Los emprendedores privados, en un limbo legal

havana-live-cuentarpopiaLA HABANA,18 Feb. El sector de los pequeños negocios privados es un asunto de carácter estratégico para el desarrollo socioeconómico del país, según  afirmó Esteban Lazo, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en la reunión de dicho órgano  celebrada el pasado 30 de diciembre.

Lazo dijo: “Hay que verlos como parte del desarrollo del país y si a través de estas modalidades se logra consolidar una mayor calidad en los servicios, tendremos una competitividad que hará avanzar directamente a los municipios”.

Pero esa no es la política del Gobierno, que no parece interesado en la expansión y consolidación de la actividad privada en el país.

El titular de Economía y Planificación, Marino Murillo Jorge, al dirigirse a los diputados de la Asamblea Nacional, en diciembre de 2013, fue lo suficientemente claro cuando dijo que la política del Gobierno se dirige a la creación de cooperativas no agropecuarias (CNA) y ralentizar mediante altos impuestos los pequeños negocios privados para de esta manera evitar la consolidación de una clase media adinerada e influyente.

Esas líneas directrices se han mantenido invariablemente durante los últimos dos años.

Al cierre de 2015, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social informó que 496.400 persona tenían licencias para ejercer la actividad privada. A  7.213 personas  de las 504.613 que estaban autorizada a ejercer la actividad privada al cierre de mayo del pasado año, por diversas causas se les retiraron la licencias.

Como afirmó el ministro de Economía y Planificación, para el Gobierno la prioridad es que las personas estén asociadas a las CNA, y no que individualmente desplieguen una actividad privada. Por eso, según explicó,  las cooperativas tendrían  prioridad de acceso al mercado mayorista y una tasa de pago de impuesto más reducida, no así todos aquellos con licencia para ejercer la actividad privada.

Cuando se puso vigor el Decreto-Ley que autorizó la creación de 498 CNA, el procedimiento que se empleo fue el de escritura notarial, la cual les concede personalidad jurídica propia, y luego de constituirse, se inscriben en el Registro Mercantil, institución administrativa, que tiene por objeto la publicidad oficial de los empresarios inscritos.

En el caso de los que están autorizados a ejercer la actividad privada, legalmente sus normas son totalmente distintas a las de las CNA.

La Resolución 42 del 26 septiembre de 2013 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) autoriza a solo el desempeño de una de las 201 actividades autorizadas, previa licencia que le permite realizar ese trabajo.

En el caso de los dueños de cafeterías, pizzerías y restaurantes, en las actividades autorizadas en la Resolución 42 no  se refieren a propietarios de pequeños negocios. Las actividades 35, 36,37, 38 y 39 se refieren a la elaboración de alimentos y bebidas, que puede ser vendida en punto fijo, a domicilio y de forma ambulatoria.

En la actividad 166, referida a los arrendadores de viviendas, habitaciones y espacios que sean parte de la vivienda, no aparece la autorización a emplear la vivienda como hostal.

Las actividades 188, 189, 190, 193, 195, 198, 199, que se refieren a la trasportación de carga y pasajeros, autoriza la licencia para el empleo de camiones, camionetas, autos, jeeps, triciclos, carretones tirados por caballos y los famosos y pintorescos bicitaxis. Pero sucede que, en el caso de los autos de alquiler, camiones, coches y bicitaxis, el 90% de los que fungen como conductores no son los dueños de esos vehículos, sino que son trabajadores contratados.

La actividad 145 autoriza la contratación en cualquier actividad, en la que realicen las labores que se les asignen.

En 2015, de las 496.400 personas con licencia, 114.000 eran trabajadores contratados, lo que representó el 22% del total. Esas personas se desempeñan como trabajadores en cafeterías, pizzerías, restaurantes, hostales y como choferes y conductores de coches y bicitaxis.

Son muchos los que buscan empleo en los pequeños negocios privados y huyen como el gato del agua de las empresas estatales, por los míseros salarios que pagan.

En un trabajo de la periodista Lissett Izquierdo Ferrer, aparecido en el diario Granma el pasado 20 de enero, se informaba  que en La Habana hay 8.000 casas destinadas a la renta de habitaciones. A 100 de ellas los buróes promocionales del turismo las tienen contempladas entre sus ofertas a los turistas nacionales y extranjeros.

En los polos turísticos de Trinidad, Varadero y Cienfuegos funcionan 161 hostales. En Viñales y Baracoa, la mayoría de los visitantes acuden a los  hostales y restaurantes privados porque los hoteles propiedad del Estado no pueden garantizar el alojamiento del gran flujo de turistas.

Para comprender la importancia de la actividad privada en la actividad turística en Cuba, recordemos lo expresado por el titular de Turismo, Manuel Marrero, al diario Juventud Rebelde el 22 de abril de 2015 cuando calificó de “magnífico” el momento que vive el “turismo no estatal”.

De acuerdo al titular de Turismo, el sector privado vinculado al sector mantiene un alza creciente.

Los hostales que funcionan en Cuba tienen disponibles un total de 8.000 habitaciones para rentar a turistas, lo que representa el 13% de las 60.000 habitaciones que conforman la capacidad hotelera total que gestiona el Estado.

A la capacidad de alojamiento de los emprendedores privados hay que sumar los 1.600 restaurantes privados, que con sus ofertas personalizadas son una fuerte competencia  para las mesas buffet de los hoteles y restaurantes de la cadena estatal Palmares.

Los dueños de estos establecimientos privados que prestan un eficiente servicio al turismo, desenvuelven su actividad en un escenario de ilegalidades, porque son personas naturales y no jurídicas, cuyas actividades están autorizadas por una licencia que el Estado les puede retirar cuando se le antoje. Además, no se les da derecho al mercado mayorista, a tener trabajadores contratados y otras prerrogativas de las que gozan las empresas estatales y las cooperativas.

El periodista Manuel Valdés Paz, del semanario Trabajadores, en su artículo “Los cuentapropistas muestran credenciales”, publicado el pasado 18 de enero, cita a Carlos Escalona Serrano, dueño del restaurante, bar y parrillada San José 1930, radicado en la ciudad de Holguín. En su establecimiento, abierto al público el 30 de octubre de 2012, laboran nueve trabajadores contratados. En respuesta a las quejas por los elevados precios de los platos que oferta, Escalona  explica que se deben a la ausencia de un mercado mayorista, los numerosos impuestos y los gastos en que incurre.

http://www.diariodecuba.com/cuba/1455661211_20262.html