Aeropuerto José Martí activo en vigilancia frente a la Covid-19

LA HABANA, 19 mar (PL) Evitar o minimizar el riesgo de entrada al país de la Covid-19 es hoy la principal tarea de la Sección de Control Sanitario Internacional del Aeropuerto José Martí de la capital cubana.Se trata de una de las entidades encargadas de la vigilancia en frontera, que aplica las medidas contempladas dentro del Plan de Acción del Ministerio de Salud Pública, en especial para los pasajeros procedentes de países afectados por la enfermedad.

La doctora Maité Mas Roig expresó a Prensa Latina que para esa actividad la terminal aérea cuenta en frontera con 32 médicos e igual cantidad de enfermeras, además de especialistas en informática, todos de elevada profesionalidad.

Para cumplir con esta responsabilidad está activado un sistema aeroportuario, que diariamente revisa de conjunto con todas las entidades presentes en el aeropuerto lo ocurrido durante 24 horas: arribos y salidas e identificación de los vuelos de mayor riesgo, detalló la especialista.

A partir de esa información, comentó, se implementan las medidas concebidas para proteger y dar la atención especializada que requiere cada operación aeroportuaria.

Señaló que el horario comprendido entre las 11 de la mañana y las nueve de la noche es el de mayor tráfico con un marcado reforzamiento de la vigilancia con medidas extremas para no descuidar la disciplina regia de todo lo que se mueve dentro de la terminal aérea y no dejar ni una sola brecha a la negligencia o descuido.

La doctora Roig explicó que los médicos en frontera son la primera autoridad que tiene contacto con los pasajeros provenientes de cualquier nación, quienes abordan el avión y solicitan al capitán de la tripulación detalles de la situación sanitaria de los pasajeros o sobre cualquier incidente relacionado con la salud de los mismos.

El galeno realiza un pesquisaje a todos los viajeros, que después pasan por el escáner de temperatura, para conocer si tienen fiebre y en Inmigración y Extranjería se controlan los pasaportes para verificar si alguien tiene entradas a los países de mayor riesgo.

Dicha información es comunicada a la torre de control y en caso necesario contacta de inmediato con los puestos de mando de todas las entidades presentes en el aeropuerto, dígase aduana, control sanitario, inmigración, servicios médicos para activar los mecanismos establecidos y adoptar la conducta a seguir, precisó.

También a cada persona se le entrevista y si su estado de salud es asintomático, se le toman sus datos personales y la dirección del hotel o casa de renta en que se hospedará, información que se envía al Centro Provincial de Higiene y Epidemiología de cada territorio, desde donde se distribuye a las áreas de salud de la comunidad y centros turísticos para mantener la observación.

Ante la existencia de síntomas sospechosos de algún pasajero o señal de presencia del virus se activan todas las medidas desde el aislamiento de la persona hasta su traslado a los centros de salud especializados, para su hospitalización y realización de las pruebas diagnósticas pertinentes.

Lo más efectivo es respetar los protocolos establecidos de conjunto con la Aduana y los técnicos de Inmigración y Extranjería, y así realizar un control riguroso con el fin de frenar en frontera a la Covid-19 o cualquier otra enfermedad viral.

Se explotan todas las posibilidades de vigilancia clínica, pues aunque un pasajero no marque fiebre en el sensor de temperatura, si viene con cambio de coloración, estornudos, tos o lesiones en la piel, se le aparta para profundizar en su estudio.

Si bien es cierto que este sistema de control funciona en este y en todos los aeropuertos del país hace mucho tiempo, desde finales de enero se reforzó en coordinación con las autoridades del Control Sanitario Internacional, para no descuidar la vigilancia epidemiológica.