Ulises Toirac, del Niño Probeta a Chivichana

Ulises Toirac, del Niño Probeta a Chivichana

Foto: Studio Fotogramas

LA HABANA, 22 mar Por Karla Esquivel Báez No hay un solo cubano que desconozca a Ulises Toirac; o simplemente a nuestro Chivichana, Matute, Urbanito y tantos otros personajes que han sido culpables de robarnos decenas de carcajadas.

Y es que para este artista, tan cubano como el punto guajiro o el guarapo de caña, provocar la risa del público ha sido su propósito durante más de 30 años. Eso sí, con humor inteligente.

Quienes disfrutamos de su prolífica carrera en los Medios, hemos extrañado su presencia los últimos años. Es por ello que no perdimos la oportunidad de saber en qué proyectos se encuentra el ingenioso ingeniero.

Le dedico mucho tiempo a un boletín que hago desde hace 5 años. Se llama El Tropelaje. Ahora tiene unos 10 000 lectores en todo el mundo y se entrega vía email. Empezó como un juego; al inicio mandaba a mis amigos fotos graciosas y chistes que encontraba en las redes, hasta que decidí hacerlo con todo el rigor que lleva una publicación periódica.

Por otro lado estoy trabajando en una serie humorística llamada “NNC noticias”, la parodia de un noticiero donde interpretó todos los personajes. La mayoría son nuevos, aunque también podrán ver a Chivichana que hace los comentarios financieros. Ahora estoy en proceso de grabaciones, espero a finales de marzo poder subir los primeros capítulos a Youtube”.

Crucemos los dedos para que Ulises también pueda llevar “NNC noticias” a un espectáculo teatral, objetivo que tiene trazado para el cierre de este año. Además, pretende renovar aquellos primeros monólogos que le dieron a conocer; entre ellos el de “Urbanito, el niño Probeta”. Los más jóvenes esperamos ansiosos descubrir el personaje que le valiera un premio Aquelarre en 1992.

Primeros pasos

Aunque fue luego de graduarse de Ingeniería Eléctrica en la CUJAE, que Ulises decidió transformar su vis cómica en una profesión, la motivación por hacer reír le llegó desde muy temprano.

Subirme a un escenario es una de las primeras experiencias que tengo. En Preescolar fui un enanito del cuento de Blanca Nieves: tenía que decir una sola palabra en la última escena. Recuerdo que pasé mucho miedo escénico. Hubo un silencio terrible porque no me salía la frase, estaba totalmente aterrado y del nerviosismo rompí a llorar, entonces todo el mundo se echó a reír. Fue ese momento el que me demostró que para el drama no estoy diseñado; lo mío era la comedia.

Yo nunca pensé dedicarme al arte, a eso me llevó la vida; y fue en la Universidad cuando descubrí que tenía serias intenciones de actuar”. Así nos comenta el comediante, sobre sus primeros pasos al crear el Festival de Humor Universitario, evento que comenzó de manera provincial pero cuyas posteriores ediciones se hicieron a nivel nacional.

En aquellos momentos no había humor en los festivales de cultura, y lo hicimos como una especie de protesta frente al teatro, en el espacio del “cenicero”. Eran bastante inocentes pero con un humor muy inteligente.”

Luego de graduarse, Toirac funda en 1986 Onodivepa junto a varios amigos de la carrera. El grupo ha llegado hasta nuestros días, aunque él lo abandonó en 1991 para lanzar su carrera en solitario.

El espectáculo unipersonal es, en general, una de las cosas más difíciles dentro de la actuación, pero también una experiencia increíble. Me imagino que debe ser como cuando los levantadores de pesas miran su reto de frente y dicen: eso lo voy a cargar.

El primer espectáculo que hice, en 1992, fue de humor negro, algo que a la gente en Cuba no le gusta. Uno de los monólogos que defendí era de Augusto Cañizares y se llamaba “La despedida de duelo del compañero Benito”; creo que es de lo mejor que he hecho en mi vida. El personaje de Urbanito, también de esta puesta, terminó siendo un gran espectáculo de 45 minutos.”

A propósito de cuáles humoristas le han servido de referencia, Ulises nos comenta:

En mis inicios me inspiré en el Conjunto Nacional de Espectáculos, La Seña del Humor y Le Luthiers, fundamentalmente. Virulo hizo algunos festivales internacionales con la presencia de humoristas latinoamericanos de los que aprendí mucho. Los escritos de Héctor Zumbado, por otra parte, fueron muy importantes para mi generación. El actor chileno Jorge Guerra, que era un sabio, me enseñó gran parte de lo que sé hoy. Él me dijo una vez: el escenario es una mujer, cada vez que te subas a él, tienes que enamorarlo”.

