Muchachitas no Vitraleras…

Muchachitas no Vitraleras...

Adriana de la Nuez, Irena Martínez

LA HABANA, 11 mar. Treparse a un andamio de seis pisos, echarse al hombro una filosa carga de cristalería, someterse al infierno de un horno o saber que el menor descuido podría costarles un tajo, son gajes del oficio queno le quitan el sueño a Adriana de la Nuez e Irena Martínez.

Sin embargo, ellas enfrentan a diario problemas que otros vidrieros no tienen, por razones que parecen absurdas en pleno siglo XXI: son jóvenes, son mujeres, y no tienen pinta de vidriera.

Y uno se pregunta… ¿a qué demonios debe parecerse un vidriero?

“Muchos nos dicen ‘cuidado, muchachitas, no se vayan a cortar’, y en ese paternalismo hay una tremenda discriminación”, le cuentan a Negolution las fundadoras de Vitria, cooperativa no agropecuaria de La Habana, dedicada a restaurar y confeccionar vitrales.Muchachitas no Vitraleras...

Al escuchar su historia, es inevitable pensar que nacieron para ese trabajo: igual que toman un cristal opaco y le devuelven el color y la luz con la magia de su oficio, así mismo se enfrentan cotidianamente con la filosofía del cochambre para imponerse en un ámbito hostil.

Nada ha sido fácil para estas graduadas de la Escuela Taller de la Oficina del Historiador. Luego de dos años de incertidumbre, casi de casualidad se enteraron, en una clase del mismísimo Eusebio Leal, que su proyecto de cooperativa había sido aprobado.Muchachitas no Vitraleras...

Aquello fue el principio de un proceso cuasi kafkiano, delirante y a ratos absurdo, pero que las depositó -prestadas- en un viejo espacio del Convento de Santa Clara, el cual sería injusto decir que tenía malas condiciones: sencillamente, no tenía condiciones…

“Al principio fue duro, no nos conocían. Poco a poco descubrimos el sub-mundo donde abundan los vitraleros, con sus clientes fijos. A veces nos llamaban como último recurso, casi por desespero”, admite Irena, quien desahoga en el vidrio sus inquietudes artísticas. Operan por encargos de la Oficina y particulares, promocionándose en clasificados on-line, de persona a persona, o por la recomendación de algún cliente o amigo.Muchachitas no Vitraleras...

En ocasiones le caen encargos muy duros, esos que nadie se atreve a hacer, y han salido airosas, porque saben de lo suyo, y porque se entregan al trabajo con un rigor monacal. “Quizás las obras más complejas que hemos acometido han sido la intervención de los vitrales del Palacio del Segundo Cabo, y la capilla de la nueva Alianza Francesa, donde además tuvimos que hacer carpintería. Fueron días sin dormir. Al terminar nos felicitaban, pero nosotros solo pensábamos que pudo quedar mejor”, evocan.

Otro de los problemas que enfrentan es la pérdida de la tradición: la gente cada vez instala menos vitrales, y hay quien ni siquiera sabe qué son. “Eso de los santitos, en la Iglesia”, dicen las muchachas de Vitria, para ilustrar.Muchachitas no Vitraleras...

“Hay días que siento que estamos civilizando”, admite Adriana, quien también ha aprendido mucho en este proceso. “Cada proyecto es una enseñanza, un desafío a la creatividad, y una labor complejísima. A veces tenemos que lidiar con vitrales de hasta 300 piezas”, agrega.

Muchos ven la vidriería como artesanía, cuando en realidad es un arte. Ambas aclaran que no son “cristaleras”, pues no trabajan con cristal, si no con vidrios que, por cierto, no pueden importar, así que se las arreglan con donaciones. Además, tienen un horno todavía sin estrenar, por la mencionada falta de condiciones.

¿Cuál es, entonces, su sueño?
“Tener lo nuestro, con nuestro esfuerzo. No irnos por la vía fácil, si no seguir nuestra vocación y luchar por nuestro propio taller, un local donde crear bajo nuestros criterios estéticos, para desarrollar nuestro arte sin depender de los pedidos”, responde Irena.

“Ese lugar, a puerta de calle, serviría de tienda, galería y aula para compartir lo que sabemos, para impartir cursos de capacitación en estas técnicas y defender una hermosa tradición”, acota Adriana.

¿Ambiciosas?

Tal vez… ¿Determinadas? Definitivamente… Solo así se cumplen los sueños de avanzar, y más en caminos empedrados y plagados de obstáculos a veces ancestrales, como el machismo. Pero eso Adriana e Irena lo asumen sin miedo: al final ellas, como buenas vitraleras, siempre conseguirán que se haga la luz…

http://www.negolution.com Charly Morales Valido, Foto: Ismael Francisco