A cuatro meses de aplicada, la bancarización trajo más problemas a los cubanos

A cuatro meses de aplicada, la bancarización trajo más problemas a los cubanos

LA HABANA, 25 ene. A cuatro meses de aplicado el denominado proceso de bancarización en Cuba, que ha implicado por parte del Gobierno tratar de eliminar las transacciones en efectivo y la obligación para personas y empresas de usar formas de pago electrónico, así como de tener una cuenta bancaria, las autoridades reconocen que su impacto no ha sido el esperado.

De acuerdo con un informe sobre los resultados del proceso compartido por el Banco Central de Cuba (BCC) con el sitio Cubadebate, «hay comercios que tienen los canales de pago y no garantizan a sus clientes el acceso a estos; existe resistencia por parte de los vendedores directos pertenecientes a comercios estatales, y hay prestadores de bienes y servicios que carecen de las condiciones técnicas necesarias, o se encuentran en las llamadas zonas de silencio».

Señala la nota que si bien a partir de febrero todos los actores económicos cubanos deben tener creadas las condiciones para aceptar pagos por transferencia electrónica, realizados entre cuentas bancarias,»muchos no crean las condiciones o se las arreglan para evadir el fisco».

Aparte de la resistencia y rechazo al proceso, reconoce el BCC que también parte de la población reprocha «no haber sido consultados sobre el modo en que querían adquirir su salario(en efectivo o tarjeta); y persisten quejas entre clientes que son imposibilitados de escoger el modo de pago en establecimientos privados o estatales».

Asimismo, en especial en el interior de la Isla, la infraestructura no es la adecuada para implementar la medida, en tanto «los actores económicos no estatales no tienen un mercado formal donde adquirir divisas, por lo cual siguen acumulando dinero en efectivo, y exigiendo el pago por esa vía a sus clientes».

«Estos actores tampoco depositan en el banco de manera estable y sigue existiendo mala percepción de los servicios de las sucursales bancarias, que no responden aún a las necesidades reales de las personas naturales y jurídicas», agrega la nota.

Según el informe del BCC, si bien las transacciones electrónicas crecieron en Cuba durante la pandemia, sobre todo con las pasarelas de pago estatales Transfermóvil y EnZona, en 2023 el incremento se detuvo.

Asegura Cubadebate que «desde que fue aprobada la Resolución 111/2023 han decrecido las operaciones de extracción de efectivo. Al mismo tiempo, ha habido un progreso en la utilización de los medios y canales electrónicos de pago, concluyendo el mes de diciembre con un 21.10% más en relación con septiembre».

No obstante, «estos incrementos no se corresponden con el aumento en el número de entidades que han contratado los servicios de las pasarelas, que ha sido del 30% desde el mes de septiembre», advirtió el ministro presidente del BCC, Joaquín Alonso Vázquez, al intervenir en diciembre pasado ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP).

Al cerrar 2023, indica el informe, «las operaciones en cuentas asociadas a tarjetas de pago que no involucran efectivo representaron un 68.30%, cifra superior en 4.94 puntos porcentuales al cierre del año 2022».

Alonso Vázquez señaló que la calidad del servicio en el Sistema Bancario y Financiero se evaluó como deficiente en 2023. En esos establecimientos, dijo, hay un «aumento en la demanda de moneda nacional y extranjera muy superior a años anteriores y a las capacidades de varias sucursales».

Y si bien, ante las constantes quejas de la población por las enormes colas en los bancos, las autoridades decidieron reservar los cajeros automáticos exclusivamente para las personas, «el servicio continúa siendo crítico, en lo cual influyen la baja disponibilidad de efectivo, la frecuente falta de energía eléctrica y el estado técnico de estos».

El sistema bancario cubano tiene 800 cajeros automáticos, la mayor parte con un «alto grado de deterioro, y su disponibilidad para dispensar efectivo no supera el 75% como promedio. Las provincias con mayores afectaciones son Santiago de Cuba, Guantánamo y Matanzas», agrega el informe.

También los bancos están en problemas por otra razón: la fluctuación laboral, que afecta sobre todo a los establecimientos de La Habana.

Y reconoce el BCC: «En ese contexto, la población, y sobre todo un grupo de actores no estatales, tienden a retener el efectivo en su poder. El fenómeno se relaciona con la reducción de ofertas y la necesidad de comprar provisiones en el mercado negro».

Como se predijo, el corralito bancario asociado a la bancarización trajo más penas que gloria para los emprendedores.

Trabajadores de una sucursal del Banco Popular de Ahorro en Unión de Reyes, de Matanzas, en el que no existen cajeros automáticos ni terminales de puntos de venta, se quejaron a Cubadebate de que «la mayoría de las empresas de esta zona tienen sus cuentas en el Banco de Crédito y Comercio (Bandec) y entregan a sus trabajadores tarjetas magnéticas de ese banco, lo cual crea dificultades para extraer los salarios; porque las sucursales de Bandec se encuentran solo en las cabeceras municipales, mientras las sucursales de los consejos populares son del Banco Popular de Ahorro».

¿Resultado? Para cobrar sus salarios, muchas personas de la zona tienen que viajar a la cabecera municipal. Igual sucede con los campesinos, que viven en áreas aisladas y a menudo no tienen teléfonos inteligentes, quienes prefieren extraer el efectivo cuando venden sus cosechas para tenerlo a mano cuando lo necesiten.

«Todavía el sector cooperativo-campesino no está en condiciones de afrontar la bancarización al nivel que necesita el país», citó Cubadebate a Rafael Pridas La O, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) en el municipio Nueva Paz, Mayabeque.

«Es difícil abandonar la finca para estar el día entero en un banco haciendo colas para extraer efectivo. Aún más con la crítica situación del transporte y la lejanía entre los consejos populares que integran el municipio. Hoy tenemos cooperativas con más de dos millones de pesos en sus cuentas que no los pueden extraer.

Al campesino le hace falta el dinero al pie del surco, porque el obrero pide hoy hasta 1.000 pesos por una mañana de trabajo, y los quiere en efectivo, para comprar casi todo lo necesario para vivir», agregó el funcionario.

«Si pedimos con tiempo, podemos sacar hasta 600.000 o 700.000 CUP. Pero tengo campesinos con 50 trabajadores a los que deben pagar diariamente alrededor de 50.000 pesos en total. Eso, sumado a los gastos de combustible, piezas y fertilizantes hace que los 600.000 CUP que se extraen del banco alcancen, apretado, para una semana», indicó.

Pese a todo lo anterior, el Gobierno cubano sigue impulsando el proceso que elimina el uso del efectivo y pone el dinero de personas y empresas, así como el control sobre este, en los bancos de un país cuya economía no produce lo necesario para su funcionamiento.

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