Western Union, vacía de dinero y llena de cubanos preocupados

Western Union, vacía de dinero y llena de cubanos preocupadosLA HABANA, 3 abr. (DDC) En los últimos meses muchas oficinas de la Western Union se han visto imposibilitadas de efectuar los pagos de los envíos de dinero desde el extranjero a cubanos dentro de la Isla.

En el mercado de 3ra y 70, donde está ubicada una de las oficinas más importantes de La Habana, se dio hace unos días una situación que ilustra el estado de esas transacciones.

Los clientes comenzaron a llegar desde temprano, pero no había dinero. La empleada encargada de efectuar los pagos explicó que desde hacía cuatro días no le llevaban efectivo. Dijo que confiaba en que ese día lo suministrarían.

“¿A qué hora?”, preguntó una madre con un niño en brazos. Necesitaba el dinero para comprar allí mismo, en la tienda, alimentos y culeros. Había recorrido varias oficinas y en ninguna había efectivo.

“Deber ser sobre el mediodía. Les recomiendo esperar porque no hay dinero en ninguna oficina de Playa”, respondió la empleada.

Se fue creando una cola de personas que habían recorrido en días previos la ciudad sin poder cobrar. Un hombre contó que donde único había dinero el día anterior era en la oficina del mercado de Carlos III, en Centro Habana.

“Con una cola de ampanga. Parecía que iba a hablar Fidel”, dijo.

Estaba furioso por la demora. El dinero que iba a cobrar se lo enviaba su hermano, desde Atlanta, para resarcir un error cometido por su esposa, trabajadora de un banco, que había pagado una cuenta de CUP en CUC. Debía reponer el dinero antes que saliera como diferencia en los inventarios.

Una muchacha que había perdido a su madre y debía viajar a Santiago de Cuba, había recorrido el día antes las dos oficinas de Santa Fe —la del mercado Flores y la del reparto Náutico—, pero tampoco tenían dinero. Como 3ra y 70 es el punto más importante del municipio, dijo que se quedaría a esperar.

Miedo por el cambio de moneda

Otro hombre de la cola, especialista en Trabajo y Salario de una empresa estatal, necesitado de viajar con urgencia a La Tunas, opinó que era sospechosa la falta general de dinero. A la espera de la unificación monetaria, esto podría ser una estratagema, especuló.

“La gente va a perder mucho dinero. Va a ver muchos muertos, ahorcados. Se salvarán los que tienen su dinero en el banco, pero habrá un corte, una cifra tope, a partir de ahí se pedirá cuentas por la procedencia del dinero”, auguró.

“Yo recuerdo el cambio de moneda al triunfo de la Revolución”, dijo otro de los presentes. “Mi padre quemó en el patio una lata de dinero. Yo metía la mano en la candela para salvarlos y recuerdo que mi padre me decía: ‘Es por gusto, ya es solo papel’. Tal vez suceda otra vez, pero no me afecta. Cualquier cambio me cogerá sin nada”.

A las 12:20pm la cola excedía el centenar de personas. Los fumadores habían hecho un grupo fuera de la tienda y se contaban sus penas. También hubo hipoglicemias que obligaron a ancianos a buscar alimentos y una colecta para dar una compota a la madre del bebé, pues sus gritos de hambre retumbaban en la tienda.

A la 1:00pm una anciana entró a la oficina.

“Llevo una semana en esto, de un lado a otro. Ayer caminé La Lisa, Puentes Grandes, La Puntilla. No había dinero. Dígame, ¿qué esperanza tenemos”, preguntó a la empleada.

“Por mi experiencia —le respondió la empleada— no deben pasar de hoy en traer dinero. Llevan cuatro días sin venir. Tengo fe en que hoy vengan”.

“¿Fe? ¿Familiar en el extranjero, no? ¿Entonces el dinero de la Western Union no tiene garantía? ¿Y su lema ‘Cobre su dinero en minutos’ tampoco es cierto?”, siguió cuestionando la anciana.

A las 3:35pm hubo una estampida cuando apareció por fin la furgoneta de TRASVAL con su aparatoso despliegue táctico. “¡Viva Raúl!”, dijo alguien con sarcasmo. “¡Viva Cristo Rey!”, dijo la muchacha que había perdido la madre y había esperado siete horas en la oficina.

Pero la alegría se esfumó pronto, cuando la empleada de la Western Union anunció que lo sentía, pero que habían traído muy poco dinero.

“Calculo que no alcanzará para todos. Tal vez solo para la mitad”, avisó.

La falta de efectivo no es el único problema de las oficinas de la Western Union en La Habana. Son frecuentes también las fallas en la conexión y la escasez de papel para imprimir los contratos. Pero la ausencia de dinero es sin dudas el más preocupante, porque los usuarios se preguntan “¿dónde está lo que mi familia me mandó?”