La incertidumbre reina en las calles de La Habana

las calles de La HabanaLA HABANA, 13 Junio  Las calles habaneras mantienen su curso normal, con miles de turistas dando vueltas cámara en mano y sus ciudadanos sumidos en su rutina cotidiana, aunque en el tuétano subyace un incómodo clima de incertidumbre, provocado por el futuro que tomarán las relaciones bilaterales con Estados Unidos.

La anticipada política de Trump hacia Cuba debe ser anunciada el próximo viernes, si es que se cumplen los pronósticos adelantados por la prensa estadounidense de que el presidente finalmente hará pública su agenda cubana.

Los truenos que llegan desde Washington indican cambios radicales en la política de viajes y en las condiciones para hacer negocios que facilitó el hoy expresidente Barack Obama, quien no pudo acabar con el bloqueo o embargo económico que Estados Unidos mantiene sobre la isla por más de 50 años, como pretendía.

Esa tempestad tiene en vilo a quienes viven del turismo en Cuba, pues el incremento de los viajeros estadounidenses ha registrado cifras récord y ha llevado a que la isla supere los 4 millones de visitantes en un año.

“Si eso sucede me va a afectar a mí y a la economía del país. Cuba ha apostado todo lo que tiene al turismo, y ahora mismo el mejor turismo que tenemos, por cercanía y por historia, es el americano.Sería un gran paso de avance si Donald Trump permite los viajes turísticos a Cuba.

De prohibirlos, sería un retroceso para las relaciones y para la economía, no solo la mía, sino también la del país”, expresó Rubén Manuel Pérez, quien opera un auto clásico en la zona donde atracan los cruceros en el puerto de La Habana.las calles de La Habana

El negocio de esos vehículos, aquí llamados “almendrones”, es uno redondo. Hace un año se conseguía un auto por unos $30.00 la hora por el vehículo, mientras que hoy los estadounidenses que se bajan de los cruceros han llegado a pagar hasta $100.00 la hora por cada persona que se sube al carro.

“El negocio de los cruceros ha sido muy bueno, porque en ellos casi siempre vienen turistas que nunca han visitado Cuba y quieren conocer. Siempre son turistas nuevos y muchos americanos han venido, sobre todo los fines de semana”, explicó Ariel, también chofer de un auto clásico.

Los cruceros, en unión a las líneas aéreas y las firmas hoteleras, han sido los tres sectores que mayor inversión han hecho en la nueva era de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, lo cual se ha visto en el rendimiento del turismo.

El gobierno cubano anunció a principios de mayo que el arribo de visitantes a Cuba desde Estados Unidos aumentó en un 18% durante los primeros tres meses del presente año.

Según los datos divulgados por las máximas autoridades del turismo en la Isla este comportamiento se debe a la reapertura delos vuelos regulares directos entre Cuba y Estados Unidos, y la creciente llegada de cruceros.

Durante el pasado año 2016, 284,000 estadounidenses y 329,000 cubanos residentes o ciudadanos de Estados Unidos viajaron a la “Mayor de las Antillas”, para un total de 613,000 y un crecimiento de 70% con relación al 2015, año en que se restablecieron las relaciones diplomáticas.las calles de La Habana

Entre septiembre y diciembre del año pasado, 10 aeropuertos internacionales cubanos recibieron 1,833 vuelos directos de ocho aerolíneas estadounidenses.

Asimismo, cuatro líneas de cruceros recibieron permisos del gobierno norteamericano para realizar recorridos y atracar en distintos puertos de la nación caribeña.

Ese escenario de crecimiento está en entredicho.

“No podemos especular si la política de Cuba va a cambiar. Al igual que hacemos en los 22 países que servimos, seguiremos trabajando dentro de las políticas que el gobierno establece”, dijo a El Nuevo Día la gerente de comunicaciones corporativas de Jet Blue para América Latina, Elizabeth Ninomiya.

Jet Blue es una de las aerolíneas que más agresivamente ha apostado a la apertura cubana y sentirá directamente el embate si Trump agudiza la política de viajes, un efecto que también hará mucho daño a los trabajadores por cuenta propia en Cuba.

“Si Trump quita los viajes, es porque piensa que estará perjudicando al gobierno cubano, pero a quien perjudica es al pueblo, a la gente que vive de esto”, dijo Ariel montado en su vehículo, una opinión compartida por otros trabajadores privados.

“Toda sería como una decadencia, tanto para la gastronomía, los que tienen medios de transporte como los ‘bicitur’, los que hacen ‘citytuour’ con los carros por La Habana, todo bajaría. No solamente este tipo de negocio, porque todo es una cadena”, expresó Dayron, un vendedor de artesanías.

La política de Trump no tiene muchas simpatías entre aquellos que ven el acercamiento como la mejor ruta para lograr la normalización de las relaciones entre ambos países, un aspecto en el cual Barack Obama puso enormes esfuerzos.

“Sería lamentable que Trump impida que siga la apertura y el intercambio. Tuvimos muchas expectativas de cuando el presidente Obama abrió las puertas para que muchos estadounidenses pudieran visitar Cuba sin violar la ley y eso es lo que hemos hecho ahora. Es bueno para los estadounidenses y también para los cubanos, para que mejoren las relaciones entre los dos países”, expresó Helen Smith, una turoperadora de Atlanta, Georgia, quien está en Cuba con un grupo de visitantes.

Esa antipatía se refleja a diversos niveles, entre ellos, en el arte callejero.

Luis Roberto Pereira vende caricaturas frente a la legendaria Bodeguita del Medio en La Habana Vieja. Allí tiene retratos cómicos de todo tipo de personajes, pero hay uno que no se vende ni a precio de quemazón.

“A los turistas les gustan todas las caricaturas y compran bastante, menos la de Trump, que le llama mucha la atención a la gente. Todo el mundo se ríe, le tiran muchas fotos, pero nadie la compra”, comentó sin tono de comedia Luis Roberto, dejando saber que, por estos lares, echar para atrás lo establecido por Obama no será bienvenido.las calles de La Habana

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