El Vedado, un cementerio de árboles

El Vedado, un cementerio de árbolesLA HABANA, 16 sept.  Siempre que pasa un ciclón por La Habana, o cerca de ella, la barriada de El Vedado está entre las más afectadas por la falta de electricidad, principalmente a causa de sus abundantes árboles, que, desgajados o derribados por el viento, dañan gravemente la red de cables e incluso provocan la caída de muchos de los postes que la sostienen.

No tiene que ser un potente huracán. Una tormenta tropical puede convertir algunas calles de esta zona en un cementerio de árboles caídos que, en ocasiones, son orillados apenas para permitir el tránsito de vehículos y sus troncos y ramas troceados demoran varios meses en ser recogidos completamente.

El Vedado, barrio centenario ya, que llegó a ser considerado un modelo de desarrollo urbano por el geométrico trazado de sus calles y avenidas, por sus árboles, parterres, parques y jardines, y por la variada arquitectura de sus viviendas, se deteriora cada vez más, atacado salvajemente por el mar en su parte más baja y corroído por la falta de mantenimiento.El Vedado, un cementerio de árboles

En los últimos tiempos, no obstante, el aspecto de muchas de sus casas ha mejorado de modo notable gracias al auge del alquiler para extranjeros, pero la pérdida de una de las características más llamativas de su diseño, la abundancia de árboles, se hace cada vez más evidente de año en año, sobre todo tras el paso de algún evento meteorológico en la peligrosa temporada que va del primero de junio al 30 de noviembre.

Es cierto que un gran número de esos árboles tienen una desventaja terrible para enfrentarse a cualquier viento con cierta fuerza: son de amplia copa y de raíces muy cortas y superficiales. De hecho, no es preciso un ciclón para que el denso ramaje se convierta en un problema para el tendido eléctrico. Todo eso, por supuesto, estaba previsto en la concepción misma de la barriada, que llegó al extremo de imponer que las viviendas obligatoriamente tuvieran jardín.

Es obvio que en esa concepción estaba implícito que las autoridades locales se encargaron de mantener en buen estado los parques y los árboles. Y así fue durante decenios. Hasta los años sesenta y un poco hasta los setenta, todavía era normal que se sembraran árboles al borde de las calles y en los parques de El Vedado, y no solo en sustitución de los que habían sido derribados por algún viento fuerte.El Vedado, un cementerio de árboles

Luego, esa siembra ha desaparecido como práctica normal de las autoridades, que solo se dedican a podar o a cortar del todo los árboles cuando ponen en riesgo el tendido eléctrico o resultan quebrados por razas fuertes.

De esa manera, llegará un momento, no muy demorado, en que los árboles se convertirán en figuras raras en el paisaje de este barrio, pues ya podemos ver calles, que antaño eran verdes túneles, o parques, que antes parecían bosquecillos, donde hoy crecen solo aislados árboles y algún matorral de ocasión.

Naturalmente, es absurdo esperar que las autoridades correspondientes se encarguen del cuidado de los árboles, por muy importantes que estos sean para la vida saludable de la ciudad, cuando se hace evidente que aquellas no se encargan de forma adecuada, como es su obligación, de la existencia misma de las personas que habitan en la urbe.

Ya la gente no pide sino que alguien acuda a cortar los troncos y ramas caídas para que se pueda pasar y para que sean reparados los daños en el tendido eléctrico.

Porque hasta eso parece demorar y empeorar más y más con cada ciclón o tempestad. Muchos vecinos han pensado —en El Vedado y seguramente en muchos otros lugares— que la excesiva demora en reponer el servicio eléctrico se ha debido a que el gobierno prioriza el trabajo de recuperación en las zonas turísticas de Varadero y los cayos de la costa norte, muy castigados por el espantoso Irma.

Sería lógico que así fuera. Por allí les entra mucho dinero, sobre todo en la ya cercana temporada alta, a los militares dueños del país. Los civiles no tienen otro rol en sus planes que no sea el de portarse bien y obedecer. Así que mejor ni hablar de los árboles.El Vedado, un cementerio de árboles
Tomado de Cubanet