La redacción de ‘Granma’ apoya las palabras de su subdirectora sobre los peligros de un estallido social

havana-live-karine maronLA HABANA, 6 julio (DDC) Las palabras de Karina Marrón, subdirectora deGranma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), alertando sobre los peligros de un estallido social en la Isla —ante la aplicación de recortes y una inadecuada política de comunicación—, han recibido el apoyo del director del periódico y la redacción. Así lo confirman a DIARIO DE CUBA fuentes que conocen el entorno periodístico oficialista y a la propia Marrón.

Las mismas fuentes aseguran que tras la polémica, que saltó a la prensa fuera de la Isla, su cargo en el periódico “no peligra” porque se trata de una periodista “protegida por el mismo (vicepresidente)Miguel Díaz-Canel“. A pesar de contar con el apoyo de sus colegas en el periódico, sus críticas “han caído mal al Departamento Ideológico del PCC, sobre todo a quienes están más cercanos al coronel (y jefe del departamento) Rolando Alfonso Borges“.

La publicación de la intervención de Marrón en el marco de un pleno nacional de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) responde, según la fuente, “a una filtración de una persona que asistió a la reunión y que grabó el audio de su conversación”. “A ella le preguntaron personalmente si tenía algo en contra de que lo divulgaran y dijo que no”, precisa.

No es la primera vez que intervenciones en un congreso de la UPEC se filtran. “Hace tres años en una asamblea se dijeron cosas peores y quien las filtró hoy está ascendido”, por lo que es probable que el autor de esta última filtración tampoco tenga problemas, opina la fuente consultada por DDC.

En la anterior filtración, durante el proceso previo al congreso de la UPEC, durante el pleno de prensa escrita en La Habana se divulgó una discusión pública entre el jefe del Departamento Ideológico del PCC y un periodista. “La discusión versaba acerca del aumento salarial y del excesivo filtro de este departamento a lo que se publicaba”.

Karina Marrón, de 37 años, estudió Periodismo en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba, e hizo carrera en el periódico Ahora de Holguín cuando Díaz-Canel era el primer secretario del PCC en la provincia. Cuando Díaz-Canel llegó a primer vicepresidente ella se convirtió en subdirectora del periódico holguinero.

“Hace más o menos dos años la llevaron a La Habana, a pedido de Díaz-Canel y de Roberto Montesinos (jefe de departamento del Comité Central), y la pusieron al frente de la redacción nacional de Granma hasta que se convirtió en subdirectora”, explica la fuente consultada por DDC.

Además de obtener una posición directiva en Granma, la joven periodista obtuvo un asiento en el Consejo Nacional de la UPEC. Su misión en el órgano oficial del PCC es “apoyar al actual director en la renovación del medio” y con su llegada empezaron a aterrizar en la redacción nuevos periodistas más jóvenes.

La polémica protagonizada por Marrón es un nuevo capítulo de un pulso entre periodistas del oficialismo y el PCC. A pesar de su reconocida defensa del sistema, los periodistas más jóvenes reclaman más autonomía, algo que confían que se resuelva con una nueva ley de prensa que, según la fuente consultada, quiere impulsar Díaz-Canel, juntamente con la periodista Rosa Miriam Elizalde y el decano de la Facultad de Comunicación de La Habana, Raúl Garcés.

Sin embargo, Díaz-Canel no ha logrado el apoyo del aparato del PCC y de algunos directores de medios, así como de funcionarios provinciales del Partido. “Se intentó cambiar al director del Departamento Ideológico por Roberto Montesinos, un funcionario más abierto y cercano a Díaz-Canel, pero Machado y Alfonso Borges no estuvieron de acuerdo”, comenta la fuente.

La demora en la resolución de este conflicto está creando tensiones en el ámbito de la prensa estatal, sobre todo por los bajos salarios que se perciben. Otro de los aspectos más difíciles de resolver son la demanda de que los periodistas puedan trabajar para otros medios y el poder abrir la posibilidad a la existencia de medios no estatales.

“Díaz-Canel le prometió a los periodistas que en menos de dos años la ley estaría aprobada. Y todavía esperan, aunque con poca paciencia”, concluye la fuente.