Lang Lang y Chucho Valdés celebran en la Plaza de la Catedral

havana-live-lang-lang-valdesLA HABANA, 10 Oct. El esperado concierto protagonizado por el pianista, compositor y arreglista cubano, Chucho Valdés, ganador de Cinco Premios Grammy y tres Latin Grammy, y el joven y talentoso pianista chino Lang Lang, Mensajero de Paz de las Naciones Unidas, se realizó este viernes por la noche en la Plaza de la Catedral.

Los solistas estuvieron acompañados por la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, que en esta ocasión fue dirigida por la prestigiosa directora norteamericana Marin Aslop.

Tanto Aslop como Valdés y Lang Lang actuaron de forma gratuita, como regalo al pueblo de La Habana, ciudad homenajeada con este concierto.

El espectáculo fue presenciado por un público que empezó a ocupar butacas desde antes de las 7:30 de la tarde, y que hubiese cabido perfectamente en un teatro como el Karl Marx; aunque eso hubiera implicado el cobro de las entradas, y posiblemente una oportunidad para los revendedores, además de sacrificar el bello entorno de la Plaza de la Catedral. No obstante, la acústica habría sido mucho mejor y los artistas hubieran sido visibles para todos los espectadores sin necesidad de ponerse de pie.

El Karl Marx cuenta con dos pantallas gigantes. El hecho de que los artistas no dispusieran de una tarima lo suficientemente alta, hizo que los asistentes tuvieran que levantarse en varias ocasiones para verlos. Muchos escucharon todo el concierto de pie, simplemente porque se acabaron los asientos.

Antes del inicio del show, subieron al escenario figuras como Eric Latzky, de Erick Latzky Culture Communications NY (ELCCNY), productor de este concierto junto Steinway and Sons y CAMI Music, en colaboración con el Instituto Cubano de la Música. Todos los que hicieron uso de la palabra fueron escuchados respetuosamente y aplaudidos… por el público ubicado en la zona delantera. Atrás, más que escuchar, los asistentes adivinaron qué se decía.

Cuando por fin comenzó el concierto, todas las incomodidades antes mencionadas quedaron opacadas. Y es que no importa cuántas veces se escuche el “Concierto Número Uno para Piano, Opus 23”, de Piotr Tchaicovsky, siempre emociona y conmueve. Más aún si la interpretación es magistral, como la del chino Lang Lang, que parece tocar el piano con cada fibra de su menudo cuerpo.

Excelentes fueron también sus interpretaciones de Lecuona: “Gitanerías”, con un arreglo de Chucho Valdés, seguida de “Y la negra bailaba”.

En un concierto como este resulta difícil decidir cuál fue el mejor momento. En lo personal, me deleitaron las piezas “Claudia” y “Nanu”, de Valdés, interpretadas por él, quizás por tener un aire más íntimo y melancólico. Pero en “Tres lindas cubanas”, de Antonio María Romeo, y “Victory Stride”, de James P. Jonson, interpretadas a dúo por ambos pianistas, se fusionaron los estilos a la perfección y cada uno exhibió el virtuosismo que lo ha llevado a la fama.

Aunque los solistas fueron los protagonistas de la noche, no puede quedar en segundo plano el trabajo de la sinfónica, dirigida por Alsop. Además de acompañar a ambos pianistas, los músicos interpretaron la “Obertura Cubana”, de George Gershwin, que abrió el concierto, y “Variaciones Enigma, Opus 36”, de Edward Elgar.

El concierto, que parecía largo en la voz de la presentadora (había muy pocos programas impresos), de pronto se hizo corto, a pesar de que, fuera de lo previsto, los pianistas y la orquesta tocaron una versión de “La Cumbanchera”.

Es casi seguro que el público hubiera pedido otra pieza, de no haber sido tan tarde, 12:00 de la noche, y la mayoría no hubiese estado en la Plaza desde varias horas antes.

Los músicos se despidieron tocando “Cumpleaños Feliz” para Chucho Valdés, que estaba celebrando su aniversario.

Valdés ha anunciado que próximamente ofrecerá un concierto con su orquesta.

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