Obatalá: las Mercedes

havana-live-virgen-de-las-mercedes-la-hermosonaLA HABANA, 24 Sept.  (Aylet Rodríguez González)  De pequeña asistí, como buena cubana, a consulta con un santero; quien entre otros muchos comentarios me hizo el de que soy hija de Obatalá, quien se sincretiza con la Nuestra Señora de las Mercedes y su fiesta es el 24 de septiembre.

A mí desde niña siempre me gustó, e incluso con solo seis años llegué a pedirle a mi mamá que me comprara, la Virgen de la Caridad, quien aún conservo y se sincretiza con nuestra Señora de la Caridad del Cobre, Patrona Nacional.

Lo cierto es que me siento muy identificada con las dos por razones diferentes, aunque mucho más con ese que puede ser hombre o mujer, según el avatar, y aparece lo mismo como un joven y valiente guerrero, que como un viejo achacoso o una viejita encorvada y friolenta.

Quizás porque, como él, uno de mis colores preferidos es el blanco y también porque espero que mis hijos sean mi felicidad en un futuro y puesto que espero ayudarlos a tomar buenas elecciones en sus vidas como en la fabula de Obatalá y los Tres pretendientes que leí recientemente.

Hoy no me debato entre si fue o no el principio del bien, el formador del cuerpo del hombre, si trabaja con un Iruke blanco o rabo de caballo que blanden algunos orishas al bailar al son de los tambores y un Alfanje o sable, corto de hoja ancha y curva pues para mí es quien me entrega un símbolo de la pureza, justicia y la paz a la vez que ofrece a sus seguidores riqueza fortuna y felicidad.

Yo soy eterna aprendiz de las narraciones que lo develan como Dueño de las Cabezas, con los dones y atributos de esta deidad creadora del género humano, hijo de Oloddudmare.