Carnival pide desestimar demanda que afecta sus negocios en Cuba

LA HABANA, 1 junio (DDC) La línea estadounidense de cruceros Carnival Corp solicitó este viernes a un tribunal de Florida que desestime las demandas que la acusan de beneficiarse de propiedades nacionalizadas en Cuba, mientras que otras empresas extranjeras que operan en la Isla denunciaron a Estados Unidos por perjudicar su negocio.

Dos ciudadanos estadounidenses que dicen poseer títulos de los puertos de La Habana y Santiago de Cuba, confiscados tras la revolución de 1959, presentaron demandas contra Carnival por atracar en esas instalaciones.

La acción legal se produjo luego de que el Gobierno de Donald Trump anunció la activación de la ley Helms-Burton para aumentar la presión sobre Cuba por su apoyo al Gobierno de su aliado Venezuela.

“Helms Burton no tiene ninguna aplicación aquí”, señala un documento presentado por los abogados de Carnival. “Primero, el tráfico bajo la Helms-Burton no incluye usos de la propiedad para viajar legalmente a Cuba”, señaló.

La demanda contra Carnival fue llevada a un tribunal en Miami por dos cubanoamericanos descendientes de los propietarios originales de los muelles. Sus abogados no respondieron inmediatamente a una solicitud de comentarios hecha por Reuters.

Estados Unidos advirtió que podrían presentarse cientos de miles de demandas en virtud del título III. Hasta ahora, solo se han presentado cuatro, dijo el viernes el director general de la Cancillería de Cuba para Asuntos de Estados Unidos, Carlos Fernández de Cossio, hablando ante inversionistas extranjeros.

Xulio Fontecha, presidente de la Asociación de Empresas Españolas en Cuba, dijo que las compañías deben lidiar con el impacto más amplio de la hostilidad estadounidense a la Isla. Bancos en Panamá y Costa Rica cerraron cuentas de europeos en los últimos meses y servicios de mensajería se negaron a enviar documentos a Cuba, señaló.

El embajador de la Unión Europea en Cuba, Alberto Navarro, dijo que el bloque de 28 países seguirá expandiendo sus negocios en Cuba, desafiando la hostilidad de Washington, e instó a La Habana a abrirse más al comercio y las inversiones.