Alert in Cuba on the effects of Sahara Dust

LA HABANA, 23 jun (PL ) El Instituto de Meteorología de Cuba reiteró hoy su alerta ante una extensa nube de Polvo del Sahara, que cubrirá la isla caribeña en el transcurso de la actual semana. Los modelos sugieren que los valores de las concentraciones de polvo estarán muy por encima de los niveles normales, factor que ocasiona un deterioro apreciable de la calidad del aire, explicó el Doctor en Ciencias Físicas, Eugenio Mojena.

Mojena precisó que, si bien de forma general las nubes de polvo comienzan a llegar a nuestro país entre marzo y abril, los máximos de días bajo tal condición atmosférica ocurren en junio y julio.

El principal rasgo que distingue su acentuada presencia es el predominio de una densa bruma, capaz de limitar la visibilidad a larga distancia, mientras el cielo se muestra con una tonalidad lechosa, argumentó Mojena citado por el diario Granma.

Más allá de condicionar en buena medida el comportamiento del estado del tiempo, las nubes de Polvo del Sahara provocan impactos negativos en la salud del hombre y en la de diferentes ecosistemas marinos y terrestres.

De acuerdo con Mojena, su presencia convirtió al Caribe en un verdadero corredor del asma y otras enfermedades respiratorias, sobre todo, en las personas mayores de 65 años y niños con edades hasta cuatro años, además de favorecer la aparición de alergias y problemas de la piel.

Dichas nubes son generadas por las tormentas de arena y polvo del desierto del Sahara y el Sahel, las cuales pueden alcanzar alturas de tres a siete kilómetros.

Una vez emergidas del continente africano, avanzan en dirección oeste bajo el flujo de los vientos alisios, propagándose por el océano Atlántico hasta alcanzar el mar Caribe, Cuba, el sudeste de Estados Unidos, México y Centroamérica.

Vienen cargadas de material particulado altamente nocivo para la salud humana y contienen, además, minerales como hierro, calcio, fósforo, silíceo y mercurio, junto con virus, bacterias, hongos, ácaros patógenos, estafilococos y contaminantes orgánicos persistentes.

Las nubes de polvo -detalla Mojena- originan una masa de aire muy caliente con valores bajos de humedad que entorpecen el surgimiento y desarrollo de los ciclones tropicales al crearles un ambiente hostil.

Asimismo,contribuyen a acentuar la sensación de calor y disminuyen la probabilidad de lluvias en las áreas bajo su influencia, aunque tienden a favorecer el aumento de la actividad eléctrica durante las habituales tormentas de verano.

También se les vincula con el declive de las poblaciones de arrecifes coralinos, pues propicia que estos ecosistemas puedan ser atacados por un hongo endémico de África transportado por ellas y la aparición de plagas en el arroz, frijoles, frutales, caña de azúcar y otros cultivos.