Alicia Alonso cumpliría 99 años de edad
LA HABANA, 21 dic (PL) La artista cubana más reconocida a nivel mundial, Alicia Alonso, cumpliría hoy 99 años de vida y el Ballet Nacional le dedicará uno de los grandes clásicos,

Cascanueces, en versión de la propia maestra. El fallecimiento de la diva ocurrió el pasado 17 de octubre, en esta capital, su ciudad natal, donde el pueblo le brindó múltiples muestras de homenaje.

Alicia dedicó su vida a la danza, primero a formarse como una bailarina respetable, luego a conformar un estilo propio, y después a perpetuar el ballet dentro de la cultura cubana, como parte integrante y ya inseparable de esta.

Junto a los hermanos Fernando y Alberto Alonso, fundó la primera compañía profesional de ballet en Cuba, hace 60 años, cuando ese arte era escasamente comprendido en las sociedades latinas.

Pese a las contradicciones sociales, políticas y de salud que padeció, la decisión y valentía de esta mujer la hicieron persistir en elevar su rango de bailarina.

Alonso respaldó la revolución social en Cuba iniciada en 1959, y se alzó sobre prejuicios e ideologías burguesas para llevar su arte al pueblo, a las fábricas, los campos, un bosque, un valle, cualquier calle.

En el mundo de la danza cobró fama por sus prodigiosos giros y la manera particular de adueñarse de la técnica, se convirtió en protagonista de leyendas.

Todavía algunos hablan de la quinta Alonso para aludir una posición específica de los pies, mientras los viejos amantes del ballet atesoran especialmente las veces que la vieron transformarse en Giselle y en Carmen.

Hasta el momento de su muerte, la artista continuaba activa como maestra, coreógrafa y directora del Ballet Nacional de Cuba y del Festival Internacional de Ballet de La Habana, en cual participan los más renombrados bailarines del planeta.

Pocos calculaban su amor por los animales, en especial, una gran pasión por los perros, y el extraordinario sentido del humor que la indujo a gastarle bromas a algunos de sus partenaires en escena.

En la juventud, pintó algunos cuadros y desde niña amó el color azul y la literatura universal.

Además, siempre rechazaba la posibilidad de que los humanos habitemos solos este universo y contaba entre sus añoranzas la de poder sentarse en el Malecón de La Habana a disfrutar de la brisa y un espectáculo de olas, pues la fama le impedía pasar desapercibida.

El Gran Teatro de La Habana, desde 2015, añadió a su denominación el nombre de la insigne artista y el Ballet Nacional de Cuba interpretará allí esta noche su versión de Cascanueces, como parte de una temporada que se extenderá varios fines de semana hasta mediados de enero.