Papaya, la fruta prohibida

Papaya, la fruta prohibidaLA HABANA, 6 Augusto Según fuentes habitualmente bien informadas, la fruta que desencadenó los penosos hechos en el paraíso terrenal no fue una manzana. Dicen, juran y vuelven a jurar, que Adán lo que se dio fue un banquetazo de papaya.

Milenios después, ese cubanísimo pícaro llamado Servando Díaz nos cantaría: “Ja, ja, / allá en Santiago, / ja, ja, ja. / Allá la frutabomba…”.

Y aquí el trovador, además de hacer juegos malabares con el doble sentido, llamaba nuestra atención en cuanto a cómo hablan las gentes por donde sale el sol en Cuba.

A continuación una muestra —mínima— de las “orientaladas” al hablar:

AMAPOLA: No, no hay correspondencia con la planta y la flor que tal nombre reciben en otros parajes. En el norte oriental así llaman a lo que en el occidente denominan marpacífico, y mundialmente se conoce como hibisco.

BALANCE: La mecedora. En La Habana, sillón.

BALDE: Voz castiza —y aceptada por la Academia— pero que aquí, con el significado de “cubo”, solo se escucha en Oriente.

CARÓ: Unidad de medida agraria, equivalente a un décimo de caballería cubana. La utilizan los caficultores, y la trajeron los francohaitianos.

CUTARA: Chinela, chancleta. Voz de ascendencia aborigen, según declaran autores tan dignos de crédito como el Padre las Casas y Oviedo.

MACHO: Tanto en Oriente como en algunas zonas de Camagüey, designa al cerdo. (En España macho es el mulo).

NAGÜE: Tratamiento afectuoso. Cuando un santiaguero quiere mostrar su cariño de manera especial, nos trata de nagüito.

PAPAYA: La fruta de la Carica papaya, Linneo. Pero también designa al órgano sexual femenino. Por eso, en La Habana adoptaron el criterio de llamar a ese producto vegetal —por demás inocente— como frutabomba.