Mauricio Figueiral: La poesía musicalizada

LA HABANA, 12 ene. Por: Karla Esquivel Báez     Fotos: Jorge Luis Borges Liranza

No te conoce, pero te trata con la calidez de un amigo; y puede pasar horas conversando sobre cualquier tema, sobre todo si se habla de música. En una mano la guitarra y en la otra el corazón, que deja en cada una de sus composiciones, así se nos presenta Mauricio Figueiral; ese creativo trovador que, mediante el diálogo sagaz y el chiste oportuno, revela a la persona detrás del artista. 

Musicalizar poesía o poetizar música, para él no hay diferencia: desde siempre ha tenido vocación por el arte.

“Dedicarme a la música es una cosa y hacer música es otra. Yo supe que quería hacer música en algún momento de la etapa del Pre: en la Lenin decidí que lo que me gustaba en la vida era hacer canciones, y más aún, disfrutar del excentricismo de cantarlas. Pero dedicarme a ello, hacerlo de manera profesional, creo que fue a mediados de mi carrera universitaria.

Conozco muchos cantautores que no lo han asumido por entero: tienen un trabajo de 8 a 5 y luego en la noche se dedican a la música. Yo en lo personal creo que tienes que dar el salto, que requiere una valentía tremenda porque es una decisión riesgosa, pero cuando la tomas sientes una alegría inmensa”.

Para nosotros, los que disfrutamos su arte, fue una bendición recibir “Y todo lo contrario”, su primer disco oficial, de la mano de Bis Music; pero mucho antes Mauricio ya estaba dejando huella en el panorama trovadoresco de la Isla.

“Antes del disco “Y todo lo contrario”, yo había grabado de manera independiente canciones sueltas, las cuales compilé en una maqueta que se llama “Agua”. De esas canciones que sumaron como doce, cuatro de ellas las grabé en un estudio por vez primera. Las presenté a Cuerda Viva y así ganamos el Festival del 2009.

Hubo además algunas compilaciones en las que participé. En el Centro Pablo grabé el disco en vivo “La isla en peso: doce maneras de estar lejos”, como parte de un concurso de musicalización de poesía, donde quedé ganador. Tuve otra canción incluida en la antología  “Raspadura con ajonjolí”, un disco producido en 2007 por la EGREM, de conjunto con la Asociación Hermanos Saíz.

Junto a Heidy Moltalvo, Adrián Berazaín, Pedro Beritán y Juan Carlos Suarez, formé parte del grupo La séptima cuerda: hicimos varias grabaciones y la más representativa  fue el disco “Verdadero complot”.”

Constancia, talento y una gran pasión por el arte, han sido factores claves para el éxito de la aun joven carrera de este músico, quien considera la trova como un modo de vida, más allá de un género musical.

“Ser trovador es una bendición tremenda: Creo que es por el gran mérito que han tenido muchos cantautores dentro y fuera de Cuba; serlo te pone en un rango social muy favorable, muy cómodo. Un rango que te permite -no sé de qué manera-, que los presidentes, por ejemplo, te traten de tú a tú, y te quieran en su mesa sentados. Yo me imagino que es porque trabajamos con el mundo de lo emocional y eso a nadie le es ajeno. Muchas veces somos utilizados para ondear determinadas banderas: tenemos que conocer muy bien de las actividades que participamos para saber de qué manera vamos a tomar partido por una causa.

Y la otra parte es que, generalmente, no tienes jefe; eres dueño de tu tiempo, y eso creo que es la mayor realización que alguien puede tener; pero también te esclaviza con la creación y los compromisos. Yo, en lo personal, no entiendo un trovador con vacaciones.

Desde el punto de vista de plenitud sentimental, pienso que es un privilegio increíble vivir humildemente haciendo lo que te gusta: Si lo que te gusta es hacer poesía y luego musicalizarla; pararte en un escenario y exponerte al escarnio público; intentar hacer feliz y hacer reflexionar a la gente, si eso te motiva, hay que estar tremendamente satisfecho, agradecido y comprometido.”

Mauricio siente una gran pasión por su carrera como cineasta, que estudió en la Facultad de Medios Audiovisuales (FAMCA) del Instituto Superior de Arte; pero confiesa que no imagina su vida sin dedicarse a hacer canciones. ¿La inspiración? Su propia vida.

“Mis temas son mucho más autobiográficos de lo que yo quisiera y son utilizados habitualmente en mi contra. Mi pareja muy a menudo usa frases de mis canciones para reclamarme. Incluso con mi mama, ella es como una novia también. Me gustaría no estar tan expuesto, pero me cuesta mucho trabajo escribir sobre lo que no conozco.”

Luego de la excelente acogida de su segundo disco “Flores de tequila”, nos trae “La Buena Vida”, material que está a punto de lanzar y que promete ser un punto de giro en la sonoridad del versátil trovador.

“Es un disco abocado hacia la música cubana: el más cercano a nuestros géneros que he hecho hasta ahora. Tiene un sencillo promocional que se llama “Mátame”, canción que compartí con Interactivo, con arreglos de Roberto Carcacés. El videoclip ya se está promocionando en la televisión cubana, es una comedia de terror.  Este disco contará con 13 canciones inéditas y de mi autoría. Espero que a finales de año ya esté listo.

Es un punto de giro en mi carrera. Cuando uno empieza a hacer canciones, tiende a inclinarse más por lo foráneo; no lo critico porque soy parte de ese fenómeno. He notado en muchos caso que a medida que vas madurando, vas acortando la distancia entre los lugares en los que siempre soñaste actuar. Te das cuenta que allá están esperando la música cubana; y entiendes que lo tuyo, lo propio, tiene un valor tremendo.

Entonces también descubres que al pueblo de Cuba le encanta su música: el cubano escucha una clave y pierde la compostura, convierte cualquier cosa en una rumba. A mis 33 años estoy muy claro en esa línea.”

El autor de “Mal acompañada” y “Si te cansaste de mí” (temas que defiende junto a Adrián Berazaín y Luna Manzanares, respectivamente), confiesa que ha soñado con ser actor, pintar los cuadros de su casa y hacer grandes producciones cinematográficas.

“Es una tendencia de los artistas querer experimentar. Llega un momento que no te alcanza todo lo que tienes para decir con una sola manifestación artística. Pero yo prefiero guardar la compostura y tratar de ser bueno en una cosa, porque cada expresión del arte lleva una dedicación que es de respeto. Aunque pronto me podrán ver como conductor en un espacio dirigido por Orlando Cruzata y perteneciente al proyecto Lucas. Se llama “Cáscara de Mandarina”: es una apuesta por la música cubana y la canción de autor, a través de presentaciones en vivo.”

Disfrutar de su arte no es un privilegio para escasos momentos, pues, a pesar de sus diversos compromisos internacionales, se le puede encontrar en varios puntos de La Habana. Todos los jueves en el Bar Restaurant Pazillo (sito calle 5 entre 4 y 6), podemos coincidir con su música. Además, Mauricio es invitado recurrente en dos de los centros culturales de Artex: en el Pepito´s Bar, con su proyecto “Candil de Nieve”;  y en el espacio “La fábrica de trova”, del complejo cultural En Guayabera, situado en el barrio de Alamar.