El salto a la popularidad

Con el año 1993 llega Sabadazo, que marcó pauta en la realización televisiva y el humorismo cubano. Toirac fue, sin dudas, pieza clave en el auge del programa.

Sabadazo fue una especie de milagro, nadie se propuso que tuviera las proporciones y el éxito que tuvo. Confluyó también en una época que no había otros modos de entretenimiento, era un año durísimo para todos los cubanos. La gente llegaba a Sabadazo como el náufrago a la isla; recuerdo que se hacía un gran esfuerzo para que el día de transmisión no hubiera apagones.

Yo comencé el programa en septiembre de 1993 y recuerdo que la noche del 31 de diciembre de ese año, el país se paralizó frente al televisor. Según las encuestas, el 97% de los cubanos estaban viendo Sabadazo: un rating monstruoso que ningún otro programa en el mundo ha logrado.”

El exitazo televisivo, que aún hoy la mayoría de los cubanos recuerdan, significó el indiscutible salto a la fama para Ulises Toirac. Con la interpretación de más de 17 personajes, entre ellos Matute, Liudmila y Teo Manguera, conquistó el cariño del pueblo. Según nos comenta, se sentía como un rey en aquellos años por el caluroso afecto que le demostraban en todas partes del país.

En 1999 Ulises emprende otro proyecto televiso de gran relevancia, no solo porque abogó por rescatar el humor inteligente, sino porque dio a conocer a muchísimos humoristas underground de la época.

¿Y tú de qué te ríes? fue una experiencia muy bonita. En total no tuvo más de 20 transmisiones, sin embargo es de los espacios más recordados. Yo estaba luchando por mejorar la calidad y la intelectualidad del humor; y en ese programa se logró que la gente volviera a disfrutar productos así.

Creo que es el trabajo más terminado que he hecho en televisión. Invitamos a muchas figuras importantes de nuestra cultura: cineastas, actores, pintores… por ese garaje pasó desde La Oveja Negra hasta Ángel Ramis. Fue una plataforma muy buena para todos ellos.”

En una especie de retorno a la semilla, Ulises Toirac se propone la realización del programa ¿Jura decir la verdad?, que durante sus cinco temporadas, desde el 2002 hasta el 2009, se mantuvo en los primeros lugares del rating nacional. Juan Marchante (Chivichana), el personaje protagónico- y antagónico- que encarna es, en efecto, su papel más consagrado dentro de la televisión y uno de los más queridos por el público.

Este proyecto significó la madurez en mi carrera. Empecé a investigar sobre el humor cubano y descubrí que antes de la Revolución se hacía un programa radiofónico con ilustres humoristas llamado “La tremenda corte”, y que, luego de 70 años, se sigue transmitiendo en muchos países del continente.

Por otra parte, cuando le preguntas a un latino como son los cubanos, te responden que son como Trespatines, el personaje que encarnó Leopoldo Fernández en el popular espacio radial. Creo que eso lo convierte en un producto de identidad nacional.

Era una lástima que en Cuba muchas generaciones no conocían siquiera la existencia del programa: esa fue la idea que me impulsó a hacer ¿Jura decir la verdad?; y que a través del personaje de Chivichana, un sobrino lejano de Trespatines, le rindiera homenaje a Leopoldo Fernández, el tipo más simpático que ha tenido la historia del humorismo cubano.

Cuando salió al aire, el segmento de audiencia que más lo detestaba eran las personas mayores de 65 años, que obviamente recordaban “La tremenda corte” y los comparaban. Al año de transmisiones recesamos unos meses y volví a hacer la investigación: resultó entonces que el segmento que más pedía el retorno del programa era justamente las personas mayores de 65 años. Eso nos dio una idea de lo bien que habíamos trabajado.”

Toirac, luego de tantos éxitos y buenos momentos dedicados al pueblo cubano, aún tiene sorpresas bajo la manga. Quizás algún día escriba un libro donde narre las historias no contadas en más de 30 años de humor. Hoy, las considera impublicables, mientras desata una risita pícara. Así que solo nos queda esperar hasta la próxima dosis de carcajadas que nos quiera regalar este hijo pródigo del buen humor cubano ¡Le zumba el merequetén!

Citas:

Los segundos que van desde el aplauso del público cuando entras en un escenario hasta las primeras risas, para mí son la muerte. Aún hoy sufro de pánico escénico.”

La gente llegaba a Sabadazo como el náufrago a la isla; recuerdo que se hacía un gran esfuerzo para que el día de transmisión no hubiera apagones.”

Todos los proyectos que he emprendido han abogado por rescatar el humor inteligente que se hacía en Cuba durante los años ochenta”.

Creo que las personas también pueden disfrutar de un producto que vaya más allá de provocar la risa fácil”.
Foto: José Manuel Rubio Hernández