Riera Estudio… apuesta al desarrollo

 

 

 

 

 

 

 

 

Por: Yanelys Hernández Cordero

Conversar con Samuel Riera acerca del Art Brut Project fue una inyección de drenalina. No por ser el único proyecto independiente de su tipo en el país ni por todo el impacto social que ha logrado; sino por la pasión y el talento que emanan los más de cincuenta potenciales creativos aglutinados, quienes demuestran que si de comunicación para el cambio se trata, Riera Estudio es un referente indiscutible.

SI EL CERRO TIENE LA LLAVE, RIERA ESTUDIO ES SU PUERTA AL ARTE, AL INTERCAMBIO, A LA REFLEXIÓN: AL DESARROLLO.

Décadas han pasado desde que Samuel Riera convirtiera su casa en este municipio capitalino en taller-galería de la creación. El espacio ha sido testigo de muestras, intercambios académicos, proyecciones de cine, charlas…. Pero desde hace cinco años el artífice desarrolla el Art Brut y el Outsider Art, que más que proyectos, constituyen expresiones artísticas. El Arte Bruto (traducción al español) se interesa en la creación que se desarrolla en la periferie tanto urbana como rural, muchas veces subvalorada. Sus protagonistas emplean las herramientas artísticas pero no con fines económicos, ni para llegar a un museo u otro espacio legitimado, sino como una forma de comunicación.

Los primeros acercamientos al término de Art Brut que se tienen en Cuba fueron realizados por Samuel Feijóo (1914-1992), poeta, narrador, pintor, maestro y periodista cubano. Sin embargo, la tendencia artística data de 1945 y reconoce al francés Jean Dubuffet (2) como el padre del Art Brut a escala universal. El objetivo principal de Samuel es, precisamente, redescubrir esta tendencia de arte emocional en nuestro país. Desprovisto de influencias e interesado en las dinámicas informales a través de ese juego fantasía-realidad, el Arte Bruto no fecunda de referentes ni intenta copiar la obra de grandes, pues nace desde cero, desde el corazón, y para satisfacer una necesidad de expresión.

Desde sus inicios ha logrado aglutinar a más de cincuenta personas entre enfermos mentales y discapacitados físicos (con padecimientos como esquizofrenias, neurosis, adicciones, Síndrome Down o espectro autista), visionarios, constructores de realidades paralelas, abducidos, hombres comunes, entre otros que desarrollan su labor creativa en Riera Estudio. Hoy muchos de los treinta y cinco protagonistas activos de Arte Brut vienen de otros municipios habaneros, algunos tan distantes como Rubén (Regla) y Damián (Alamar). En su mayoría imposibilitados de desarrollar la acción creativa en sus dugares de residencia o simplemente se sienten más a gusto en las instalaciones de un estudio ausente de prejuicios.

El proyecto cuenta con un pequeño equipo de trabajo compuesto por el propio Samuel, Derbis Campos, Eduardo Digen, Eric Miranda y con asesores de psiquiatría como la Doctora María Antonia Felipe. A decir de Riera “los múltiples colaboradores sensibilizados que se han vinculado a la causa y cada vez suman más, han sido factor sustancial en el éxito”.

La experiencia docente de Samuel en San Alejandro y sus dotes de comunicador por excelencia, lo han ayudado en su andar por estos complejos contextos. En este sentido imparte talleres, conferencias, charlas e intercambios académicos relacionados al Art Brut con el objetivo de educar y divulgar sobre esta particular tendencia artística. Además, imparte metodologías de enseñanza, destinadas a tratar con personas en condiciones especiales y a fomentar el desarrollo de sus capacidades, sin influir en el progreso creativo, solo partiendo de la expresión y singularidad de la creación más pura. Ratificado por reconocidas galerías internacionales con experiencia en el perfil, debido a este trabajo revolucionario se ha logrado conformar una colección de Art Brut cubano (único referente en el país para esta tendencia de arte).

Gracias al esfuerzo, perseverancia y al deseo intrínseco de hacer realidad esta quimera, el estudio en la actualidad cuenta con oficinas de trabajo, salas expositivas, registro y almacenamiento de obras de Art Brut. La iniciativa proactiva incluyó la conversión de una de las salas de exposición en taller, para así ofrecer dichas residencias de trabajo diarias; donde además se facilitan materiales, alimentación y asesoría en los proyectos personales, si así lo requieren.

Los trabajos de cada miembro del Art Brut Project son documentados, catalogados y por último, valorados. Muchos de ellos incluyen la carpeta del proyecto, que exhibe la obra de cada artista y la divulga en forma de catálogos, plegables e informativos impresos o digitales. El proceso comprende un trabajo de sensibilización y orientación social, y principalmente familiar.