‘Ojalá que este desfile de Chanel sea de satén’

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Nieto de Fidel Castro modelará para Chanel en La Habana © REUTERS/ Ueslei Marcelino

LA HABANA,1 mayo Comienzan pruebas de audio en la Catedral de La Habana para la pasarela de Coco Chanel del 3 de mayo o para el After Party, nadie sabe a ciencia cierta. Para el suceso, del que no participarán los cubanos, han sido instalados varios grupos electrógenos a varias cuadras de distancia. Algunos creen que Chanel traerá más diferencias a la ciudad.

Los vecinos están “avisados”, no podrán asomarse a los balcones ni fotografiar. Solo tendrán acceso a esa zona de la Habana Vieja quienes tengan la dirección del lugar. “Y yo espero que sea mentira eso que dicen que pondrán unos reflectores para los balcones para que no podamos ver”, se queja una vecina ofendida.

Y agrega en el tono y con la gestualidad en que solo una habanera “de pura cepa” podría: “Porque lo demás yo me lo paso ya sabes. ¿Quién me va a decir a mí que no puedo asomarme al balcón de mi casa? Mira, Chanel, esta plaza es mía”. En el tiempo que ha llevado la catedral cerrada, unos se benefician y otros pierden.

“Aquí hemos perdido clientela desde que está la cosa negra esa limitando la vista”, comenta Alejandro, vendedor de El Bianchini, un negocio en el Callejón del Chorro, una de las entrecalles de la plaza.

La situación ha llegado al extremo en que los dueños de los restaurantes de la zona han tenido que protestar porque les han bloqueado totalmente la entrada a sus negocios.

Otros de los afectados pueden ser los vecinos de la calle O’Reilly quienes tendrán que soportar el ruido ensordecedor de los grupos electrógenos que la empresa eléctrica ha proporcionado para el espectáculo. Los que solo tienen que atravesar la calle para llegar a Obispo se quejan.

“No sé cómo lo soportarán. Imagínate esto horas durante la noche. Literalmente, mientras aquellos gozan allá, los demás a sufrir”, señala en ambas direcciones un dependiente de un negocio estatal que, pese a la proximidad a la plaza, no se ha visto afectado. Mientras frente a la catedral se escucha una música tecno bien ecualizada.

“La música no es que esté alta, eso no es bulla”, explica como si fuera un dj profesional uno de los pintores de catedrales que trabaja en la calle de La Bodeguita del Medio.

Entre los más beneficiados con el espectáculo de Chanel en Cuba pudieran estar los custodios contratados y algunos diseñadores cubanos. Una fuente cercana a la agencia de seguridad asegura que el pago es de casi siete CUC la hora. “Entonces, bajo el sol no. Lo que tengan que hacer porque es la primera vez que ellos perciben en salario como ese”.

Los guardias de seguridad no se limitan a velar por la integridad de los equipos si no que están obligados a “espantar” a cualquier curioso que se acerque a las vallas. Se comenta que el diseñador Freixas, quien tiene su propia tienda de ropas y accesorios de moda en la calle Galiano, ha sido uno de los privilegiados para servir de vestuarista en el desfile.

La especulación abarca hasta un posible precio de entrada para ver los diseños de Karl Lagerfeld: 1.500 CUC. O tener un contacto en la embajada de Francia. El resto de la población que pudiera estar interesada en moda, definitivamente no tendrá acceso al espectáculo.

“Nada, como a la Juventud ni al Partido les interesa la moda no exigieron su cuota de participación”, afirma un joven que por las mañanas es estudiante de diseño y por las noches se hace llamar Deborah.

Y sigue despotricando: “Debieran televisarlo, ponerlo como tarea para la casa a ver si las funcionarias de los bancos dejan de creer que ponerse la saya muy corta es signo de elegancia o para que las muchachitas del MININT dejen de ponerse esas medias horrendas con el uniforme verde olivo”.

“Ojalá que este desfile de Chanel sea de satén, por no darnos un huequito a nosotras”, le desea Deborah a Karl Lagerfeld y anda contando, a modo de venganza, a todo el que la quiera escuchar cómo vieron al diseñador, tijera en mano, picando trozos de satén en la calle.


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