Arranca el año para los cubanos sin libreta de racionamiento física

Arranca el año para los cubanos sin libreta de racionamiento física

LA HABANA, 8 ene. El Ministerio de Comercio Interior anunció atrasos en la entrega de las libretas de racionamiento para los núcleos familiares cubanos, que achacó a «limitaciones financieras» para la importación de las materias primas necesarias, según publicó el Gobierno de la provincia de Matanzas en Facebook.

«Desde la Dirección Estatal de Comercio en Matanzas se informa que limitaciones financieras provocaron un atraso en la importación de la materia prima para la confección de las libretas de abastecimientos, lo que trajo como consecuencia una demora significativa en su impresión y distribución para efectuar el cambio de libretas correspondientes al 2024», dice el texto.

Según las autoridades, para no afectar la entrega de los pocos productos en los primeros meses de este año, el Ministerio de Comercio Interior aprobó «anotar los productos comprendidos en la canasta familiar normada del mes de enero y febrero del 2024 en la libreta del pasado año, hasta tanto concluya la confección de las nuevas».

La información califica la medida de «disposición coyuntural» que será de «estricto cumplimiento por los establecimientos minoristas que comercializan los productos racionados como bodegas, panaderías, puntos de leche, carnicerías y puntos de venta de gas (GLP).

Tamara Castillo, jefa de la Dirección Estatal de Comercio en Matanzas, dijo que «una vez entregadas las libretas para el año 2024 a los consumidores, el establecimiento minorista debe actualizar las anotaciones en estas a partir de las ventas realizadas anteriormente, proceso que debe concluir antes del 30 de marzo de 2024».

Según la funcionaria, «la venta de la canasta familiar normada se garantiza a pesar de no estar confeccionadas y entregadas las libretas». La elaboración de las cartillas de racionamiento en Cuba corresponde a las Oficinas de Registro de Consumidores (OFICODAS).

Cubanos que comentaron en la publicación gubernamental mostraron su hartazgo por la situación actual de la cuota racionada, con escasos productos que tardan cada vez más en llegar, de entregan a poquitos y agudizan la situación de escasez e inseguridad alimentaria que padecen las familias.

«En el municipio de Pedro Bentancourt en esta fecha no ha entrado nada, así que no hace falta la libreta, para qué», escribió Noedis Urra.

Yamila Antón añadió: «Total, para lo que vino este mes, una libra de azúcar, no creo que se note la ausencia de la libreta», y Juana Mari Rodríguez Sánchez lamentó que «ni tarjeta, ni productos tampoco».

Rosana Izquierdo opinó entre risas que «siempre es el mismo cuento» y que «mejor deberían de quitarla», mientras Loreley Simón dijo que «para lo que dan en una hoja te sobra para el año entero».

Tayrumi de la Caridad Pérez cuestionó: «¿Qué materia prima necesitan importar para la confección de la tarjeta?» En esa misma línea Ramón Romero Milia escribió: «O sea, para hacer la tarjeta de abastecimiento hay que importar materia prima, un cartón, seis hojas y dos presillas; ahora sí sé que estamos liquidados, no podemos avanzar».

La ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz Velázquez, dijo a finales de 2023 que la distribución de productos normados a través de la libreta de racionamiento continuará en el país durante 2024.

La titular negó «bolas e informaciones mal intencionadas que circulan en las redes sociales», pese a que dos días antes el Gobierno dejó entrever la desaparición de la cartilla para todos, tal y como se diseñó.

En el plan de choque económico para 2024 anunciado por las autoridades en la Asamblea Nacional en diciembre, además de las subidas en el precio de los combustibles, la electricidad, el agua y otros servicios, está contemplado también el fin del subsidio universal a los alimentos y otros productos incluidos en la libreta de racionamiento.

El primer ministro, Manuel Marrero Cruz, dijo que el objetivo es pasar a «subsidiar a personas y no a productos» para lograr «un esquema más justo y eficiente».

«No es justo que reciban lo mismo los que mucho tienen que los que muy poco tienen. Hoy nosotros le subsidiamos lo mismo a un ancianito pensionado que al dueño de grandes negocios privados que tiene mucho dinero», argumentó Marrero Cruz.

El 27 de septiembre, el ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil, dijo que el Gobierno no tenía divisas para importar la cada vez más ínfima cantidad de productos que adquieren los cubanos a precios subvencionados mediante la libreta de racionamiento.

Cinco días después de esas declaraciones en el programa televisivo Mesa Redondaun reporte del estatal Canal Caribe calificó de «titánica» la tarea de distribuir los alimentos de la canasta «normada» en el país, principalmente en la región oriental, debido a las lluvias.

Los productos que se adquieren mediante la libreta no alcanzan ni para malcomer 15 días, pero los cubanos sin familiares que los ayuden desde el exterior dependen de la libreta para no morir de hambre.

La cartilla de racionamiento cubana surgió el 12 de julio de 1963, con el eufemístico nombre de «Libreta de Abastecimiento». El objetivo fue racionar y controlar el consumo de los cubanos, mientras se creaba la ilusión de que el socialismo ampararía a la población y le garantizaría todo lo necesario.

Los cubanos recibían carne de res, pollo, aceite, manteca, leche condensada, papel sanitario, café, arroz, granos y otros productos de primera necesidad. También caramelos, galletas, chocolate, cigarros, refrescos y cajas de cerveza llegaron a adquirir los cubanos a través de la libreta, mientras la extinta Unión Soviética y el campo socialista subsidiaban al régimen cubano.

Sin embargo, década tras década la libreta ha ido «adelgazando». Eliminarla es una antigua aspiración del régimen cubano, aunque no renuncia a echarle mano para su propaganda política. Tras las protestas del 11J, en un intento por aplacar el malestar, el Gobierno entregó »libretas excepcionales» a más de 60.000 familias que carecían de estas.

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