Youtubers, los ojos de Cuba

Youtubers, los ojos de CubaLA HABANA, 4 mayo (Elmundo) Anita Con Swing! buscó tienda por tienda en La Habana para comprarle un regalo a su madre con sólo dos dólares. Ailens World explicó a sus seguidores el significado de sus tatuajes, tan de moda en la isla.

Pedrito el Paketero recorrió la capital para preguntar a los cubanos a qué selección apoyan en el Mundial de Rusia. Camallerys Vlogs descubrió para sus seguidores los secretos de cómo funciona la red en Cuba, una de las más pintorescas del planeta.

Ana Vigo (17 años), Ailén Torres (25), Pedro Veitia (23) y Frank Camallerys (19) son cuatro youtubers cubanos, idolatrados por sus seguidores en la isla y cabeza de lanza de una generación que ha aterrizado con fuerza y talento en la nueva televisión, tan distinta a los canales públicos revolucionarios que controla el Gobierno de Miguel Díaz-Canel.

Un baño de cotidianidad y realismo cubano al margen de la política en un país donde Internet sigue limitado y controlado por el poder central y donde subir o descargar un vídeo en las zonas wifis es un verdadero ejercicio de paciencia caribeña. “Yo soy youtuber porque tengo la necesidad de expresarme, no porque esté de moda”, asegura Veitia, estudiante de Ingeniería Industrial. “Hemos estado aislados muchos años, nadie sabía de nosotros. Hasta que descubrimos Internet y Youtube, una plataforma libre donde nos podemos expresar y que los demás sepan cómo vivimos”, añade.

“Youtube me desconecta de mis problemas”, confirma Torres, artesana por cuenta propia en el negocio que su familia tiene en San José de las Lajas. “Con mis vídeos quiero regalar a otros minutos de sonrisas, pero con el tiempo que esto no podía ser sólo un hobby porque hay personas que se identifican contigo”, confiesa la joven, especialista en tutoriales de tendencias, moda y maquillaje y que no duda en señalar que evita temas religiosos o políticos.

El principal objetivo de Ana Vigo, de sangre gallega, es describir “lo que vivo cotidianamente y lo que esconde este país tras las murallas del bloqueo”, matiza colocando unas comillas a la palabra y haciéndolo con mucho swing, esa forma tan cubana de enfrentarse a la vida.

“Yo quiero documentar la Cuba de un cubano de a pie, tanto para los que están fuera de la isla como para los extranjeros, con lugares y culturas increíbles”, resume Camallerys, estudiante de Comunicación Social que sueña con montar una agencia de viajes, incluso una tienda de souvenirs con su propia marca.

El Internet cubano es distinto al del resto del planeta, como en tantas otras cosas.Los cuatro millones de teléfonos móviles no pueden acceder ni a las redes sociales ni a la Red como en el resto de los países y en los hogares la restricción es para casi todos, excepto los privilegiados del Estado. Un programa piloto avanza a paso de tortuga.

Acceso escaso a internet

Las estadísticas oficiales aseguran que cuatro de los 11 millones de cubanos tienen acceso a Internet, pese a que está condicionados a hacerlo a través de los 500 puntos wifi levantados en plazas y parques, al precio de un dólar por hora. Claro, eso si encuentran las tarjetas, que son adquiridas y desaparecidas para venderlas posteriormente en el mercado negro al doble de su valor. Un precio carísimo para un país con salarios que difícilmente superan los 25 dólares mensuales.

“Esta gente de la tienda cada día están más careros, un par de Adidas cuestan 90 dólares, lo que equivale a 4 ó 5 meses de salario. Pero un Youtuber que se respete debe usar un buen par de zapatos”, recrea con mucho humor para EL MUNDO Pedrito el Paketero, cuyo canal de Youtube ha alcanzado 823 suscriptores. El récord lo ostenta Camallerys Vlogs, con 12.319.

Unas cifras muy difícil de alcanzar, porque la mayoría de sus seguidores disfrutan de los youtubers cubanos a través del famoso paquete, todo un fenómeno de masas en la isla. De hecho, el propio Pedro Veiga es uno de los vendedores de este paquete, una memoria que contiene series, películas, partidos de la Liga española e inglesa, programas de televisión y los vídeos de youtubers, que pagan para que sus contenidos aparezcan en el menú de descarga.

Cada usuario actualiza semanalmente sus contenidos favoritos, descargándola de la memoria que les prestan durante determinado tiempo los mensajeros del paquete.

“Yo sólo cuento la verdad, lo que se vive aquí, con eso no ofendo a nadie”, sentencia Ana Vigo, quien en un vídeo describe a un campismo estatal (centro vacacional) como uno de las mejores momentos de su vida y en otro cómo se ponen guapas las cubanas con solo dos dólares. La jovencita es toda una especialista en bloquear en su Facebook a admiradores de fuera de la isla, que le escriben para informarla de su próximo viaje a Cuba.

También Ailén tiene que contener a su mundo de entusiastas seguidores. “Me mandan fotos y me preguntan que cuándo me voy a divorciar”, tanto desde dentro como fuera de la isla.

“Claro, una pone límites”, asevera muy segura.