Ropa, zapatos y electrodomésticos en el vuelo directo a La Habana

havana-live-viajes-a-cubaLA HABANA, 22 Julio  Tres horas antes de que despegue el avión de la compañía jetBlue con rumbo a La Habana -una ruta que abrió el pasado 3 de julio y está disponible cada viernes a las 12.00- , una docena de pasajeros hacen cola en la planta baja de la terminal cinco del aeropuerto JFK; otros llegan apurados con miedo a perder el vuelo.

La emoción y los nervios conviven, según cuentan al diario. Con los carros repletos de bultos forrados de plástico azul -en los que se atisban varios televisores de pantalla plana-, los pasajeros avanzan por la lenta línea que “estaba llena desde antes de las ocho”, apunta uno de los trabajadores.

Esa es la hora a la que los trabajadores de Cuba Travel Service (CTS) empiezan a entregar las tarjetas de embarque y la documentación necesaria para entrar en la isla y pasar la aduana -en la que hay que dar cuenta del número de electrodomésticos que se llevan, por ejemplo-. Ahí comienza la facturación de las maletas. Un proceso que lleva su tiempo.

Pocos pasajeros van ligeros de equipaje. Orlando Oquendo, de 38 años, ha dejado un par de maletas -grandes- y lleva consigo dos sillas plegables y un balón de baloncesto.
“Me gusta jugar al basket”, dice antes de lanzarse al control del aeropuerto y explicar que también lleva a su gente deportivas y ropa. “No suelo ir muy cargado”, añade, destacando que viaja con frecuencia.

De familia numerosa, Orlando llegó a Estados Unidos con su madre y su primo en 1994, cuando la crisis de los balseros, y pasó varios meses en Guantánamo antes de ser trasladado a Panamá. Ahora vive en Nueva York, donde están sus hijos y trabaja de fontanero. El vuelo directo es más cómodo, reconoce, antes de recordar que esa ruta existía y se cerró hace años; operó en 1999 por unos años hasta el endurecimiento del embargo auspiciado por George W. Bush.

Un destino en promoción
La responsable de CTS, Emily Sánchez, explica que el pasaje Nueva York-La Habana estaba pensado desde antes de que se comenzase el deshielo en las relaciones entre EEUU y Cuba “pero el anuncio nos ayudó a promover bastante el destino”.
En marzo comenzaron a ofrecer vuelos charter con la aerolínea Sun Country (los martes) y un mes después empezaron a negociar con jetBlue para un segundo vuelo con destino a La Habana los viernes.

“En el primer viaje tuvimos unas 60 personas y creemos que irá a aumentando con las vacaciones”, apunta. Sánchez indica que no llenan el avión, entre otras razones por el equipaje. “Los cubano-americanos viajan con mucho y eso hace que aunque tengamos 150 asientos, sólo podamos vender 130”, detalla anunciando que buscan nuevas rutas desde la Costa Oeste.

El billete tiene un precio básico de 949 dólares (874 euros) y puede incrementarse en función del peso de las maletas. Pablo Tamayo incide también en las ventajas del trayecto desde Nueva York. “Es mucho más cómodo, sales de casa y vas directo”, señala. Este es su segundo vuelo a La Habana, el primero lo hizo desde Miami para conocer a los padres de su novia de origen cubano .
“Fui solo y fue muy diferente”, deja caer mirando cómplice a su mujer y sonriendo porque es la primera vez que viajan juntos a la isla.

Emoción
Ella no ha ido a casa desde hace tres años y se siente nerviosa e ilusionada de volver. También quiere ver si ha habido algún cambio. La pareja lleva tiempo preparando las maletas y según explica Tamayo, “cuando veíamos cosas que sabemos les van a gustar a la familia las comprábamos.

Les llevamos zapatos y ropa, principalmente”. En el equipaje no falta un televisor gigante, que no los mencionan por evidente. Los dos se preguntan cómo estará la isla.
“Cuando fui me pareció un lugar triste. El socialismo mata”, comenta Tamayo. Héctor y su familia iban bien cargados a pasar el mostrador de facturación. Tanto que ha hecho una parada técnica. A sus 67 años es un veterano de la antigua ruta -vía Miami-; llegó a Estados Unidos en 1981.

El anuncio del restablecimiento de las relaciones lo vivió desde Cuba. “Fue emocionante”, dice a la vez que cuenta que cada uno ha traído una maleta. Viaja con su mujer y sus dos niños pequeños. “Mi familia no me pide mucho. Lo mejor para ellos es que vayamos” subraya para sortear la pregunta de qué lleva en su equipaje.

Otros muestran abiertamente las pantallas planas que llevan a la isla (por falta de tiempo para forrarlas). Pasadas las 10 de la mañana -una hora antes del cierre de facturación-, el goteo de rezagados se mezcla con la llegada de pasajeros y tripulaciones de vuelos internacionales dispuestos a ‘colarse’ para ir a La Habana.
Sin duda, uno de los destinos más envidiados de la terminal donde opera jetBlue.

http://www.elmundo.es/internacional/2015/07/20/55ad208c46163f4b718b4588.html