Bianchini y la fotografía pandémica con valor testimonial

LA HABANA, 3 sep (PL ) Desde su ventana, el fotógrafo cubano Gabriel Guerra Bianchini atrapó en imágenes la esencia de La Habana, una ciudad cuyos habitantes asumían nuevas prácticas y comportamientos como consecuencia de la pandemia de la Covid-19. a crear, expresarme y trabajar, de algún modo, en solitario, basado en ideas y sueños pendientes.

Antes estaba más concentrado en proyectos colectivos: grandes festivales, eventos y discos de artistas’, aseguró a Prensa Latina.

A esa primera serie, siguió otra de retratos surrealistas, ideadas de conjunto con su pareja. Luego, el descubrimiento y la revelación de las calles vacías. ‘Esas fotos alcanzaron gran impacto en las redes sociales y junto a otras realizadas en estos meses conformarán una muestra futura’, afirmó.

 Bianchini y la fotografía pandémica con valor testimonial

Las instantáneas captadas por su lente conformaron exposiciones online como la organizada por la Galería Taller Gorría. ‘Me sucedió algo curioso con esas iniciativas virtuales. Si bien es cierto que las personas entran y admiran las obras, es raro ver los espacios vacíos. Extraño las inauguraciones y la interacción’, expresó.

Con la máxima de que la creatividad contribuye al entretenimiento y los valores espirituales, Bianchini incursionó en el mundo audiovisual con el video clip Noche sin fin y mar, tema del cantautor Silvio Rodríguez, dedicado al músico Luis Eduardo Aute.

‘Es una canción preciosa y durante cuatro días estuvimos nerviosos y ocupados en la realización del material. Fue un equipo reducido, no pudimos hacer tomas en exteriores y adoptamos todas las medidas y cuidados sanitarios. Al final resultó algo hermoso’, comentó.

Junto a otros artistas cubanos y latinoamericanos, sus fotografías formarán parte de una muestra en la Casa de América de Madrid, en España.

De igual manera, el Museo de Cultura de Lugano, en Suiza, seleccionó cuatro obras suyas para exhibirlas en una galería italiana.

‘Nosotros los artistas estamos dolidos y agradecidos. En cierta forma, necesitamos los contrastes para vivir, construir, sentir y conocer los límites de las emociones y darles la importancia que merecen. La fotografía me mantiene activo, feliz y con ilusiones’, concluyó.

 Bianchini y la fotografía pandémica con valor testimonial