Se duplica el registro de marcas estadounidenses en Cuba

logo-boardLA HABANA, 15 nov. (DDC) En lo que va de año, la estatal Oficina Cubana de la Propiedad Industrial (OCPI) ha recibido más de 1.000 solicitudes para registrar marcas ysignos distintivos pertenecientes a compañías estadounidenses, informa el diario miamense El Nuevo Herald.

El número representa más del doble que en 2015, y supera con creces el año previo, cuando Washington y La Habana iniciaron su acercamiento. Según Reuters, en 2014 apenas 78 marcas de Estados Unidos se registraron en la Isla.

Muchas compañías estadounidenses han inscrito sus marcas en Cuba desde la década de los 60, amparadas por una excepción al embargo; pero “las seis rondas de cambios en las regulaciones [de la Administración Obama] desde el 17 de diciembre de 2014 han sido un catalizador en los registros de propiedad intelectual de compañías de Estados Unidos”, dijo John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba.

Durante 2015 se registraron marcas tan conocidas como Netflix, Hershey’s y Twitter. General Motors registró Camaro, Tahoe, Cruze y Buick, entre otras. Chrysler hizo lo mismo con sus modelos Compass, Charger y Challenger. Varias cadenas de restaurantes como Outback Steakhouse, Chick-fil-A, Bonefish Grill y IHOP realizaron movimientos similares.

Disney, Taco Bell, Uber y Starbucks, Chevron, Domino’s y Bank of America, Apple y Microsoft, son algunos de los nombres que figuran en los registros de la OCPI del 2016. MGM Resorts International, el imperio de casinos de Las Vegas, registró su marca en Cuba en enero de este año. Go Pro, Fossil y Abbott, en agosto. Instagram y Persicope fueron registradas en junio.

Algunos medios de difusión, entre ellos MTV, Showtime, Dish Network, Comcast, Bloomberg, CBS y Univision también se han registrado.

Hasta la fecha, hay más de 6.000 marcas de compañías estadounidenses en el registro cubano, según Cancillería cubana.

El costo de registrar una marca en Cuba ronda los 1.500 dólares: aproximadamente 300 que cobra el Gobierno, más los honorarios de asesoría legal.

Robert Muse, un abogado de Washington con vasta experiencia en las leyes de Estados Unidos respecto a Cuba, dijo que con las nuevas regulaciones impulsadas por la Administración del presidente Barack Obama, una cadena como Starbucks, por ejemplo, “podría rentar un local [en La Habana], contratar empleados cubanos y vender su café”.

“La parte cubana es la que pone el impedimento”, señaló Emilio Morales, presidente del Havana Consulting Group.

“En Cuba no quieren franquicias ni existe una ley de franquicia”, agregó el economista. “En Cuba ni siquiera los cuentapropistas [trabajadores independientes] tienen personalidad jurídica”.

El mes pasado, el Gobierno cubano echó por tierra los planes de la empresa estadounidense Cleber de establecer una fábrica de tractores en la Isla. La compañía con sede en Alabama había recibido autorización de la Oficina de Control de Activos Extranjeros y del Departamento de Comercio para abrir la planta, pero La Habana le denegó su aprobación.

Kavulich dijo que espera que el interés de las compañías estadounidenses en registrar sus marcas en Cuba aumente a corto plazo, buscando protegerse de las posibles acciones de la Administración de Donald Trump.

Sin embargo, Muse cree que es poco probable que el presidente electo dé marcha atrás a las medidas de acercamiento a La Habana, sobre todo desde que se permitió la presencia física de las empresas de Estados Unidos. Eso abrió la oportunidad para que la cadena hotelera Starwood Hotels comenzara a administrar hoteles en la Isla.

Trump “está en ese negocio” de los hoteles, dijo Muse.

Morales tampoco cree en la posibilidad de una marcha atrás en el acercamiento.

El presidente electo “tiene interés en Cuba. Varios de sus directivos fueron a Cuba a explorar las oportunidades de negocios”, recordó Morales. “Además, la parte más complicada ya la hizo Obama, que cambió en 180 grados la política hacia Cuba. Desde el punto de vista de los negocios, ya ese camino está trillado”.

Para Morales, el Gobierno cubano “desaprovechó los años de Obama” exigiendo, entre otras cosas, el levantamiento del embargo. Ahora, con la izquierda latinoamericana sufriendo un revés político tras otro y el soporte de Venezuela cada vez más débil, La Habana se encuentra en una encrucijada.

“Creo que la estrategia será presionar para que el Gobierno cubano se mueva hacia delante”, dijo Morales.