de Cuba.

Por su parte, Antonio Rojas sumó: «Lo más grave que enfrenta el país es el asunto económico por las consecuencias políticas que de ello derivan. ¿Tendrá la nación la posibilidad de resarcirse de una manera comprensible y creíble? Nosotros, la gente, pensamos que se ha perdido mucho tiempo».

Un usuario que usa el seudónimo de El preocupado, comentó: «Aún es insuficiente la renovación. En el caso del Ministerio de la Agricultura y AZCUBA, también debe ser objeto de análisis. En mi opinión, no existen resultados».

Y el forista que firma como Tranquilino agregó: «Muchas felicidades para todos los promovidos y éxitos en su nueva tarea. En el caso particular del compañero Gil, este cambio solo va a demostrar que él no es el problema».

En su perfil de la red social X, el economista cubano Pedro Monreal lanzó un hilo con su pronóstico: «Probablemente dirán otra cosa oficialmente, pero dejando a un lado el aspecto individual de los cambios ministeriales, su probable efecto inmediato sería un frenazo al ‘cronograma de implementación’, al menos en febrero», del paquetazo económico, cuyas primeras medidas fueron aplazadas en las últimas 48 horas.

«Reemplazar a dos de los tres ministros claves de un programa de ‘estabilización macroeconómica’ pudiera indicar algún tipo de ‘incidente’ (no cibernético) en el lapso entre el Consejo de Ministros (29/1/2024) y el aplazamiento del alza de precios de combustibles (31/1/2024)», señaló, en referencia al pretexto esgrimido por las autoridades para posponer la aplicación del alza de las tarifas del combustible.

«En la primera reunión del Consejo de Ministros del 29/1/2024, fueron presentados un ‘plan de acciones’ y la ‘actualización del cronograma de implementación’, y no existe información pública acerca de que ambos no hubieran sido aprobados ni tampoco criticados».

«Nada presagiaba, con la información pública disponible, que fuesen a ‘cambiar de caballos en medio del río’. La crisis y los problemas del paquete son sistémicos, pero es problemático hacer cambios sustantivos en el equipo que diseñó un paquete aprobado y recién iniciado», reiteró.

Monreal recordó que, de acuerdo con los anuncios del Gobierno, en febrero se aplicaría «lo que probablemente haya sido diseñado como el mayor shock de precios del paquete y se ‘avanzaría’ en propuestas sobre el mercado cambiario y la asignación de divisas»; es decir, durante el actual mes entraría en vigor «una medida potencialmente irritante a nivel ciudadano (alza de precios) y habría ajetreo burocrático para intentar modificar procesos y cuantías de la distribución del recurso más escaso de la economía nacional: las divisas».

«Quizás las aprehensiones respecto a una eventual inestabilidad social y política, más posibles desacuerdos burocráticos relativos a la distribución de las divisas, ‘reventaron’ el cronograma y provocaron cambios en el equipo económico», finalizó.

El economista cubano Mauricio de Miranda Parrondo también lanzó su diagnóstico, que en su caso apuntó más al significado político de la situación actual.

«En cualquier país ocurren este tipo de eventos, sobre todo cuando las cosas no funcionan bien. Sin embargo, si nos atenemos a esto, la lista de cambios podría ser más larga. Por ahora solo diré una cosa: el problema no son los ministros. El problema es el sistema», señaló en una publicación en su muro de Facebook.

«El problema es que se sigue apelando a un modelo fracasado. El problema es que se sigue restringiendo el emprendimiento, el cual solo se permite siguiendo normas que responden a un alto nivel de discrecionalidad. El problema es que hace falta apoyar a los productores agrícolas y a quienes incursionen en la industria, con créditos de fomento», enumeró.

«El problema es que no existen ni una política agrícola, ni industrial, ni de inserción internacional, que produzcan cambios estructurales que permitan superar la parálisis. Hablar de desarrollo ahora mismo es casi un asunto de ciencia ficción».

«El problema es que el Estado es gigante e ineficaz. Y además, autoritario y despótico. El problema es que la política de ‘cuadros’ (para utilizar ese lenguaje que me resulta tan ajeno) se ha basado en promover fundamentalmente a quienes cumplen  órdenes y  siguen el guion prestablecido, y no a quienes piensan por sí mismos y cuestionan».

«El problema es que nosotros, el pueblo, a pesar de que la Constitución nos hace soberanos, no podemos ejercer esa soberanía eligiendo libremente a quienes deben asumir las responsabilidades de gobierno por períodos finitos. Otros deciden por nosotros porque, parafraseando a Orwell, son más soberanos que nosotros. Tenemos que empezar por ahí», enfatizó.

De Miranda recordó que Miguel Díaz-Canel pidió hace pocos días y por enésima vez a las personas tener «confianza», puesto que el paquetazo era correcto y traería más bienestar.

«Creo que varios economistas hemos sido bastante explícitos sobre lo que pensamos respecto a las medidas. Cada uno con nuestra propia forma de decir las cosas. No obstante, el presidente, el primer ministro y el recién destituido ministro de Economía y Planificación, han pedido apoyo para las medidas», señaló.

«¿Qué va a pasar cuando la economía no crezca suficientemente? ¿Qué va a pasar cuando no se logre recuperar el ya muy deteriorado nivel de vida de la población? ¿Qué va a pasar cuando no se logre la estabilización macroeconómica, que no se va a lograr con las medidas anunciadas? ¿Qué va a pasar cuando la mesa del cubano de a pie, siga siendo una mesa de hambre? ¿Qué va a pasar cuando siga siendo una odisea ir a trabajar porque no hay transporte?»

«¿Qué va a pasar cuando continúen los cortes de electricidad? ¿Qué va a pasar cuando no se logre revertir la realidad de que los ingresos por el trabajo de la inmensa mayoría de los cubanos siga sin garantizar unas condiciones de vida dignas? ¿Qué va a pasar cuando no se logre superar el hastío de tanta gente cuya vida se diluye en sacrificios tras sacrificios sin ver resultados? ¿Qué va a pasar con nuestros ancianos? ¿Una vez más, nada? ¿Rectificar errores? ¿Una vez más?», enumeró.

«Lo repito, el problema es el sistema. Nunca funcionó bien, pero ya está agotado, y no hacer todo lo necesario para cambiarlo de forma democrática y con participación activa del pueblo solo traerá más miseria para los cubanos, mayor desventura, mayor emigración, mayor desolación para nuestros mayores, cada día más desprotegidos. Y podría conducir a consecuencias aún más graves. Esto no es solo un problema económico, es un problema esencialmente político», finalizó.

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