Sanciones a taxistas privados de La Habana por tarifas altas

LA HABANA, 18 Sept. (ANSA)   Las autoridades aplicaron sanciones a taxistas privados en La Habana por cobrar tarifas altas, aunque reconocieron que el sector alivia la falta de transporte público en la capital que enoja a los cubanos.

“No se trata de sancionar sino de que los transportistas tengan conciencia, orden, disciplina y cumplan”, dijo Maribel Poulot Bravo, directora de Pasaje de la Dirección General de Transporte de La Habana, a la prensa nacional.

De acuerdo con la funcionaria, tras exhortarse en agosto pasado a la población a denunciar a los taxistas o boteros que aplicaban tarifas demasiado altas para el poder adquisitivo promedio de la población, se recibieron cientos de quejas “y fueron sancionados los infractores”, explicó Poulot.

“En un momento hubo 444 comisores de ese delito, solo el 14 por ciento contaba con licencia de pasaje, y sobre los reincidentes recayó el peso de la ley, incluso con el decomiso del vehículo”, precisó. En el control sobre los conductores privados participan la Policía, su división de Tránsito, la Fiscalía y una Dirección Integral de Supervisión, dijo la funcionaria.

“El interés de los funcionarios que controlan a transportistas privados es que éstos respeten lo establecido y no haya que penalizar a nadie”, aseguró a la prensa Rafael Naranjo, jefe de Departamento de la Inspección Estatal de la Dirección General de Transporte de La Habana.

Con estas medidas las tarifas de los taxistas privados han sido limitadas, abandonándose, de hecho, el sistema de “oferta y demanda” que existía en ese sector capitalino.

“Hay menos boteros en las calles”, aseguró a ANSA Herminia Hernández. No existen sondeos en este sentido, pero la mujer agregó que “son menos los carros de alquiler que pasan cuando espero para viajar hasta mi trabajo”.
Un análisis oficial reconoció que los taxistas están “acortando sus rutas”, para adecuarlas a los precios más bajos que deben cobrar. Esa práctica también está bajo vigilancia, pero “es una actividad difícil de controlar con sistematización”, expuso un inspector estatal citado por un periódico nacional.

Algunos conductores han recurrido a cambiar sus rutas hacia el interior del país y cobrar así mayores tarifas, explicó David, un joven estudiante en La Habana, que regresa a su casa en Matanzas, provincia occidental a 100 kilómetros al este, cada fin de semana. Los boteros se quejan de los precios altos de la gasolina y de las dificultades para “arreglar” sus vehículos cuando sufren una avería a causa de la escasez de piezas y de talleres.

El transporte público ha sido en Cuba por décadas un dolor de cabeza para las autoridades. La más reciente respuesta nacida de los cambios desde 2008 aplicados a la economía ha sido autorizar más taxistas privados y permitir la creación de cooperativas no estatales, que usan microbuses del Estado y cumplen con rutas trazadas de antemano.