Puros falsificados de Cuba: aprenda a reconocerlos

Puros falsificados de Cuba: aprenda a reconocerlosLA HABANA, 27 mar. (HT) Pienso en Cuba y algunas cosas me vienen a la mente, por ejemplo, Fidel Castro, socialismo, excelente ron y podría decirse que el mejor puro del mundo. La Isla siempre ha estado muy orgullosa de sus famosos Habanos.

Esos puros auténticos y altamente deseables usan hojas de tabaco cultivado en Cuba y se enrollan a mano, en un proceso que involucra más de 500 etapas individuales. La tradición ha existido desde que los aborígenes conocidos como cohibas comenzaron a enrollar tabaco a finales del siglo XV y han sobrevivido a la agitación económica de múltiples revoluciones.

Sin embargo, actualmente se estima que se venden en estafas turísticas casi la misma cantidad de tabacos ‘falsos’ que auténticos. Y lo que es peor aún, a menudo estos no se comercializan como adulteraciones, sino como puros originales que un trabajador de la fábrica recibió como ‘parte de su salario’ o que ha logrado ‘sacar de contrabando’. La gran mayoría de las personas que primero caen en esa trampa, yo incluido, tienen la impresión de que están comprando el verdadero producto.

Se necesitaría un ojo bastante entrenado para poder identificar algunas de las imitaciones como tal, sin tener el artículo genuino a mano para poder compararlo visualmente, por lo que ser engañado es más fácil de lo que parece. Incluso, el reciente documental publicado por Netflix Cuba y el hombre de la cámara (Cuba and the Cameraman) presentaba a un individuo vendiendo cajas de tabacos que había ‘robado de una fábrica’.

Los realizadores no conocían el asunto y en lugar de ser presentada como un timo, la trama se mostró como una forma barata de comprar tabacos apropiados. Obviamente, como tomó la forma de un documental, yo lo creí. De hecho, la escala y el atractivo de esa estafa actualmente son tan amplios que incluso un guía turístico oficial me ofreció algunos puros falsos al final de una gira por una fábrica de tabacos.

El dinero es tan lucrativo que las personas se salen con la suya justo delante de las entidades gubernamentales. Enfadado por haber sido engañado, pasé las semanas siguientes investigando el asunto. Aprendiendo los detalles y los matices del sistema para poder ayudar a que otros no caigan en el costoso agujero en el que yo caí.

En primer lugar, debo aclarar que los tabacos que se venden no son falsos como tal. Más bien, son falsos ‘Cohibas’, ‘Montecristos’ o cualquier otra marca original de Habano que buscan replicar a través del etiquetado y embalaje falsos.

Pues bien, fíjense, los Habanos son tabacos hechos de hojas de esa planta cultivada en una región específica de Cuba. Piense, por ejemplo, en la Champagne: existen muchos vinos espumosos, pero solo los elaborados con uvas cultivadas en una región específica de Francia pueden constituir Champagne.

Los llamados “tabacos falsos” se elaboran con la planta cubana y, aunque no de manera universal, también se enrollan a mano, justo como sus contrapartes caros. Eso sí, el proceso de laminación y producción no es ni remotamente monitoreado o controlado meticulosamente por el Gobierno cubano.

Si bien eso significa que con un buen regateo puedes encontrar en la calle una caja de Cohibas adulterados por alrededor de US $60, en lugar del precio original de la tienda que es de más de $350; eso también significa que se está asumiendo un riesgo cada vez que se enciende uno.

Como explicó un experto local, el proceso no regulado a veces permite que la mala calidad o incluso las hojas dañinas termines dentro de los cigarros. Aquí hay algunas cosas que debe entender que los ayudará a evitar ser estafado.

Después de todo, con los turistas estadounidenses que ahora pueden llevar hasta 100 puros a sus casas después de una visita, en contraste con el límite anterior que era de 50, vale la pena conocer esta información para asegurarse de que hay pocas posibilidades de que se vaya con un producto de poca calidad, posiblemente incluso con cigarros fabricados a máquina.

Para empezar, una comprensión básica de la economía cubana reducirá significativamente las posibilidades de ser embaucado. Es un hecho que el precio de TODOS los Habanos es fijado por el Gobierno. Si le ofrecen una caja de Cohibas $150 menos que el precio de mercado, es casi seguro que no son originales.

En segundo lugar, debe conocer que lo que gana el trabajador promedio de una fábrica invalida la muy común historia de ‘me dan esas cajas como parte de mi salario’. Hablé con un hombre que trabaja en la fábrica Rey del Mundo y me dijo que su salario mensual es de alrededor de 320 pesos cubanos.

Eso se traduce aproximadamente a alrededor de US $13, por lo que no tiene ningún sentido que reciba $700 en productos en la forma de dos cajas de tabacos de lujo cada mes. Eso simplemente no sucede. Una regla general es que si los va a comprar en la calle o en las afuera de la habitación principal, de seguro son falsos.

Aun así, si todavía no está seguro de la validez, hay muchas maneras de diferenciarlo de los tabacos verdaderos. La caja debería ayudar. Los auténticos tendrán un código de tres letras impreso como un ‘TES’, que denominará su fábrica de producción, así como la fecha en la forma de otra abreviatura de tres letras con el nombre del mes y los últimos dos dígitos del año. La etiqueta que sella la caja también contiene un holograma, algo que los falsificadores simplemente no pueden reproducir. Si todavía tiene dudas, puede inspeccionar los tabacos reales.

Podría decirse que la pista más importante se encuentra en la etiqueta. Los verdaderos tendrán etiquetas hermosas y con frecuencia complejas. La marca Cohiba incluso ha aumentado los detalles en sus etiquetas últimamente para ayudar a diferenciar las falsificaciones.

Notarás que los reales tienen una pequeña cabeza dentro de la cabeza de oro más grande en la etiqueta, así como la palabra Cohiba escrita una y otra vez en bandas doradas en la parte superior e inferior. Incluso, sin tales detalles, las falsificaciones deben ser fáciles de identificar. Si la etiqueta se desvaneció o no está perfectamente clara en todos los lugares, lo más probable es que no sea original.

Por último, si todavía está cuestionando la legitimidad del producto que tiene en la mano, los tabacos auténticos deben ser su última pista. Todo tabaco debe rodar en la misma dirección, y el producto debe sentirse muy denso cuando lo presionan. Las falsificaciones que compré son fácilmente aplastadas.

Si pasa los dedos alrededor del puro, aplicando una presión suave en todas las áreas, no debe encontrar secciones que se sientan irregulares o huecas, debe ser como una carretera lisa. Mi ejemplar falsificado se parece más al rostro de un adolescente que a cualquier otra cosa. Y puedo responder por esto, ya que, de hecho, yo soy un adolescente.

Un verdadero Habano cubano es algo que se puede y se debe disfrutar hasta su última calada. Son el resultado final de un proceso largo y minucioso que implica innumerables horas de trabajo. Es una industria de la que Cuba está muy orgullosa, así que hazte un favor y compra algunos Habanos adecuados. Es una auténtica experiencia cubana que no debe pasarse por alto si ya has hecho un esfuerzo para venir aquí.