La mala racha de un hotel en Holguin

 La mala racha de un hotel en HolguinLA HABANA, 25 dic. (Cubanet) El infortunio persigue al hostal Esmeralda de esta ciudad capital del nororiente cubano. Desde su “apertura”, la instalación no “levanta cabeza”.

Construido por una brigada holguinera de la Empresa Nacional de Servicios al Turismo (EMPRESTUR) sobre los cimientos de una vieja casona, el establecimiento fue “inaugurado” por el ministro del sector, Manuel Marrero Cruz, durante la 37 Feria Internacional de Turismo, celebrada en el territorio a inicios de mayo con una amplia presencia de turoperadores foráneos.

Siete meses después, la instalación escasamente ha prestado servicio por la mala calidad de su terminación.

De cinco habitaciones, solo dos están aptas para el hospedaje; las tres restantes presentan goteras cuando llueve.

Una empleada del hostal, bajo identidad reservada, dice a CubaNet que la habitación número cinco es la peor de todas, por presentar un derrumbe de su falso techo debido a la cantidad de agua acumulada después de un aguacero.

“Cuando el ministro lo inauguró, todas las habitaciones estaban aparentemente listas. Después llovió y el chorro que penetró por las tejas fue tan grande que tumbó el falso techo”, asegura.

A pesar de haber recibido tres reparaciones, después de la lluvia el agua siempre se filtra. “En una ocasión el falso techo cayó sobre unas cajas con vasos y copas… y todo se rompió. En la habitación no había personas, sino hubiese ocurrido un accidente“, comenta la trabajadora.

Emplazado en los corredores de la calle Maceo, entre Arias y Agramonte, frente a la iglesia San José, el hostal Esmeralda es el segundo de la marca Encanto, perteneciente a Cubanacán, en la ciudad. La empresa estatal impulsa un amplio plan de inversiones para mejorar la imagen del producto turístico citadino.

Según datos del Ministerio del Turismo, está nororiental provincia, a 700 kilómetros de la Habana, es el tercer polo turístico de la isla. Posee 220 lugares con alto atractivo para los visitantes y recibe turismo principalmente de Canadá, país que abarca el 48 por ciento del mercado.

A inicios de año, Carlos Belett Hernández, director general de la Inmobiliaria Holguín, pronosticó en declaraciones al semanario oficialista Ahora que el Esmeralda sería “un hostal muy íntimo, acogedor con patio interior y bar, además de cinco habitaciones de alta exclusividad”.

Sin embargo, la carestía de los servicios que presta, junto a la mala calidad de la construcción, han influido en la casi nula comercialización de la instalación.

Los precios de los productos ofertados en el bar duplican a los de otros establecimientos estatales cercanos. El valor de una cerveza nacional es de dos dólares, y el de las habitaciones está entre 50 y 80. “Así no podemos competir en una ciudad donde abundan las casas de alquiler privadas con excelente confort y a menos de la mitad del precio nuestro”, dice un empleado que se identificó como Luis.

La recuperación de la inversión no se vislumbra. Desde su “apertura” el 6 de mayo, el hostal solo ha reportado pérdidas económicas. Hay gastos por el consumo de energía eléctrica. “La nevera siempre está conectada para enfriar una cerveza que no se vende; y por la noche las luces de la recepción tienen que estar prendidas”, explica.

Dentro del gasto sin respaldo productivo está el pago de salario a sus ocho trabajadores que cobran entre 900 y casi mil pesos mensuales (el equivalente aproximado a 36 y 40 dólares), en dependencia a su labor.

Aun así, los empleados muestran disgusto porque “no se gana propina por la falta de huéspedes. Ser empleado del turismo es sacrificado, hay mucha exigencia”, manifiesta Luis.

La urgencia por inaugurar el hostal durante la Feria Internacional del Turismo obligó a los directivos solicitar prestado a la corporación Palmares un televisor plasma de 55 pulgadas que se colocó en la repisa del bar.

“El equipo estuvo aquí casi dos meses, hasta que la gerencia de Palmares vino y se lo llevó. Ahora pusieron un televisor de 32 pulgadas, y por ser pequeño, deja un espacio vacío en la repisa donde resaltan los tomacorrientes, restándole elegancia al local”, describe una fuente cercana al hostal.

Otro hecho absurdo ocurrió con las cajetillas de cigarrillos que estuvieron entre las primeras mercancías recibidas en el mes de mayo, pero, por la falta de un mueble donde colocarlos, recién se comenzaron a comercializar.