“No voy a borrar mis grafitis”, contesta Yunier a la policía, que le dio siete días para hacerlo

LA HABANA, 20 Augusto (14ymedio) El grafitero Yulier Rodríguez fue detenido por la policía el pasado jueves y liberado después de 36 horas.

El arresto ocurrió mientras pintaba un muro en un edificio derrumbado en la esquina de San Lázaro y Escobar, en el municipio de Centro Habana, según contó el artista a 14ymedio.

Los policías advirtieron a Rodríguez que había incurrido en un delito de “maltrato a la propiedad social” y fue conducido a la Unidad de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) en la calle Zanja, donde pasó la mayor parte del tiempo encerrado en un calabozo conocido como el depósito.

“Es un lugar horrible, sin condiciones, sucio y con un calor inmenso”, cuenta el artista callejero a este diario. “No hay espacio para sentarse de la cantidad de gente que meten allá dentro”.

En esas condiciones Rodríguez permaneció unas doce horas hasta que un instructor lo llamó para tomarle declaración sobre la denuncia que hacía el Estado en su contra por “maltrato a la propiedad”.

El grafitero, más conocido como Yulier P, se defendió asegurando que su obra “no maltrata la propiedad” porque la realiza sobre muros e inmuebles “que están en ruinas”. Agregó que su interés es “redecorar estos espacios a través de la cultura”, con el objetivo de “crear una sociedad más tolerante, más honesta, más humana y sensible”.

Tras el interrogatorio, el instructor le informó de que estaba siendo procesado y que se encontraba “bajo investigación de la Contrainteligencia (CI)”. En la noche de este viernes un policía le indicó que podía recoger sus pertenencias para ser liberado.

“Salí medio atormentado por aquella situación, y me dijeron que firmara una carta de advertencia donde me comprometo a borrar mi obra en siete días”, cuenta el artista.

Rodríguez denuncia que fue presionado para rubricar el documento, pero al dorso de la declaración escribió que no estaba de acuerdo con la medida que afectaba directamente su carrera, su obra y su persona. 

Explica que luego de firmar la carta lo soltaron y le advirtieron que “si no borraba todos los grafitis volvería a la cárcel”.

Sobre sus planes ante esta nueva situación dijo que quiere “buscar apoyo internacional para que la gente conozca esta injustica” y contratar un abogado que pueda defenderlo.

“Dudo mucho que lo encuentre porque la mayoría huye cuando son casos en los que está involucrada la CI pero voy a buscarlo”. El artista urbano califica la decisión policial de arbitraria e injusta: “No voy a borrar mis grafitis”, enfatiza.

Yulier Rodríguez Pérez (1989) nació en Florida, Camagüey, pero desde muy joven se radicó en La Habana con la obsesión de ser pintor. Aunque nunca lo aceptaron en la academia de San Alejandro, ha convertido los muros de la ciudad en su propia galería.